|
EDUCACIÓN
Capitalismo y Socialismo
Introducción
Los países
socialistas o también llamados diplomáticamente por las
naciones unidas "países con economías de planificación
centralizada".
De acuerdo mas o menos visible en los campos socio económico
que se están produciendo en la actualidad con una rapidez
inesperada, podría parecer que en estos países se
experimenta simplemente un cambio desde una "economía de
planificación centralizada" a una "economía de
mercado".
Sin embargo esto no se ciñe tanto a la realidad. Debido a que
la transformación del este (un este más político que geográfico),
no solo se cuestiona las terminologías diplomáticas sino que
provoca la necesidad de un replanteamiento general de los
actuales sistemas socialistas.
Porque decimos esto, porque, es bastante engañoso o ambiguo
él termino "economías planificadas" del este, en
contra partida con las "economías de mercado" del
oeste. Debido a que en una economía a que en una economía
occidental también se puede planificar y además porque en
una economía con planificación o planificada no se puede
eliminar por completo la existencia de mercados en especial
los "subterráneos"
El
capitalismo y el socialismo
¿El fracaso
del socialismo, deja invalida a la critica socialista de la
irracionalidad del capitalismo?. Procuro contestar esta
pregunta en términos de los proyectos, de su viabilidad y de
las experiencias reales.
Los
Proyectos
Las críticas socialistas del capitalismo a veces son
pintorescas, a menudo incoherentes, y a veces, estrafalarias.
Llevan la hulla del siglo diecinueve: la misma noción de que
cualquier sistema social descentralizado pueda funcionar de
forma ordenada sigue dejando la imaginación de muchos
socialistas críticos del capitalismo en un estado de
perplejidad.
Para formular estas criticas de una manera moderna, es
necesario que reconstruyamos el proyecto original capitalista,
es decir recuerdo a los lectores el modelo del capitalismo que
concede a los defensores todos los supuestos salvo la
viabilidad. Este proyecto se desarrolla durante los últimos
anos de la vida de Marx por Walras(1874) y Edgeworth (1881) y
posteriormente la reformularon Pereto(1906), Pigou(1920) y
otros.
El modelo es
sencillo: los individuos saben lo que se necesita, tienen
dotaciones de factores de producción, realizan intercambios y
se dedican ala producción cuando quieren. En el equilibrio,
nadie desea hacer otra cosa, en vista de que otros habría
hecho o, de forma equivalente, se cumplen todas las
expectativas sé las cuales obran los agentes individuales.
Además, en equilibrio todos los mercados se compensan. De ahí
que a los precios a los cuales los individuos efectúan sus
intercambios reflejen sus preferencias y escoceses relativas;
estos precios informan a los individuos sobre las
oportunidades a los que ellos renuncian. Como consecuencia,
los recursos se distribuyen dé tal modo que se agotan todos
los beneficios derivados del comercio.
Nadie puede ser
ya más rico sin que otra persona sea ya más pobre; se
alcanzaría así una racionalidad colectiva
"optimalidad", en el sentido aplicado por Pareto.
En las economías reales, se infringen estos supuestos: hasta
aquí todo el mundo esta de acuerdo. Pero, lo único que esto
implica es que cualquier proyecto razonable del capitalismo ha
de contar con formas de hacer frente a situaciones de las
cuales difieren las tasa sociales e individuales de
rendimiento.
Una consiste en
recurrir a la intervención fiscal correctiva otra a la
redistribución de los derechos de propiedad. De ahí que, los
mercados, incluso bajo el capitalismo, puedan hacer solamente
lo que saben hacer bien y fallan, el estado pueda verse
obligado a intervenir. Como dijo Arrow (cuando fortunados,
producto de la distribución inicial de las taciones, la
democracia les ofrece la oportunidad de hallar un desagravio a
través del estado.
Por lo tanto,
(el pueblo), en su forma singular del siglo dieciocho, si es
soberano, entonces tiene preferencia por un destino y una
distribución de los recursos, diferentes de los resultados
del mercado. Esta es la preferencia que no puede lograrse
cuando las dotaciones son de propiedad privada y se destinan
de forma descentralizada. Incluso los individuos, como
ciudadanos, expresan su preferencia colectiva por un destino
concreto y cuando existen las condiciones materiales para
permitir la implantación a esta preferencia, el destino
elegido democráticamente es inalcanzable por el capitalismo.
Esta critica
del capitalismo, implica que la frontera de posibilidades
seria accesible si los recursos se destinaran racionalmente,
bajo el socialismo, a satisfacer las necesidades humanas?.
Podríamos alcanzar el punto E, es decir una utilización
plena del potencial productivo y una distribución igualitaria
del bienestar. No se me ocurre ninguna critica del proyecto
socialista que niegue esta posibilidad. Si los individuos
manifestasen sus necesidades y su potencial productivo de
forma sincera, si hicieran un esfuerzo, independencia de la
recompensa, si los planificadores actuasen como unos agentes
perfectos y si supieran resolver los problemas del destino
optimo de los recursos, entonces el socialismo produciría
todos los efectos maravillosos que anuncian sus defensores.
