Salarios mínimos: enfoque parcial
de un tema integral
Análisis Mensual de ASIES - NOVIEMBRE 2000
Recientemente el gobierno mediante Acuerdo
Gubernativo 838-2000 aprobó un incremento en el salario mínimo para las actividades
agrícolas y no agrícolas. El antecedente histórico de este tipo de decisiones es el
establecimiento a través del AG 776-94, de una comisión tripartita (gobierno, sector
privado y trabajadores) para la revisión anual de salarios mínimos. Sin embargo, ante la
falta de consensos en las negociaciones (la posición del sector privado generalmente ha
sido 0% de incremento), la regla más que la excepción ha sido la fijación unilateral
por parte del gobierno del incremento en los salarios mínimos.
Una medida de esta naturaleza es necesario analizarla en relación a:
El deterioro en los términos de intercambio debido a la baja en el precio del café y al
incremento en el del petróleo.
El escaso apoyo de política fiscal hacia la política monetaria. Una política fiscal
expansiva (reflejada en un déficit de 2.8% del PIB y en la reducción de los depósitos
del gobierno en el Banco Central), con una monetaria restrictiva, han incidido en tasas de
interés y en una escasa recuperación del crédito al sector productivo.
La debilidad cada vez más evidente del sistema financiero, provocado por la
concentración de créditos relacionados, una débil supervisión financiera, y los
incentivos perversos derivados de la colocación de títulos públicos que compiten por
fondos.
Estos tres factores han repercutido a lo largo del año, restringiendo la capacidad
productiva, que aunado al eventual incremento en costos por el aumento en salarios
mínimos (el cual no responde a productividad) hace aún más difícil una recuperación
económica.
El gobierno, con el actual incremento en salarios mínimos y la decisión al inicio del
año (Dto. 7-2000), pretende que al finalizar el año en el informe de actividades del
Presidente, estas acciones se presenten como la implementación de una "política
laboral", cuando solamente son elementos parciales de la misma.
La parcialidad se refleja en parte por la incidencia sobre la población económicamente
activa PEA. El sector informal tiene un peso relativo dentro de la PEA de 36%, por lo que
el impacto de este tipo de políticas es reducido, tanto por el porcentaje de trabajadores
a los que afecta, como por la inefectiva supervisión en los puestos de trabajo de este
tipo de acuerdos.
Una política laboral integral (además de la implementación salarial de forma estable y
coherente), debería fortalecer áreas actualmente descuidadas, tales como: el incremento
en la cobertura de la seguridad social, la exigencia y supervisión de programas de
capacitación en el trabajo, el planteamiento de una reforma de pensiones, la presencia
supervisora del Ministerio de Trabajo sobre condiciones mínimas de trabajo, programas de
empleo de emergencia para reducir la variabilidad de ingresos de grupos vulnerables, la
revisión del código de trabajo en aspectos como los mencionados, entre otros.
En conclusión esta acción de gobierno, de aparente impacto en el corto plazo (incremento
en salarios mínimos) es un reflejo más, de una falta de visión de largo plazo en las
políticas gubernamentales, cuya carencia hace crear más distorsiones que afectan al
aparato productivo y no benefician a los trabajadores, ya que podría provocarse un alza
en los precios de algunos bienes y servicios de consumo básico, al tenerse una
percepción de un incremento generalizado de estos.
Fuente: Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES)
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