Los atentados terroristas afectarán la economía nacional
Análisis Mensual de ASIES - SEPTIEMBRE
2001
ASUNTOS ECONÓMICOS
Los atentados terroristas
afectarán la economía nacional
A raíz de los acontecimientos del
11 de septiembre en Estados Unidos, la economía nacional se verá
afectada. El sector turístico será uno de los que primero y en
forma más marcada percibirá los efectos. El turismo caerá en
forma apreciable, y esto no se circunscribirá al turismo
proveniente de los EE.UU. sino también al turismo europeo y
japonés. El temor a volar será grande entre muchos viajeros, y
éstos optarán por tener sus vacaciones en lugares relativamente
cercanos a donde viven, a donde puedan llegar por tierra. Quienes
continúen utilizando servicios aéreos les incomodará el mayor
tiempo de espera, producto del incremento en las medidas de
seguridad. Lo anterior tendrá como resultado un desplome de la
actividad turística, particularmente de hoteles y empresas
turísticas que ya se encontraban en una situación desfavorable.
Segundo, de caer la confianza del
consumidor norteamericano, la demanda de los EE.UU. bajará y por
ende su demanda de productos importados. Guatemala depende
grandemente de sus exportaciones a los Estados Unidos. Previo los
atentados ya existía preocupación por la menor demanda que
experimentaban productos como la maquila; esto se podría agudizar
en las próximas semanas.
Tercero, los precios de los commodities
están disminuyendo en el mercado internacional a causa de la
desaceleración de la economía mundial. De acentuarse esta
tendencia, la producción agrícola del país, tanto la
tradicional como la no-tradicional, podría verse afectada. Los
mayores controles aduanales en los EE.UU. también incrementarán
costos y dificultarán el comercio hacia los EE.UU.
Cuarto, las remesas familiares
también se pueden ver afectadas a través de dos vías
principales. Una, la desaceleración de la economía
norteamericana, la cual está teniendo efectos negativos en el
empleo. Otra, consecuencia de los mayores controles migratorios
que tanto los EE.UU. como México están imponiendo en sus
respectivas fronteras.
Quinto, los EE.UU. ya están
reasignando fondos federales para afrontar los gastos de
reconstrucción así como mayores gastos militares y de seguridad.
Guatemala recibe flujos directos de ayuda norteamericana a través
de la AID, o flujos indirectos a través de las contribuciones de
los EE.UU. hacia organismos internacionales como el Fondo
Monetario Internacional, el Banco Mundial o el Banco
Interamericano de Desarrollo. Si la ayuda externa de los EE.UU.
había decaído antes de los atentados, después de estos la ayuda
pasará a ocupar un lugar marginal en la agenda de la Casa Blanca
y del Congreso.
Sexto, el precio del petróleo
está aumentando a raíz de las represalias. Unos pocos países de
Latinoamérica como México, Venezuela o Ecuador se verán
beneficiados, pero la mayoría, que es importadora neta de
combustibles, tendrá que pagar el costo adicional. El efecto
inflacionario de esas alzas se hará sentir en toda la economía.
Séptimo, la inversión extranjera
también se verá afectada ya que la aversión hacia el riesgo
está aumentando entre los inversionistas de los países
industrializados. La única duda que queda es sobre la
contratación de deuda externa por parte del gobierno. Esa mayor
aversión al riesgo puede dificultar la colocación de bonos en el
mercado internacional; sin embargo, la baja en la tasa de interés
puede ser un atractivo para su colocación.
Antes del 11 de septiembre ya se
pronosticaba que Guatemala tendría en el 2001 el peor crecimiento
económico desde 1986. Cifras oficiales lo colocaban ligeramente
abajo del 3%, pero observadores imparciales como The Economist
Intelligence Unit ya lo situaban en 2%. Después de los
ataques terroristas, el Banguat ya anuncia una nueva baja (cerca
de 2.4%). Todo parecería indicar que podría llegar a ser incluso
inferior, y que conforme pasen las semanas el Banguat se verá
forzado a admitir una nueva disminución.
|