Todo esto sugiere que las criticas razonables al socialismo no
están dirigidas contra el proyecto sino a la viabilidad de
este proyecto y sus manifestaciones reales.
La
Viabilidad
Los debates al respecto son mas acalorados, porque
inevitablemente son menos concluyentes. Una vez establecidos
los supuestos, las discusiones relativas a los proyectos
exigen solamente una serie de deducciones lógicas. Sin
embargo los veredictos sobre la viabilidad exigen una serie de
juicios y por ello dejan mas margen para el desacuerdo.
La línea
socialista de ataque contra la viabilidad del proyecto
capitalista son tres:
No puede existir el capitalismo sin la intervención del
estado
El capitalismo nunca podrá alcanzar, sin un coste, los
equilibrios en virtud de los cuales sus defensores proclaman
todas sus virtudes.
El capitalismo es autodestructivo porque conduce, por fuerza,
al monopolio.
He comentado el
anterior punto y pienso que puede descartarse con un y qué?.
El segundo punto es sumamente complejo y se encuentra fuera de
mi competencia. La convergencia hacia el equilibrio, y las
expectativas implicadas en ello, constituyen el tema más
candente de discusión en la ciencia económica. La misma
cuestión de la definición de una noción convincente del
equilibrio es muy amplia y hasta ahora, nadie ha ofrecido una
descripción satisfactoria de la convergencia hacia los
equilibrios. Es difícil llegar a comprender la idea de que
los mercados se encuentran permanentemente en un estado de
equilibrio competitivo; la afirmación de que los ajustes
suponen un despilfarro parece muy plausible. Por ultimo, el
argumento que mantiene que los mercados competitivos son
autodestructivos es verdad, en cierta medida, pero lo que no
es tan evidente es el alcance de esta medida.
Si trato estas
afirmaciones de forma somera no es porque considere que
carecen de importancia sino sencillamente porque parecen que
aportan poco a la cuestión central. Si el proyecto
capitalista es inviable, entonces, es posible que el
capitalismo no sea capaz de cumplir ni siquiera con las
promesas que ofrece. A mi juicio, sin embargo, la critica
socialista del capitalismo va dirigida sobre todo contra el
proyecto de este: los socialistas rechazarían su capitalismo
aun cuando este sistema realizase su potencial pleno. Así
pues, los argumentos en contra de la viabilidad de un
equilibrio competitivo y permanente tienen un papel secundario
en la critica socialista.
Los argumento
relativos a la viabilidad afectan también al socialismo.
Reconsideremos, primer, el proyecto socialista. El problema
con que se encuentra el planificador consiste en lograr la
distribución de los recursos de tal modo que se maximice el
bienestar que obtienen los individuos del consumo y del ocio.
Las criticas de
la viabilidad del socialismo de dividen en dos categorías:
- Aunque los planificadores dispusieran de una información
verídica, serian incapaces de manejarla a causa de la
absoluta complejidad del problema.
- Si los individuos se mueven por interés propio, no revela,
de forma verídica, ni su utilidad ni su función productiva,
y los planificadores no actúan para favorecer el bienestar
general.
El debate sobre
él calculo socialista tiene una historia propia. Me abstendré
de resumirlo aquí. Pero aunque los planificadores sean
capaces de resolver el problema del calculo, el argumento en
favor de la viabilidad del socialismo gira sobre el supuesto
de que, una ves que los individuos se convierten en
propietarios de la riqueza productiva, actúan de forma
espontanea de tal modo que apoyan el bienestar colectivo.
Concretamente todos los individuos revelan, de forma verídica,
sus preferencias y sus capacidades productivas al
planificador, mientras que los planificadores actúan como
unos agentes perfectos del público. Además, una ves que el
planificador encomienda los agentes individuales las tareas,
estos deberían cumplirlas de la mejor manera, sin necesidad
de una supervisión externa.
Ninguno de
estos supuestos han funcionado bajo el socialismo real. Este
tal ves sea un argumento decisivo, puesto que es fácil
mantener que la naturaleza no democrática de la toma de
decisiones económica de los países parte de los salarios la
inversión y el consumo por parte de los capitalistas. Para
los asalariados la última parte esta perdida para siempre: es
el precio que tienen que pagar por la propiedad privada de la
riqueza productiva.
Y este precio varia muchísimo en los países capitalistas: en
1985, por cada unida monetaria del valor añadido en la
producción manufacturera el consumo por parte de los
socialistas oscilaba entre unos 10 céntimos en Australia y
Noruega, algo menos de 40 céntimos en el Reino Unido y los
Estados Unidos y unos 60 céntimos en el Brasil y 70 en
Argentina. De ahí que, en unos términos puramente
distributivos, los asalariados austríacos y Noruegos tengan
poco que ganar de la nacionalización o de la socialización.
Dado que la transición acarea unos costes inevitables, se
beneficiarían más de la utilización de su poder sobre el
mercado y su influencia electoral. Los obreros británicos y
estadounidenses tienen más que ganar experimentando de forma
directa los beneficios, que tratando de apropiarse de la
riqueza productiva: termina mas bien por ir a la huelga. Sin
embargo, el efecto distributivo de una nacionalización en la
Argentina como en el Brasil seria enorme.
