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Al rescate de las tortugas
Oct 15, 2007, 17:26

Las autoridades de instituciones y organizaciones están luchando para presevar las únicas tres especies que llegan a las playas guatemaltecas.

Una de las medidas inmediatas fue la dispuesta por Conap, que consiste en una moratoria y prohibición de la colecta de huevos de las tres especies.

De cada mil tortugas sólo una llega a adulta, el resto perecen debido a la mala práctica en la pesca y presencia de depredadores, como gaviotas, perros y el hombre.

Eso ha llevado a instituciones como el Ministerio de la Defensa Nacional, el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap), el Centro de Estudios Conservacionistas (Cecon) y la Unidad de Pesca y Acuicultura (Unipesca) a unificar esfuerzos para el rescate, pues de 250 especies que existían a nivel mundial sólo quedan 8, de las cuales 3 llegan a las playas guatemaltecas parlama, baule y carey.

Conap estableció por un período de 6 meses, a partir de hoy, la moratoria, prohibición de la colecta y aprovechamiento de los huevos de las especies baule y carey.

José Martínez, jefe del Departamento de Hidrobiológicos del Conap, manifestó que Guatemala es el primer país a nivel de Latinoamérica en implementar esta moratoria, cuyo propósito es conservar las especies mencionadas.

Según Martínez, las sanciones por violar la medida, oscilan entre los Q10 mil a Q20 mil o bien de 5 a 10 años de cárcel, aunque prefieren sensibilizar a la población para que done el 100% de los huevos que ponen las baule y carey.

Durante la vigencia de la moratoria se realizarán patrullajes con apoyo de la División de Protección a la Naturaleza, de la Policía Nacional Civil (Diprona).

El Ministerio de la Defensa Nacional también apoya por medio de la Base Naval del Pacífico (Banapac) donde se ubica un tortugario. Se trabaja en la conservación de la especie de tortuga de parlama, haciendo conciencia entre la población civil sobre la importancia de protegerla , afirma Joan Estuardo Méndez Mendoza, encargado de Relaciones Civiles y Militares.

Niños, jóvenes y adultos guatemaltecos, además de turistas extranjeros participan constantemente en actividades de liberación de neonatos.

Actualmente se trabaja en 25 tortugarios ubicados a lo largo de los 260 kilómetros de longitud de las playas guatemaltecas del Pacífico, aunque en el caso de la parlama, se trabaja en 5 áreas, la Banapac, El Gartión, Hawai, El Rosario y La Barrona, ubicados desde el puerto de San José hacia la frontera con El Salvador.

Lo que lamentamos es que las tortugas marinas al nacer y durante su crecimiento, son afectadas por los depredadores, siendo éstos las aves como las gaviotas, los peces grandes, los perros, los cangrejos, y el hombre, indicó Méndez.

También se hace conciencia para que los pescadores utilicen para la pesca comercial redes DET, mecanismo que permite a delfines, pez vela y tortugas liberarse de las redes sin daños.

La falsa creencia que los huevos de parlama son afrodisíacos es otro problema, pues las personas se dedican a la extracción de los huevos cuando las tortugas se encuentran desovando.

Cecon trabaja en la conservación de las tortugas marinas a través de un proyecto financiado por la Provincia de Amberes, Bélgica por medio de la Cooperativa Integral Agrícola El Recuerdo, R.L. la cual compra los huevos a los parlameros para incubarlos naturalmente en el tortugario.

Datos 
Las tortugas marinas han sobrevivido por más de 200 millones de años con características de reptiles pues ponen sus huevos en la arena (desovan), tienen pulmones y respiran aire.

Hay tres especies de tortugas marinas que visitan las playas guatemaltecas en el Pacífico, siendo éstas parlama blanca, que llegan a medir 70 centímetros de longitud y pesar hasta 90 libras ; la parlama negra, que mide de 80 a 90 centímetros de longitud y pesa 140 libras y la baule, la especie más grande del mundo que puede medir hasta 2 metros y pesar hasta mil 300 libras .

Estas especies, estimuladas por efectos de la luna, viento, lluvia y mareas, desovan por la noche en la arena, haciendo un agujero que lo cubre antes de retornar al mar.

Cincuenta días después salen las crías y caminan instintivamente hacia el océano buscando el resplandor de luz sobre el agua marítima.

En los primeros meses de vida se alimentan de pequeñas especies de flora y fauna cerca de las costas y después viajan grandes distancias con las corrientes y para poner sus primeros huevos regresan a la playa donde nacieron. El promedio de supervivencia de las tortugas es de 100 años.


Fuente: dca.gob.gt


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