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Guatemala Colonial
La Ciudad de Santiago de los Caballeros
27 Ago, 2009 - 11:19:42

Santiago de Guatemala se asentó en Panchoy en el año 1541. Según la historiadora Rosa María Álvarez, este Valle, según Rafael Landívar, era el más adecuado de los que se conocían para asentar la ciudad, ya que lo “circundaban como inhiestos muros, montes de cúspides sedéreas, extraordinarios por su riqueza de aguas y busques siempre primaverales.”

Este era un sitio ideal por la naturaleza circundante para construir desde sus cimientos una ciudad proyectada con una visión moderna, a partir de un centro de donde parte y a donde convergen las anchas calles y alamedas trazadas tomando en cuenta a la sociedad que va a habitarla.
El arquitecto Juan Bautista Antonelli pudo elaborar los planos preliminares de la ciudad. Las calles se orientaron cuidadosamente  de norte a sur, buscando el drenaje natural hacia los dos ríos que atraviesan el valle.

“En el trazo de la ciudad, Annis opina que no se intentó dar una terminación definida hacia el lado sur, donde situó el convento de San Francisco; sino al contrario, esta área se dejó para una apropiada expansión. Prueba esto el hecho de que al sur de San Francisco se trasladó desde Almolonga, la Ermita de  la Santa Vera Cruz y más tarde Los  Remedios. En el inicio del camino a Almologa se levantó la ermita de Santa Lucía, y allí arrancaba para formar el límite oeste de la ciudad la alameda del mismo nombre” (El uso del espacio público en Santiago de Guatemala, Rosa María Álvarez).

A los tres monasterios existentes para esa fecha se les asignó un amplio espacio de tierras. Santo Domingo y San Francisco, formaron el límite oriental en los extremos de una calle que formaba intersección con la alameda de Santa Rosa. La Merced se localizó al límite norte. Más tarde, otras órdenes religiosas obtuvieron terrenos dentro de la ciudad y las Iglesias, que tenían un rasgo común: una pequeña plaza o bien un amplio atrio.
Lo anterior puede demostrar el lento crecimiento de la sociedad española que habitaba el centro de la ciudad. Lo contrario sucedía con los alrededores, en donde crecieron rápidamente los barrios populares de San Francisco, El Tortuguero, San Sebastián, Santo Domingo, Candelaria, Chipilapa, San Jerónimo y Santiago.

El nuevo asentamiento ocurría por diferentes causas. Ciertas ocupaciones como los fabricantes de pólvora, tintorería, hierro, necesitaban estar fuera de la ciudad. Por otra parte, la liberación de los esclavos depuse de las leyes nuevas en 1549, hizo que muchos que vivían como tales, en casas españolas dentro de la ciudad, se trasladaran fuera de ella. Al mismo tiempo, de los pueblos cercanos llegaban los nativos que fueron acercándose más a la ciudad, ayudados por los religiosos, quienes los protegían con el objeto de asegurar su conversión y la administración de los Sacramentos.

Santiago de Guatemala aumentó en número de habitantes entre 1541 y 1773. El resultado de este crecimiento fueron las calles angostas y tortuosas, las casas aglomeradas alrededor de las ermitas que, con la pequeña plaza, les servía de centro.

Estos barrios no tenían relación en su traza, con la ciudad que rodeaban o mejor dicho, con el corazón de la ciudad, marcada y planificada. Pero si la tenían sus habitantes que abastecían a la ciudad con alimentos, materiales de construcción, forrajes y servicios personales.

El centro urbano era algo más que un conjunto de casas de habitación en un espacio rectilíneo para transitar de un punto a otro. Era además el sitio proyectado y utilizado para la vida y el intercambio  colectivo, plazas, calles, paseos que se veían concurridos y eran puntos importantes para la concentración humana.

Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com


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