La paradoja consiste que aquellos movimientos obreros con la
fuerza política suficiente para conseguir alguna forma de
socialismo mediante el ejercicio de la democracia no tienen
los incentivos para hacerlo, mientras que aquellos movimientos
que más ganarían con el cambio carecen de poder para
conseguirlo. De ahí que, el socialismo como programa de
propiedad publique de la riqueza productiva sé solo el
proyecto político de aquellos movimientos que no pueden
conseguirlo.
En ultima instancia, el socialismo de mercado, si que parece
atractivo por motivos distributivos. Aunque no podamos
anticipar con exactitud sus efectos sobre el empleo, la
inversión y la productividad laboral, una combinación de
cooperativas y mercados seria superior al capitalismo a la
hora de igualar la distribución de los ingresos.
A su vez, la
información según la cual el socialismo de mercado seria un
sistema de democracia industrial, en el sentido de que el
proceso de producción seria democrático, no parece tener
fundamento.
Bajo el socialismo del mercado, la utilización de los
recursos dependería de las tasas de rendimiento. Este sistema
acusaría así la inviabilidad social de unas distribuciones
del bienestar técnicamente viables: la irracionalidad que
hemos indicado anteriormente como una característica del
capitalismo.
La premisa
fundamental de la social democracia consiste en que la
nacionalización de los medios de producción no es necesaria
para reducir la irracionalidad del capitalismo, es decir para
evitar las perdidas de bienestar ocasionada por los derechos
inherentes a la propiedad privada de los medios de producción.
Según estos puntos de vista, todo intento de redistribuir los
ingresos provoca la retirada de los recursos de los usos
productivos. Los impuestos sobre el rendimiento del trabajo
causan una reducción del ahorro y de la inversión. De ahí
que no sea imposible que los gobiernos deseen erradicar la
pobreza a la ves que minimizar las perdidas de eficiencia de
las economías capitalistas el modelo social democrático es
económicamente viable. El grado de irracionalidad del
capitalismo no viene dado de ante mano: los gobiernos elegidos
con el mandato de garantizar la seguridad material de todo el
mundo cuentan con instrumentos útiles para cumplir su misión.
La
critica socialista y la planificación de actividades
La planificación
global se desarrollo en el presente siglo a partir del momento
en que los revolucionarios de 1917 se enfrentaron a los
problemas prácticos relacionados con la construcción de un
nuevo orden económico en la EX-URSS, inspirado en las
doctrinas socialistas del S. XIX y opuestas a las clásicas
instrucciones del liberalismo.
Aunque a pesar de esa forma de organización de actividades
esta directamente ligada a las doctrinas socialistas, son
raras las preferencias explícitas a los propósitos prácticos
de planificación en la las obras de los primeros pensadores
socialistas, así como en los escritos de K. Marx y F. Engels.
Los franceses
como Babeuf, Blanc y Proudhon elogiaron los sistemas
nacionales de cooperativas de trabajo, mientras que Fourier,
propuso la creación de comunidades autosuficientes cuya
producción seria repartida entre la colectividad.
Entre los socialistas ingleses como Owen, Gray, Thompson, y
Hall lo más común es encontrar referencias de ciertos tipos
de organización que eliminarían la competitividad, el auto
interés, así como la moneda, por medio de la socialización
integral de la actividad económica.
Por otra parte
como señala Lange, los fundadores del socialismo científico
Marx y Engels, dedicaron todos sus esfuerzos al análisis de
la economía capitalista y solo hicieron unas cuantas
observaciones muy generalizadas de la economía socialista.
Por cuestiones de principio, se negaron a examinar el problema
mas detalladamente, tal vez por temor a que sus escritos
recibieran él titulo de utopías. Además, como reflexiona
Bobrowski, es igualmente difícil encontrar en las obras de
Marx referencias relacionadas con la planificación. En el
final de su primer libro de El Capital (1867) Marx advirtió
que se rehuso a formular recetas para las organizaciones
sociales del futuro.
Lo que los
socialistas deseaban explícitamente era la eliminación de la
propiedad privada de los medios de producción. El móvil
predominante de la actividad seria la supresión de las
necesidades de la colectividad y el no lucro institución básica
del capitalismo. La desigualdad en la distribución de la
riqueza, se atenuaría sensiblemente por medio de la eliminación
de rentas de propiedad y, según creían, una vez. El Patrón
capitalista, el obrero trabajaría libremente, en lugar de
estar en la mano dura y muchas veces arbitraria de la
autoridad.
Con tales
expectativas, los escritores socialistas no visualizaban los
rigores de la planificación global. Todos en cierta forma,
subestimaban los problemas prácticos que gravemente surgían
para la eliminación de las instituciones económicas
tradicionales del liberalismo.
Aun después de
los primeros años de la revolución socialista soviética,
Lenin enfrento los problemas prácticos surgidos de la
construcción de un nuevo orden social y económico, y no tuvo
otra opinión que establecer las bases de una organización
altamente centralizada, según la cual la economía seria
dirigida por una planificación integral de todas las tareas
relacionadas con la solución de las cuestiones económicas
fundamentales.
