La previsión social requiere una reforma
Análisis Mensual de ASIES - ENERO 2001
El ciclo de vida
natural de los seres humanos tiene implicaciones automáticas
sobre la fluctuaciones en la actividad laboral y por tanto en la
productividad de las personas: "Envejecer sin un seguro
adecuado aumenta drásticamente el riesgo de caer en la
pobreza" (BID, 2000).
De lo anterior se
deriva una pregunta básica: ¿Porqué es necesaria la
obligatoriedad de un seguro para la vejez?, algunas de las razones
pueden ser:
Al identificar
porqué la implementación de un seguro para la vejez debe ser
obligatorio, se está planteando un rol implícito para el Estado.
Sin embargo, este rol debe estar enmarcado dentro de las
capacidades que este posea y en función del sistema de
financiamiento que se implemente.
De acuerdo a lo
anterior la formulación de programas de seguro para la vejez debe
atender a la importancia
relativa de las
funciones de redistribución, seguro y ahorro. Se recomienda
diferenciar entre ellos y establecer estructuras de financiamiento
y administración separados, para lo cual se plantea un sistema
conformado por 3 pilares, de donde se puede delimitar la
intervención estatal de acuerdo a su papel subsidiario:
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PRIMER PILAR:
El objetivo del primer pilar es la solidaridad y la
redistribución y por tanto debería ser administrado por el
sector público. Las modalidades de seguro entre otras son: la
pensión asistencial, la pensión mínima y las pensiones
universales que pueden ser financiadas con impuestos al
trabajo o generales, que para el país son las llamadas
cotizaciones tripartitas.
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SEGUNDO PILAR:
El fin de este pilar es el ahorro para la vejez o el alivio a
la imprevisión, por tanto podría ser administrado por el
sector privado pero regulado por el sector público. Y dentro
de las modalidades de financiamiento están el plan de reparto
o de capitalización individual. En Guatemala el beneficio es
consecuencia de la contribución tripartita que en la práctica
es solo de patronos y trabajadores porque el Estado adeuda su
cotización.
En Guatemala el
sistema actual de seguro para la vejez es de un solo pilar
administrado por el sector público cuyo plan de financiamiento es
uno de reparto, siendo las principales características de este
las siguientes:
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Los beneficios
reales obtenidos no corresponden a los aportes por cotización
durante la vida útil, por lo que tiene un impacto directo en
el ingreso principalmente de las familias pobres. Para 1999 el
71% de los asegurados estaban recibiendo aproximadamente una
pensión mensual correspondiente a Q.300.00 en términos
nominales.
-
Relacionado con
lo anterior, los beneficios de las personas inactivas dependen
de la incorporación de un mayor número de personas jóvenes
al mercado laboral y dada la proyección de la caída de este
grupo etario, estos sistemas son insostenibles en el largo
plazo
-
En Guatemala,
si bien los fondos del Instituto Guatemalteco de Seguridad
Social para pensiones no han sufrido un deterioro por inflación,
la colocación de los mismos en bancos que presentan malas prácticas,
implican un alto riesgo en caso de inestabilidad del sistema
financiero.
-
Un solo sistema
reúne al seguro médico (y dentro de este la atención
preventiva, curativa, etc.) y al seguro para la vejez. El
sistema tiene su respaldo en la Constitución Política de la
República (Art. 100. Seguridad Social) en donde se establece:
"Su régimen se instituye como función pública, en
forma nacional, unitaria y obligatoria." Por lo que una
reforma integral necesita de una reforma constitucional.
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Por último, es
necesario plantear, dentro del marco de una reforma integral,
formas adecuadas y no discriminatorias de seguridad para la
vejez, ya que actualmente el sistema paralelo de pensiones del
Estado (montepío) representa por un lado una violación a lo
que la Constitución establece y un trato discriminatorio en
contra del asalariado privado en relación con el público.
Los argumentos
anteriores en contra del sistema de reparto, reflejan la necesidad
de una reforma en el sistema. Generalmente se arguye que los
sistemas de capitalización apoyan de una forma más directa el
crecimiento, y sobre todo existe una correspondencia entre los
aportes y los beneficios de los cotizantes.
Otra de las razones
por las que la implementación de una reforma es necesaria es que
Guatemala enfrenta características que en el largo plazo estarían
impactando negativamente en la población en edad de jubilarse,
entre ellas: Adolece de una baja tasa de ahorro y debido a la caída
natural en la tasa de fertilidad se proyecta que la población en
edad de trabajar disminuirá drásticamente a partir del año
2010.
La reforma ante la
problemática descrita es impostergable y debe tomar en cuenta
dados los pilares descritos el rol del gobierno en cada uno de
ellos, la forma de financiamiento de los pilares, el marco
regulatorio adecuado, la forma en que se debe dar la transición y
sobre todo tomar en cuenta lo que le conviene a la población
anciana y al conjunto de la economía.
Fuente: Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES)
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