Se encuentra localizada al norte de la Ciudad de Antigua, a 2 kilómetros de la Plaza Central.
Su principal atractivo es su templo, una construcción moderna de estilo neogótico, el cual es un importante centro de peregrinación por la imagen de Jesús Sepultado que ahí se venera.
Según cuenta la tradición, a fines del siglo XVII los pobladores indígenas de la aldea San Juan Perdido, después du una epidemia y plaga de murciélagos que afectó la población, se trasladó a San Felipe de Jesús.
El templo fue seriamente dañado por el terremoto de 1976. Con posterioridad fue ampliado y reconstruído.