Surgieron entonces los primeros estudios sobre la planificación
global de actividades, desarrollados por Gusov, Perobrazhenk y
Bukharin, mientras otros autores se dedicaron a los aspectos
sectoriales: Krennikov y Gartvan, del; sector industrial;
Kondratev y Oganovski del agropecuario: Neopikanov del
transporte y otros servicios básicos.
Según esos
autores, una vez eliminada la propiedad privada de los medios
de producción, convendría al estado la tarea de dirigir
centralmente las unidades productoras. Los organismos de
planificación establecerían planes globales y sectoriales y
cuidarían del control de su ejecución. Los problemas
relativos a la inversión, a la distribución de la renta
social, al establecimiento de estructuras económicas y al
ritmo de actividades, serian competencia de las agencias de
planificación. Por ultimo, un ves socializadas integralmente
las actividades y evitadas las relaciones concurrentes entre
las unidades de producción, la fijación de precios se
constituiría también en tarea de responsabilidad de los
organismos estatales.
La planificación global de las actividades incluida una
compleja problemática económica, desde la determinación de
los objetivos macroeconomicos que habrían de alcanzar hasta
el establecimiento de precios para la diversa producción
interna, debería estar controlada, a nivel superior, por una
central de planificación a la que se subordinaría lo otros
organismos del sistema nacional de planificación.
Los primeros
estudios de la planificación socialista sostienen que para el
control integral de la economía, la central de planificación
y los numerosos organismos subordinados a ella deberían
elaborar planes de variada envergadura; desde los de
perspectiva para largos periodos, pasando por quinquenales
pasando hasta los pormenorizados planes operacionales. Los
primeros se ocuparían de fijar las metas económicas,
regionales y sectoriales para periodos de 10 a15 años,
caracterizando claramente por sus funciones provisionales. Los
quinquenales indicaran el conjunto de medidas practicas en
todas las esferas de la política económica, que asegurarían
el crecimiento previsto de la economía interna. Los
operacionales, formuladas para periodos anuales, determinarían
el nivel microeconómico, los procedimientos que deberían ser
adoptados por las diversas unidades de producción de sistema,
teniendo a la vista las metas físicas fijadas cada uno de
ellos. Esos últimos planes, desarrollados anualmente, serian
además conductores de la correcciones o cambios de dirección
que la central de planificación determina en función de los
planes inicialmente trazados. En la figura se encuentra una
representación esquemática de esas propuestas.
Ese cuadro
ideal de la planificación socialista habría sido adoptado
efectivamente por la EX-URSS, inmediatamente después de la
revolución de 1917. Habrían sido mantenidas sus características
a lo largo de 70 años de experiencia socialista. Y sobre que
bases se implantan los sistemas centralistas de los países de
Europa del este y de China continental en la segunda pos
guerra. Como evolucionaron. Caminaron a la dirección de un
centralismo cada vez mas rígido e inflexible o mitigaron el
modelo planificador. En fin. Como se encuentra actualmente.
Todas
estas preguntas no tienen una respuesta única.
En el este de Europa, los sistemas practicados por
Hungría, Polonia Y Checoslovaquia fueron menos rígidos que
los implantados por Alemania oriental, Bulgaria y Rumania.
Yugoslavia cimento un modelo propio flexible y mas abierto. En
el otro extremo Albania, inflexible, siguió el camino de la
ortodoxia centralista. En posiciones también ortodoxas y
alineadas al Marxismo Leninismo extremo, se mantuvieron las
economías socialistas no Europeas de que son ejemplos: En
Asia, Corea del Norte; en Africa, Angola y Mozambique; en América
Latina, Cuba. En los 70 años de sus experiencia
socialista-colectivista la EX-URRS vivió momentos de
centralismo inflexible, con frecuentes revisiones de
flexibilidad.
Sus marchas y
contra marchas desembocaron en la glasnost/perestroica de
Gorbachov. Siguiendo su desarrollo mas de cerca veremos c/u de
esos modelos y sus evoluciones recientes.
La
planificación global: la experiencia y el modelo de la
EX-URSS
El fracaso militar del gobierno zarista, la crisis política
resultante que se extendió en la ex-URSS en los últimos años
de la ultima guerra mundial y la resistencia oficial a las
reformas económicas fueron los principales factores
determinantes de la revolución socialista de Octubre de 1917,
que sustituyo al gobierno provisional de Kerenski, se instalo
en febrero de ese año.
Después de los primeros años de la revolución socialista,
el comité revolucionario de Petrogrado busco eliminar las
instituciones básicas del capitalismo e instalar un nuevo
orden económico, político y social, a partir de la apropiación
estatal de los medios de producción y de la centralización
del poder económico por un consejo supremo.
Para formarnos una idea de como evoluciono a partir de
entonces la planificación global de la ex-URSS, describiremos
algunas de sus características de sus fases mas
significativas.
