La zona que comprende los departamentos de las Verapaces, en el centro del país, ofrece una enorme cantidad de opciones para aquéllos que disfrutan de la vida al aire libre, los recorridos por brechas, las caminatas y la convivencia con la naturaleza.
Las Verapaces están conformadas por los departamentos de Alta y Baja Verapaz, los que a su vez se subdividen administrativamente en 23 municipios y abarcan una superficie de 11,810 kilómetros cuadrados.
Se caracterizan por ser poco homogéneos fisiográficamente, pues comprenden tierras altas y bajas. Las tierras montañosas son parte de las cordilleras más arcaicas de Guatemala y cuentan con variedad de climas y zonas de vida, entre las que se pueden mencionar: Monte Espinoso Subtropical, Bosque Seco Subtropical, Bosque Húmedo Subtropical Templado, Bosque Muy Húmedo Subtropical Cálido, Bosque Muy Húmedo Subtropical Frío, Bosque Pluvial Subtropical y Bosque Pluvial de Montaña Bajo Subtropical.
El reino de Tezulutlán, actual región de las Verapaces, en tiempos de Kikab el Grande perteneció al reino Quiché. Tezulutlán significa "tierra de guerra", debido a la férrea resistencia indígena. Fray Luis de Cáncer, fue el primero en llevar el evangelio a la "Tierra de la Guerra". Carlos V fue el monarca español que aceptó el nombre de Verapaz como designación oficial para la región.
A partir de finales del siglo pasado, llegaron a la zona inmigrantes alemanes, que aprovecharon el área para una floreciente producción de café, con lo que se dio la expulsión de los indígenas de sus tierras comunales, preservadas hasta entonces gracias a la influencia de la iglesia. Esta situación duró hasta la segunda guerra mundial, cuando el gobierno guatemalteco, al declararse a favor de los aliados, apoyó la intervención de las fincas cafetaleras y la expulsión de los alemanes.
El mejor sitio donde hospedarse al iniciar los diversos recorridos es Cobán, cabecera de Alta Verapaz, 219 Km. al norte de la ciudad de Guatemala. Situado en las riberas del río Cahabón, Cobán es un poblado colonial, entre cuyas construcciones destaca la iglesia de El Calvario. En este lugar se fabrica bella platería. A sólo cinco minutos está el Vivero de las Verapaces, uno de los mayores orquidearios de América, posee 60 mil ejemplares pertenecientes a 750 especies, 200 de las cuales son variedades en miniatura. La temporada ideal para visitarlo es de octubre a febrero, cuando las orquídeas están en plena floración y se torna en un mar de colores.
Otro sitio de gran belleza natural es Semuc Champey y sus cascadas, a 86 Km. de Cobán, que recorre 300 metros entre un paisaje rocoso y van formando pozas de diferentes profundidades. La densa vegetación de la zona está habitada por centenares de aves. Diez kilómetros más adelante, el río Cahabón penetra en las grutas de Lanquín, que pueden recorrerse a pie siguiendo trayectos con distintos grados de dificultad.
A mayor distancia de Cobán (20 Km., por lo que se recomienda llevar equipo para acampar) están el Parque Nacional de Lachuá y las cuevas de la Candelaria. El primero es un bosque subtropical muy húmedo, habitado por valiosas especies, peces, mamíferos y anfíbios. De la laguna se realiza el trayecto hacia las cuevas de la Candelaria, cavernas sagradas de los antiguos mayas que sirven de cauce subterráneo al río del mismo nombre. En su interior hay tramos navegables y se pueden admirar vestigios arqueológicos, como altares y objetos de cerámica.
Los encantos continúan: Salamá, cabecera departamental de Baja Verapaz, a 95 Km. de Cobán. La ciudad está habitada por artesanos que trabajan el barro, la piel y la plata, y son además expertos en el arte de la dulcería. Cerca de ahí, en Purulhá, se halla el biotopo del Quetzal, santuario para la preservación del ave nacional de Guatemala. Recorriendo sus dos senderos, el de los Helechos y el de los Musgos, se admiran más de 50 especies de árboles, así como tucanes, guacamayas y, por supuesto, quetzales.