03 Feb, 2006 - 13:25:00El mar de azules que nos ofrecen los cielos de inicio de año, el verdor de las montañas que constantemente nos invitan a la vida, el placer y la reflexión, nos hace ir en búsqueda de lugares para divagar y fortalecer nuestro espÃritu y encontrarnos a nosotros mismos.
Por Antonio Moran del Cid
Productor Asociado
DeGuate.com
morcid@deguate.com
Con la actitud meditabunda, después de cuarenta kilómetros de carretera bañada de estas riquezas naturales, uno no puede esperar menos al llegar a la mágica e inigualable Ciudad de Antigua Guatemala, donde los siglos han dejado su huella de Conquista y Etno-fusión.

Es aquÃ, donde el Hotel Casa MÃa surge como punto estratégico, situado a la derecha de la Entrada Principal de esta majestuosa ciudad, establecido especialmente para todos aquellos visitantes que no quieren ir con el Ãmpetu invasivo, sino para absorber esta experiencia poco a poco, asà como el actuar del tiempo, en el tiempo mismo.
La primera impresión, es la bienvenida sugerente que pareciera nos dan el imponente Volcán de Agua y el Volcán de Acatenango. En la entrada del Hotel Casa MÃa, que acertadamente recogió los mismos elementos de follajes, arbustos, árboles y jardines que habÃamos visto con rapidez en el camino, eso ya nos hace acogedor y de confianza el lugar de ingreso, que se logra definir con el colorido de las Bouganvilias, que ya empezaron a vestir el techo de tejas rojas y doradas por las estaciones, asà como los ventanales y balcones largos, que le dan sentido a las impactantes paredes de yeso blanco y sus hermosas y elegantes puertas de madera, donde el cedro y la caoba nos recuerdan que estamos en una tierra de árboles.
Los encaminamientos y banquetas de piedras, también son testigos de que estamos en un territorio donde han pasado civilizaciones y muchas generaciones que se han convertido en nuestra propia historia.
Eso es lo que se respira antes de introducirse a la antesala de recepción, donde está el encuentro de nuestra propia cultura y expresión artÃstica a través de muestras de pintores, escultores y orfebres, que comparten con los visitantes, su propia concepción de belleza.

Las paredes blancas continúan en toda la infraestructura, solo que ahora se ven enriquecidas con los artesonados de finas maderas y los muebles de buen gusto y confortables, como para ponerse a pensar.
Al ver la perspectiva y amplitud de sus corredores y columnas adornadas de macetas colgantes de flores, que nos llevan al área de restaurante, con los respectivos olores a comida tÃpica nacional y comida gourmet, donde las mesas y sillas de hierro forjado, no pierden su identidad, al mostrarse uniformados con manteles tÃpicos del lugar.
Los pisos de terracota, no dejan de tener color, olor y sabor a suelo, creando un ambiente auténtico que no desmerece la vista que nos ofrece todo el lugar, lleno de follajes y puertas continuas, que guardan innumerables historias de un tiempo siempre nuevo y siempre pasado, al contemplar el paso del sol y su iluminación natural, que persigue el objetivo de crear, mantener y compartir un ambiente de total tranquilidad.
Pisos de piedra y terracota que nos llevan a la fuente de agua y sonidos apacibles y hermosa vista, al ver sus arreglos de plantas naturales, dando la impresión de que ahà nacieron y seguirán para el gozo y placer de sus asiduos visitantes, que con asombro y admiración contemplan el marco que les provee el interesante Arco Leonino de piedra, que no se escapa de ser adornado por las crecidas Bouganvilias rojas, moradas y fucsias.

El encanto del Hotel Casa MÃa, no deja de sorprendernos, rodeado de floridos jardines, ambientes naturales y flores en todo lugar, hacen que el visitante, ya se empiece a sentir como de la familia y en su propia casa. Los altos y amplios ambientes, con un artesonado de finas maderas, camas de hierro forjado, el cálido piso de terracota, las paredes blancas, los muebles estilo Antique y sus cuartos exquisitamente decorados, conjuntamente con el sonido del ambiente de una ciudad que vive muy a lo lejos y la tranquilidad que brinda un amanecer y un ocaso, hacen que ésta experiencia, del Hotel Casa MÃa, sean verdaderamente un ensueño por vivir.

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