|
En un mundo globalizado, el
fortalecimiento del libre mercado exige la eliminación de medidas proteccionistas al
comercio, mismas que no permiten la creación de mercados competitivos, mejores precios y
mayor calidad de los productos comercializados. Esta apertura de mercados se traduce en
beneficios para el consumidor y, en una posterior etapa, para los productores nacionales y
el crecimiento económico del país, siempre y cuando se establezcan las condiciones
necesarias para incursionar en nuevos mercados y solidificar posiciones en aquellos en los
que ya se participa. En este sentido,
la medida adoptada por el gobierno de poner en vigencia el Acuerdo Gubernativo No.
121-2000, el cual permite la importación y el ingreso de un contingente de azúcar al
mercado guatemalteco libre de aranceles, es una decisión interesante, especialmente si se
considera que hasta ahora no se había tomado ninguna medida que pudiera afectar la
posición de los productores nacionales de azúcar.
Sin embargo el gobierno deberá adoptar
medidas de política económica para encarar las consecuencias económicas de dicha
decisión. Por un lado, se deben crear las condiciones necesarias para permitir que los
factores de la producción de la industria azucarera que pudieran ser desplazados por las
importaciones de este producto, se trasladen hacia otros sectores o actividades
productivas que se identifiquen con ventajas comparativas y competitivas con relación a
las de otros países y otros mercados.
Adicionalmente estas medidas deben estar
enmarcadas dentro de una estrategia integral y consecuente con las prioridades previamente
establecidas para reactivar la economía del país, tales como la discusión del Pacto
Fiscal, más allá de ser simples reacciones del gobierno en respuesta un determinado
sector productivo.
Por lo anterior, todas las medidas
encaminadas hacia la apertura de mercados deben ir acompañadas de acciones concretas
tales como la implementación de programas educativos de capacitación y formación
integral para trabajadores y productores que aumenten su productividad y garanticen la
generación de mayor riqueza para el país.
No obstante, y en beneficio de los
productores nacionales, cabe enfatizar que las medidas de apertura comercial deben darse
en ambas direcciones. Es decir que paralelamente a abrir las puertas del mercado nacional,
se debería garantizar la apertura de mercados internacionales en que el azúcar
guatemalteca pudiera incursionar. Esta sería la única forma en que se estaría
garantizando mercados verdaderamente competitivos, tanto internos como externos.
En relación a los efectos inmediatos de
ésta acción, el precio en el mercado local del azúcar podría comenzar a bajar, lo que
mejoraría la capacidad adquisitiva de los consumidores, siempre y cuando los costos de
transporte para importarlo no sean tan altos como para hacer de ésta una actividad no
rentable.
Adicionalmente reduciría los costos de
producción de otras industrias que utilizan el azúcar como insumo en la elaboración de
otros productos de consumo popular, tales como el pan y los refrescos, entre otros, lo que
a su vez aliviaría la presión a subir de precio dichos productos.
Para tal efecto y tomando en consideración
los parámetros sobre los cuales se basa la satisfacción del consumidor y la competencia
perfecta, el Gobierno deberá ejercer medidas efectivas de control, para garantizar por un
lado la calidad del producto, que incluye el proceso de vitaminización y la práctica
leal del libre comercio.
En cuanto a la industria, en el corto plazo
se verán ante la posibilidad de perder un segmento de su mercado, mismo que será
absorbido por los nuevos proveedores y en el mediano y largo plazo tendrán que bajar sus
precios a niveles internacionales para competir en el mercado. Sin embargo, vale la pena
señalar que, de acuerdo a estimaciones del Ministerio de Economía, este segmento
representa únicamente el 30% del mercado total que captan los productores nacionales, ya
que el 70% de su producción se consume en el mercado extranjero, es decir que la apertura
a las importaciones del azúcar no será total sino parcial.
|