Cuando los equipos de futbol no ganan, los dirigentes amenazan a los jugadores con la rebaja de salarios
Por: Alma Palma
Era una mañana de domingo en el estadio de Amatitlán. El equipo local se enfrentaba al de Chimaltenango, y en las gradas los aficionados pedían goles para celebrar una victoria y salir de las últimas posiciones. En una esquina de la tribuna, un grupo de esposas de los jugadores del deportivo Amatitlán se unía al clamor por un triunfo, pero no por sumar puntos, sino para que a su compañero de hogar no le rebajaran el sueldo, porque eso afectaba el presupuesto familiar.
Ese cuadro se repite en la mayoría de canchas de las ligas federadas en Guatemala, porque el pago que reciben los futbolistas siempre está sujeto a cambios, en la mayoría de los casos a un recorte. Esta práctica es utilizada por los dirigentes de un equipo para presionar al plantel, según ellos para que los jugadores mejoren su rendimiento.
El último caso en Gua-temala se vive actualmente en Suchitepéquez, cuyo plantel fue sancionado con la rebaja del 50% de su salario por los malos resultados que ha tenido, los cuales también causaron el despido del técnico Wálter Claverí. Esta situación volvió a despertar la curiosidad por saber si la medida es legal o no, y si los jugadores pueden evitar el castigo.
Las rebajas a los salarios de los jugadores son moneda de curso corriente en nuestro medio. Suchi lo acaba de hacer y violentó el código laboral.
Municipal es uno de los clubes más solventes de problemas con los jugadores. Solo se recuerda el del defensor Sergio Rivera.
Según el reglamento de la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA), un contrato aceptado y firmado por jugadores y directivos no debe ni puede ser alterado por una de las dos partes si la otra no está de acuerdo. Es decir, las cuotas establecidas deben pagarse completas y en la fecha escrita en el documento. En Guatemala no ha existido ni exist un contrato que diga que el pago a un jugador será rebajado o depende de los resultados del club.
Sin embargo, hacer cumplir esa norma no es tarea fácil. Puede ser un trámite largo y desgastante. Por esa razón la mayoría de futbolistas, aunque se vean afectados, prefieren buscar la manera de que su equipo gane y de esa forma recuperar su pago, antes de luchar por sus derechos y arriesgarse a quedar desempleado y, peor aún, desafiliado.
El caso es que los futbolistas no pueden quejarse ante el Ministerio de Trabajo como cual-
quier persona porque las normas deportivas se lo impiden. El artículo 58 del reglamento de la liga nacional, aprobado por la federación y respaldado por los estatutos de la FIFA, establece que los afiliados que entablen litigios o querellas ante los juzgados de orden común contra la federación o cualquiera de sus miembros serán desafiliados del futbol, pues los conflictos deportivos deben resolverse en las instancias del deporte.
Según recuerda el licenciado Gustavo Juárez, especialista en temas legales relacionados con el balompié, hace más de 20 años el jugador Sergio Rivera demandó al club Municipal en un juzgado de Orden Civil. Rivera perdió el caso y no pudo volver a jugar en una liga federada.
Esa es una de las razones principales por las que un jugador de futbol no presenta su queja ante el Ministerio de Trabajo. Pero no es la única, porque de cualquier forma las leyes laborales del país no reconocen al deportista como un trabajador. Así lo explica Juárez en su tesis sobre la naturaleza de la relación contractual entre los clubes y futbolistas.
“El contrato que celebra el deportista profesional con su club no puede asimilarse a la prestación de servicios profesionales. Primero, porque debe poseer un título académico que lo faculte, título que es un derecho que la persona adquiere a través del estudio y se mantiene de por vida, mientras que un deportista tiene un límite de edad”, explica el documento.
Juárez agrega que la forma como se elaboran los contratos de los jugadores tampoco ayuda para que las leyes laborales protejan sus derechos. Por ejemplo, no se usa el concepto de salario mensual. Se habla de una determinada cantidad de cuotas, las cuales se pagan durante la temporada.
Otro problema que atenta contra los derechos que pueda tener un jugador como trabajador son los términos del contrato, pues en muchos casos la cantidad que fue escrita en el documento no es el total del pago que recibirá el contratado.
Este acuerdo lo acepta la mayoría de deportistas porque les evita pagar más impuestos, pero no se percatan de que, en el momento en que demanden a un equipo, la cantidad que vale legalmente es la que está escrita, aunque ellos recibieran el doble o hasta el triple de más, fuera del contrato.
Por su parte, la mayoría de los dirigentes de las ligas federadas opinan que la rebaja de salarios es la única medida efectiva para hacer reaccionar a un equipo que no gana, sobre todo si hay jugadores indisciplinados, que no cumplen con sus obligaciones.
En Guatemala la mayoría de los equipos de las ligas federadas han sido demandados por jugadores o técnicos, pero por atraso en el pago de las cuotas, no por una rebaja injustificada en el pago de sus honorarios. Es decir, los afectados prefieren esperar a que termine el campeonato para proceder legalmente contra su club.
En conclusión, los deportistas profesionales, aunque reciban un pago por sus servicios, no están protegidos por la leyes laborales. Están sujetos a la Ley del Deporte y la Recreación.
Lo que dice la ley
El Decreto 75-89 del Congreso de la República indica, en su artículo 2, que el Estado, por medio de las entidades y organismos señalados, coordinará y supervisará el desarrollo de las actividades del deporte, pero sus conflictos deben ser solucionados internamente o por su federación internacional.
Guatemala no es el único país en donde se discute sobre si un futbolista debe tener derechos laborales o no. En Chile y Argentina la situación es similar y la respuesta es la misma.
Mientras no se regule todo lo que concierne al pago que recibe un futbolista por jugar, el futbol continuará girando en la polémica de dirigentes que sancionan como consideran prudente, aunque sea ilegal. También seguirán los jugadores que aceptan los castigos, aunque esto les cause un problema familiar porque no pueden manejar un presupuesto como cualquier guatemalteco.
Fuente: dca.gob.gt