Clasificación económica del
gasto
Análisis Mensual de ASIES - SEPTIEMBRE. 2000
Esta clasifica a los gastos del gobierno
básicamente en dos categorías, gasto corriente e inversión. Esta clasificación refleja
la situación financiera del gobierno, ya que es de donde pueden obtenerse el superávit o
déficit primario y el déficit presupuestal, existiendo un rubro de gasto que debe ser
adicionado a los gastos totales que son llamados debajo de la línea refiriéndose a la
parte de financiamiento, que son las amortizaciones.
El debate en este sentido, ha sido siempre el esfuerzo que el gobierno debe hacer,
dependiendo de su rol, en el incremento en la inversión, ya que generalmente se argumenta
que no se adjudica lo suficiente en este rubro. Sin embargo, debilidades en la forma de
presentación del presupuesto hacen también subestimar lo que el Estado gasta en
inversión.
Lo anterior se da porque, como inversión, se toma solamente la inversión en formación
bruta de capital fijo: obras de infraestructura, y no así la inversión en capital
humano.
Por otro lado la ausencia de un presupuesto consolidado del gobierno general, también
hace subestimar el monto total invertido, ya que no se computa lo que las entidades
descentralizadas como las municipalidades, ejecutan, ya sea con fondos propios, por
aportes o por préstamos obtenidos.
Lo más importante de destacar en el período 2000, fue la anunciada reducción del
presupuesto, con el objeto de sanear las finanzas públicas reduciendo el déficit fiscal.
Sin embargo, desde que se dio esta medida se han realizado 3 ampliaciones que ascienden a
Q.1,272.0 millones aproximadamente. El resultado de estas sucesivas ampliaciones ha
ocasionado un desbalance en las cuentas fiscales igual al obtenido antes de la reducción
(déficit fiscal de 2.8%).
De lo anterior es importante señalar que a pesar que resultado fiscal (2.8% de déficit)
es el mismo que el anterior, con el presupuesto vigente se puede observar que la
reducción y las sucesivas ampliaciones lo que han provocado es un cambio en la estructura
de financiamiento de este desbalance.
En cuanto a la estructura por tipo de gasto, básicamente se mantiene la dirección del
gasto en corrientes y de inversión. En este punto es importante destacar la coherencia
entre lo propuesto en la Matriz de Política Social y lo que se ve reflejado en el
proyecto de presupuesto. Al respecto se señalan a continuación algunas de las metas de
la mencionada matriz en las áreas más importantes de gasto social, que requerirían un
incremento significativo del gasto en inversión:
Para la transformación del sistema educativo se proponen como metas: ampliar la cobertura
de servicios; mejorar la calidad educativa a través de la readecuación de la estructura
curricular, la capacitación docente, el fortalecimiento de la educación intercultural y
la descentralización y desconcentración de los servicios.
En el área de salud se estima: ampliar la cobertura de servicios básicos de salud y de
la infraestructura de servicios básicos (agua y saneamiento básico).
Para aliviar el déficit habitacional se propone: incrementar la producción de soluciones
habitacionales, a través del otorgamiento de subsidios y préstamos para viviendas entre
otros.
A pesar de la inexistencia de un plan específico por período, en donde se pueda
corroborar qué metas de la Matriz Política Social serán cumplidas período a período,
se pueden realizar señalamientos acerca de la magnitud e importancia que la estructura de
gastos requiere para que se cumpla con lo previsto.
Se establecen metas que, si bien son válidas y ambiciosas, parecen no tener contraparte
en la propuesta de inversión. Una observación poco profunda de la matriz social muestra
esta debilidad del presupuesto, se prevé ampliar cobertura en los servicios educativos,
de salud y de infraestructura básica, así como de dotación de viviendas, para lo que se
requiere una fuerte inversión del sector público. Sin embargo, como se señaló
anteriormente, la estructura entre gastos corrientes y de inversión se mantiene,
perdiendo coherencia estos dos instrumentos de política.
Cabe hacerse la pregunta: ¿En que año se empezará a cambiar la estructura de gasto
público para hacer frente a la propuesta? ¿Por qué no se cuenta con un Plan por
período para hacer frente a las ambiciosas y válidas propuestas en la Matriz? Se debe
reflexionar sobre las observaciones anteriores, a pesar de saber que es difícil romper
con una estructura de gastos como la indicada, ya que el gasto corriente esta por lo
general políticamente comprometido.
Fuente: Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES)
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