Pago de impuestos: una responsabilidad de doble vias
Análisis Mensual de ASIES - MAYO 2001
En abril hubo
diversas iniciativas para que la población se opusiera al paquete
impositivo presentado por el Ejecutivo en mayo pasado.
En el contexto
actual de señalamientos de corrupción, malversación de fondos,
nepotismo, falta de transparencia y escasa credibilidad de políticas
públicas, el llamado a oponerse a un paquete tributario específico
se ha desvirtuado hasta el punto de incentivar a la población a
no pagar más impuestos.
Al contrastar el
contexto con dichas iniciativas, resulta el argumento lógico:
para que pagar impuestos si estos no están siendo utilizados
eficazmente. Sin embargo, esto genera un círculo vicioso, sobre
todo porque la mayoría de opiniones se centran en argumentos poco
propositivos.
Uno de los
argumentos para el pago de impuestos es que "el Estado tiene
un papel legítimo que jugar en una economía moderna, incluyendo
la provisión de servicios sociales, de infraestructura física,
del marco institucional y legal que acompañan un régimen de
derechos, y de regulación para evitar abusos; todo ello entraña
implicaciones financieras que la sociedad debe costear".
(Rosenthal, 1999)
Por lo anterior, la
responsabilidad ciudadana de pagar impuestos es en doble sentido:
la ciudadanía debe cumplir con el pago de sus impuestos y el
gobierno como un ente del Estado guatemalteco debe informar con
veracidad y transparencia sobre el uso de los mismos. Una vez
perdida la confianza el estado debe contribuir con algunas
acciones clave para que en el corto plazo se recupere la
credibilidad en los ejecutores de las políticas públicas. ¿Cómo
entonces empezar a generar un círculo virtuoso de responsabilidad
ciudadana en doble sentido?
Las siguientes
propuestas, están en su mayoría en el marco del Pacto Fiscal:
1. Presentar un
gabinete cohesionado y comprometido con un programa de recorte de
gastos en el corto plazo (sin afectar lo prioritario: salud y
educación), para alivianar la crisis financiera que actualmente
padece el gobierno.
2. Fortalecer y
difundir el Sistema Integrado de Administración Financiera y de
Auditoría Gubernamental SIAF-SAG. Esta acción podría provocar
un efecto multiplicador importante, más aún si se empiezan a
recortar gastos superfluos debido a que le otorgaría confianza a
los ciudadanos sobre como están siendo utilizados los recursos públicos.
3. Evidenciar el
esfuerzo de recaudación tributaria por parte de la
Superintendencia de Administración Tributaria, a través de
reportes mensuales específicos sobre recaudación con base en
metas.
4. Presentar un
plan con fechas específicas para la implementación de la unidad
de contribuyentes especiales y un plan operativo de mediano y
largo plazo para implementar el registro tributario unificado y la
cuenta corriente tributaria.
5. Difundir los
avances en la implementación del Sistema Nacional de Inversión Pública
–SNIP-, que tiene como objeto mejorar la calidad del gasto público.
Las recomendaciones
anteriores se resumen en retomar de forma integral los compromisos
asumidos en el Pacto Fiscal, lo cual pareciera muy difícil en las
actuales circunstancias, pero es aquí donde la responsabilidad
ciudadana en doble vía debe retomarse. Deben existir mecanismos
que permitan al gobierno y a la sociedad asumir la responsabilidad
de construir un mejor país.
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