Los
Primeros Años Y La NPE
Dos meses después de la revolución de octubre, Lenin
(primer dirigente revolucionario del sistema político económico
de la ex-URSS) creo el consejo supremo de economía nacional o
Vesenkha. Reuniendo amplios poderes operacionales, ese
organismo promovió la centralización de las decisiones económicas
tratando de nacionalizar y estatizar los sectores principales
de la economía. El nuevo sistema implantado, subordinado a
las directrices establecidas por el Vesenkha, aboliría a
partir de entonces los mecanismos indicadores de mercado y del
sistema de precios. En su lugar, se fijarían las bases de un
nuevo orden económico cuya característica principal seria la
planificación global de la economía de todas las actividades
internas de producción, distribución, consumo e inversión.
Los
primeros años de esa fase estuvieron marcados por el fracaso.
La sustitución de los mecanismos inherentes a la
libre iniciativa por un nuevo sistema con base en la
planificación global creo, inicialmente, un conjunto de
barreras institucionales y psicosociologicas. De 1917 a 1991
la economía rusa registra severas crisis sectoriales. La
producción agrícola mostró en sensible caída y la
administración de la industria basada en comités obreros no
se consideró satisfactorias.
La política de la nacionalización total de las empresas agrícolas,
comerciales e industriales según relata Niveau había creado
entre el poder central y la población, graves malentendidos,
provocando, anarquía hambre y rebelión. Los precios subieron
vertiginosamente mientras la producción se desmoronaba y la
moneda, devaluada, dejaba de ser un medio normal de cambio.
Los pequeños campesinos se sintieron frustrados en la
esperanza de acceso a la propiedad individual. Los obreros
incidieron en el mismo contrasentido al considerar que las
fabricas bajo su control eran de su propiedad. La carencia de
nuevos cuadros dirigentes y la pura y simple destrucción de
los mecanismos de mercado condujeron, por lo tanto, al caos
económico.
Los mecanismos de sustitución no pudieron ponerse tan
inmediatamente en acción, entre otras razones por tratarse de
una experiencia sin precedentes históricos: el funcionamiento
de un sistema colectivista centralmente planificado.
El fracaso de los 1eros años condujo a Lenin a llevar a cabo
profundas modificaciones en la economía, por medio de la
redefinición de las directrices estatizantes establecidas
inicialmente. Los cambios introducidos recibieron el nombre de
nueva política económica (NPE), cuya característica básica
era un especie de retorno a las instituciones capitalistas. El
objetivo central de ese retroceso era la reanimación de la
actividad económica, seriamente respaldada por los procesos
revolucionarios implantados originalmente. Con vistas a esta
finalidad, la NPE restituyo a la iniciativa privada un amplio
campo de acción, llegando así mismo a admitir procedimientos
que estimularan el interés personal. La libertad del comercio
seria establecida para la mayor parte de los sectores económicos,
permitiéndose también la propiedad privada para la
agricultura, tanto para la pequeña como para la mediana
industria urbana. Con tolerancia del comercio privado seria
establecido las bases del mercado, a partir de lo cual se
fijarían los precios en función de los mecanismos de oferta
y demanda.
A pesar de
haber sido creada en ese año la Comisión Estatal de
Planificación General (Gosplan) para operar al lado del
Vesenkha, con la tarea de realizar estudios en el largo plazo
con miras a una futura planificación integral de actividades,
el hecho es que se descentralizaron las decisiones económicos
bajo las nuevas determinaciones de la NPE. Era transitorio,
mientras tanto, ese cambio de orientación. En realidad, el
retroceso tuvo el fin especifico de reanimar el sistema,
mientras las centrales de planificación no concluyeran los
estudios técnicos de implantación del régimen colectivista
de dirección central.
La Era De
Los Planes Quinquenales
Con la reanimación del sistema y con la
disponibilidad de planes técnicamente elaborados para una
estatizacion y colectivización del sistema, a partir de 1924
se desvanecieron las tentativas de descentralización y
supresión del poder absoluto del Estado, lanzadas por Lenin a
través del NPE. En ese año, con la desaparición de su
dirigente se reforzaron definitivamente las ideas favorables a
la planificación global. El Vesenkha retoma sus poderes
operacionales y el Gosplan intensifica sus estudios
prospectivos, miras a la preparación e implantación de los
primeros grandes planes sectoriales.
Se elabora para la industria pesada un plan de desarrollo para
el periodo 1924 - 1928. En 1925 surge el primer plan global
para al colectivización de la agricultura y en 1926 se
publica en plan general para las operaciones financieras
internas.
En ese ultimo año surgen los primeros planes globales, todavía
anuales, denominados Cifras de Control de Economía Nacional,
y en 1928, 11 años después de haber sido implantado el
sistema socialista, fue elaborado el primer Plan Quinquenal.
Publicado en septiembre de ese año, el plan establecía metas
para el quinquenio 1928 - 1932. El segundo y el tercer Planes
Quinquenales vinieron luego para los periodos 1933 - 1938 y
1938 - 1943. La era de los Planes Quinquenales ponía fin a la
NPE y la economía soviética, que alcanzaba entonces altos
grados de colectivización y centralización, fue
efectivamente controlada por el Vesenkha.
