Robert Kelly señala falta de ayuda de seguridad estadounidense.

El hombre detrás de la operación que permitió desbaratar a la organización más importante de falsificadores de documentos en Estados Unidos fue un doble agente que trabajó para Cuba y Estados Unidos con el nombre en código Lázaro.
En declaraciones, Lázaro, cuyo nombre verdadero es Robert Kelly, se lamentó de que el objetivo principal de la llamada Tag Operation, que era comprobar si terroristas islámicos utilizaban los documentos falsos vendidos por la banda, no se pudo cumplir por falta de cooperación entre las agencias de seguridad estadounidenses.
Kelly, de 63 años, está escribiendo un libro titulado Sin cobertura oficial: La historia de Lázaro, en el que relata cómo trabajó para infiltrarse en la banda dirigida por el mexicano Manuel Leija Sánchez mediante su matrimonio con la hijastra de este, Suad Leija, de 26, con la que sigue casado.
El plan se cumplió en su casi totalidad con la detención del jefe de la organización y de sus hermanos Luis y Pedro, y con el fin temporal de las operaciones de la banda en Estados Unidos.
Leija, que fue apresado en 2007 en México, fue extraditado este mes a Estados Unidos para responder de la acusación de asociación mafiosa y asesinato.
Pero la Tag Operation no es la única en la que Lázaro ha participado como agente encubierto.
Su primera misión, dijo a la prensa, fue la infiltración de la Dirección de Inteligencia de Cuba a fines de 1999, cuando creó una página en Internet llamada La Voz de Cuba para defender la devolución a su padre del niño Elián González, el balserito.
Kelly afirma que los cubanos, al considerarlo “solidario con la causa por los artículos y comentarios publicados en la página”, lo reclutaron para trabajar para ellos en Florida y Centro América.
Entre las misiones recibidas menciona una maniobra para desprestigiar a los congresistas republicanos Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln y Mario Díaz-Balart, e informar sobre grupos anticastristas.
Toda esta actividad era informada a la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y a la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
En el libro afirma que estuvo involucrado, además, en la venta de lanzadores portátiles de misiles SAM en Nicaragua y en el intento de deserción a Estados Unidos de una científica cubana.
Fuente: dca.gob.gt