La compañía, que se encontraba fuera del mercado dómestico desde el lanzamiento de la legendaria Dreamcast, lanzó un reproductor multimedia que deja mucho que desear.
Saber morir, desaparecer sin hacer ruido y diluirse en el río de la historia es todo un arte. También lo es resucitar con éxito después de que te hayan dado por muerto pero eso no viene al caso porque hoy hablamos de una compañía que consiguió lo primero pero que no tiene pinta de conseguir lo segundo: Sega.
Abandonó el mercado de las consolas con una máquina que muchos jugadores aún consideran legendaria, la Dreamcast y para desgracia de algunos y contento de otros decidió centrarse en la ardua tarea de buscar nuevas ideas de juego —desde las Olimpiadas al rol- en los que meter al puercoespín Sonic, el único empleado de a compañía que ponía las lentejas en la mesa.
Hete aquí que, de la nada, han sacado un reproductor multimedia. Mejor dicho, se han ido de viaje a China, han comprado uno —o unos miles-, le han puesto el logo y ahora lo quieren vender como Sega Vision, un reproductor MP4 con sintonizador de TV y capacidad para ejecutar juegos Java.
Casi da un poco de pena viniendo de una compañía capaz de crear una consola como Dreamcast. Sega Vision se ve anémico y tiene el mismo aire aburrido y genérico de la basurilla electrónica de oferta en las grandes superficies. No aporta nada nuevo, no cambia las reglas del juego, no es diferente de lo que Archos e iRiver -por ejemplo- llevan años intentando popularizar. Commodore intentó algo parecido no hace mucho y fue un fracaso. No conviene desenterrar según que cadáveres, en especial si es sólo para poner una etiqueta en un producto tan poco digno del nombre.
Fuente: adnmundo.com