El Vesenkha,
organismo superior del sistema nacional de planificación, era
asesorado por ministerios que se dedicaban a la elaboración
de planes sectoriales. El 1932 había tres de esos
ministerios, que se fueron subdividiendo al paso de los años
y llegaron a 32 en la época de la Segunda Guerra Mundial.
Operando a través
de esa organización ministerial, Stalin (que asumió el
control del sistema después de la muerte de Lenin) promovió
el control global de la economía, colectivizo la agricultura
y construyo un sistema central para la dirección de la
industria y el comercio. La planificación global tomo
entonces su forma definitiva al abarcar también el sector
bancario, por medio del Gosplan y de los bancos estatales de
inversión para la industria, la agricultura y el comercio.
Durante todo el periodo de esos primeros Planes Quinquenales,
la economía soviética conoció varios grados de centralización
y de rigor operacional. Permaneció sin cambios, por lo menos
durante los tres primeros planes, el objetivo de promover
esencialmente el desarrollo de la industria pesada y de la
infraestructura económica. Las actividades dirigidas al
consumo eran menos significativos. En esta transición como
aclara Lajugie la moneda desempeño en el establecimiento de
los objetivos de los planes centrales, un papel de segunda
importancia. Los productos se distribuyen entre los
consumidores mediante las tarjetas de racionamiento. No solo
se determina la parte social de producción que pertenece a
cada cual, como aun indica la central de abastecimiento a la
que se debe dirigir, y los diferentes precios se fijan
autoritariamente. Con esos primeros planes se eliminaron, por
lo tanto, las funciones básicas del mercado.
El criterio de
firmes inversiones en áreas de base y reducción de consumo
al mínimo admisible solo fue menos riguroso al inicio del
tercer plan quinquenal. Se esbozo a partir de entonces un
mercado incipiente y, aunque limitadamente, se restableció el
poder de opción de consumir. Sin embargo, los rigores de la
segunda guerra mundial impidieron la continuidad de dicha
tendencia.
Durante la post guerra se elaboro el cuarto plan quinquenal
para el periodo 1946 - 1950. La contención del consumo
permaneció no solo en razón de continuidad de los objetivos
de implantación de infraestructura, sino para hacer posible
la aceleración de las obras de reconstrucción y
reequipamiento del sistema. Esos objetivos permanecieron sin
cambio durante el quinto plan quinquenal, en el periodo 1951 -
1955. En ese documento las actividades básicas se mantenían
estimuladas, aunque algunas industrias ligeras (como la
textil) recibieran un volumen de inversión un poco mas
significativo que en los planes anteriores.
La idea
subyacente de un sistema de este tipo "encierra la
pretensión- como señala Cornejo e Iturrioz- de alcanzar una
sociedad organizada científicamente, sin concesiones a los
deseos, veleidades y caprichos de los habitantes, pero si de
acuerdo con las percepciones de sus gobernantes y
planificadores. Los que dirigen la economía se proclaman
interpretes de las aspiraciones de la colectividad y de las
necesidades sociales.
Parten de la premisa de que la libre iniciativa conduce al
desperdicio en la escala social, aunque pueda maximizar los
intereses privados de las empresas. Los intereses colectivos,
según los dirigentes de los sistemas socialistas del Estado,
se sitúan mas bien en centrales de planificación que por
medio de mercados libres, aunque esa concepción implica el
riesgo de subordinar por entero las aspiraciones de la
sociedad a las opciones de los asesores técnicos del
gobierno. Además, la planificación integral al destruir la
ansiedad de lucro y de competencia, elimina las motivaciones
para la reducción de costos y mejoramiento de los productos.
Al lado de
estas consideraciones existen aun la cuestión de la
burocratización del sistema, incompatible con la deseada
expansión de la productividad y de equipamiento económico.
Cuando son excesivamente centralizados, los mecanismos de la
planificación reducen los grados de eficacia del sistema económicos.
Las posibles ventajas resultantes de opciones socialmente
justificables se pierden con los posibles impedimentos
operacionales de la implantación de los planes.
Debido a tales
razones, seria internamente contestadas en la década de los
50 las virtudes de la planeación global. Y como resultado se
operan nuevos cambios en el sistema nacional de planificación.
El debate en torno de ellos obtuvo mayor consistencia después
de la muerte de Stalin en 1953. A partir de entonces se inicio
una nueva experiencia histórica, políticamente conocida como
periodo de desestalinización.
La
Desestalinizacion Del Sistema
En 1956 Kruschev que asumió el mando del sistema soviético
después del periodo de Stalin anuncio el inicio de un proceso
de desestalinizacion de la economía: no un regreso a los
tiempos de la NPE, sino una búsqueda de mayor descentralización
de las decisiones.
Los cambios
enfocaban el fin del sistema ministerial. Y había, como señala
A. Nove, suficientes motivos económicos para las nuevas
modificaciones. Cada ministerio industrial mostraba marcadas
tendencias a tomarse en un imperio económico independiente,
no había autoridad responsable de la planificación regional
y la concentración de autoridad en Moscú, sobre empresas
esparcidas por todo el país, causaba retrasos burocráticos
en el ajuste de muchas cuestiones cotidianas que
invariablemente surgen.
Anunciadas en
1956, las reformas se concretaron en 1957, a la terminación
del sistema ministerial. El Gosplan, que entonces se dedicaba
a la elaboración de planes y análisis prospectivos, se
transformo en un organismo central del sistema nacional de
planificación. Sus atribuciones fueron determinadas por un
decreto publicado en ese ultimo año y desde entonces le
correspondió el estudio permanente de las necesidades económicas
nacionales, la preparación de planes de corto y largo plazo
para la economía interna y la ejecución de la política
descentralizada para el desarrollo de los sectores claves de
la economía, la distribución regional de los recursos y la
adopción de normas que aseguran la integral disciplina
estatal en las entregas de la producción industrial.
Las reformas
introducidas en el sistema nacional de planificación económicas
se esquematizan en la figura. Durante la vigencia del sistema
ministerial, el Vesenkha ocupaba la posición de un organismo
de mando y de centralización. Todo el proceso de elaboración,
implantación y control de los rígidos planes económicos
nacionales se desarrollaba bajo la orientación centralizada
de ese consejo supremo.
El Gosplan, durante la vigencia del sistema ministerial, se
comportaba como un organismo de asesoría, cuidando de la
preparación de proyectos de gran envergadura, de estudios
prospectivos globales y sectoriales del desempeño de la
economía, suministrando igualmente al Vesenkha bases técnicas
y estadísticas para las actividades de planificación.
Al Vesenkha se subordinaban los ministerios 1,2 y 3 y a cada
uno de estos, enfocado fundamentalmente hacia determinado
sector de actividad económica, se subordinaban las
respectivas industrias. Con base en esa organización, la
dirección del proceso de planificación, seguía las líneas
jerárquicas de un mando inflexible de arriba hacia abajo.
Los planes y los detalles de su ejecución provenían de
Vesenkha. Eran impuestos obligatoriamente a cada ministerio y
a partir de allí se distribuían a cada industria. En el caso
de error u omisión, las correcciones necesarias se
encaminaban en dirección opuesta; se consultaban
obligatoriamente los niveles superiores y al final se
canalizaba al Vesenkha toda la información de las
distorsiones sucedidas. En ese organismo centralizado se
efectuaban las correcciones. Estas regresaban a las industrias
siguiendo de nuevo todo el complejo y largo proceso de la
burocracia.
Las
dificultades burocráticas creadas por el sistema ministerial
surgían sobre todo cuando sucedía la ejecución e implantación
de los dos últimos planes quinquenales, lo que reducía
sensiblemente le eficiencia del sistema económico. Para la
corrección de los vicios existentes en 1957 se modificaron,
las bases organizacionales de planificación. El sistema
ministerial se desarticulo, suprimiéndose el Vesenkha. El
Gosplan se reorganizo y se reestructuro para colocarse en el
centro de una nueva sistemática de planificación económica,
cuyas bases principales serian los sournakhozes (Consejos económicos
regionales).
El sistema
sournakhozes permitió la descentralización de los ejes de
decisión. Se crearon 107 consejos económicos regionales,
establecidos en regiones con características geoeconomicas
diferentes. Su misión era elaborar y ejecutar planes de
producción en el interior de cada región, accionando
directamente las industrias y las respectivas empresas
instaladas en su jurisdicción. El organismo central cuidaría
solo de las directrices globales de la economía, de la
planificación en el largo plazo y de la conformación de los
objetivos nacionales máximos.
Las cifras globales esperadas, así como la distribución de
las inversiones, eran comunicadas sounarkhozes, que luego
procedía a una planificación mas pormenorizada, con bases en
las proposiciones de las mismas industrias. Esta planificación
llegaba al Gosplan para su consolidación y sus ajustes cuando
fueran necesarios. Esa nueva sistemática implico, por lo
tanto, un cambio radical de dirección.
Los centros de
decisión se establecieron en la periferia del sistema. El
organismo central cuidaría mucho mas de supervisar las
acciones de la jurisdicción de los organismos regionales, que
de establecer planes y proyectos detallados para cada una de
las unidades de producción en la economía nacional.
De acuerdo con ese nuevo sistema se desarrollaron el sexto
plan quinquenal, para el periodo 1956 - 1961 y el séptimo
plan para el periodo septenal 1968 - 1970. Esos dos últimos
planes, además de haber transferido la espina dorsal de la
planificación y el eje de decisión de la economía de los
ministerios hacia las regiones, estimularon la producción de
bienes de consumo, que alcanzaron niveles superiores
registrados desde 1917. En ese mismo periodo también habían
sido lanzadas las semillas de un sistema híbrido: el
socialismo de mercado dirigido por la demanda del consumidor.
Según la nueva
orientación que a partir de entonces se deseaba imprimir, los
medios de producción continuarían perteneciendo a la
sociedad, pero la distribución de los recursos y la producción
de la industria ligera dejarían de ser determinada por una
agencia central de planificación. Tales cambios se iniciaron
en 1962 cuando Yesei G. Liberman, de la Universidad de
Kharkov, sugirió al gobierno central, en un articulo
publicado en el periódico Prauda, la adopción de la política
descentralizada y el recurso de estímulos propios de economías
liberales. En 1964, se inicio esta experiencia y 1965 se
extendió a 400 fabricas, en relación con las que organismos
gubernamentales retenían poderes suficientes para la fijación
de precios y de tasas salariales. Los dirigentes de las
fabricas obtuvieron mayor autonomía y el lucro sustituyo el
volumen físico de la producción como indicador básico de la
eficiencia.
El Camino
De Nuevos Cambios
A pesar del vigor con que fueron implantadas y de la
rapidez con que se extendían a varios sectores y unidades de
la producción y de la economía soviética, las reformas
sugeridas por Liberman no llegaron a sustituir por completo el
sistema de planificación central. El liberalismo, asociado al
sistema de sounarkhoz, promovió la clara descentralización
de las enteramente del mando y la dirección de la economía.
La propiedad colectiva de la libre iniciativa. La esencia y la
profundidad de las reformas iniciadas en 1957 aun tenían
nuevos rumbos y no llegaron a modificar las bases ideológicas
del sistema ni a eliminar todas las herencias históricas del
Stalinismo.
La fuerza de
esos legados, al termino del periodo comprendido por el séptimo
plan, promovió nuevos cambios radicales. Se abandonaron las
tendencias radicales. El estado volvería a encontrar mas de
cerca las actividades internas de producción. La planificación
centralizada desempeño un papel preponderante en la
distribución de recursos humanos, materiales y fondos
monetarios entre las necesidades competitivas de economía. El
mercado como centro de orientación de los proceso económicos,
volvió a ser sustituido por la administración
descentralizada. Se suprimieron los consejos económicos
regionales y se restableció la planificación por sectores.
La resistencia
de la burocracia central había vencido las tendencias
liberales, surgidas por Liberman. Y el octavo plan quinquenal
para el periodo 1966 - 1970 seria un marco de retroacción.
Sin embargo, las técnicas de planificación habían sido
perfeccionadas; este ultimo plan se formulo por entero por la
central de planificación y las industrias básicas volvieron
a ser privilegiadas.
El nuevo plan
quinquenal para 1971 - 1975 se implanto a partir de esa misma
línea operacional, no obstante que había sido el primer plan
en proyectar una tasa de crecimiento mas elevada para la
industria ligera que para la industria pesada. El décimo y el
décimo primer plan quinquenal, para 1976 - 1980, 1981 - 1985,
mantendría la prioridad de la industria ligera, duplicando
los programas de producción de algunos bienes de consumo de
uso duradero. Estas nuevas directrices fueron la respuesta a
las exigencias sociales ejercidas a través de presiones de
demanda, por lo general manifestadas en mercados paralelos. El
rigor de los postulados técnicos de descentralización fue
suavizado por la capacidad orientadora de mercado. Como
dijeron en 1980 los renombrados analistas del sistema soviético
"las extensas filas, la limitada capacidad de elección y
la mala capacidad de los productos forman parte de la vida del
consumidor y todo parece indicar que no habrá una
transformación considerable de lo que toca la oferta y
demanda en cuanto estas no actúan mas activamente en la
determinación de aquello que se produce".
Al termino del
plan 1981 - 1985, la planificación del la URSS sufrió un
duro golpe causado por la Glasnost (apertura) y la perestroica
(reestructuración) anunciadas por Mikhail Gorbachov. En su
libro perestroica: nuevas ideas para mi país y el mundo,
lanzado simultáneamente para todo el mundo, Gorbachov
confeso: la situación que surgió en nuestro país en la década
de los 80 hizo la perestroica necesaria e inevitable. El país
comenzó a perder impulso. Los fracasos económicos se
hicieron mas frecuentes. Surgió un especie de freno que
afectaba todo el desarrollo económico y social. La mejoría
del nivel de vida venia disminuyendo y había dificultades en
el abastecimiento de alimentos, habitaciones, bienes de
consumo y servicios. Y se inicio también una erosión gradual
de valores morales e ideológicos. "Las reformas entonces
desencadenadas se propusieron para restablecer mecanismos
descentralizados de coordinación económica y para
democratizar las relaciones sociales, restablecer el espíritu
creativo y ampliar los grados de independencia y de empresas y
asociaciones.
Varios
Karl Marx
El creador de una de las teorías económica, políticas
y filosóficas más renombradas del siglo pasado. Karl Marx
nació en Tréveris, Alemania un 5 de mayo de 1818.
Durante su juventud fue militante de la izquierda hegeliana y
redactor de la revista Rheinische Zeitung, un diario fundado
por burgueses radicales y considerado de oposición.
Por un tiempo radicó en París (1843), aunque fue en Bruselas
(1845) donde se contactó con el movimiento obrero. La capital
francesa le depararía un acto trascendental en su vida, ya
que fue el lugar donde conoció a su estrecho colaborador:
Engels.
Expulsado de Alemania por su participación en la revolución
de 1948, residió definitivamente en Londres, Inglaterra,
dedicándose al periodismo y la política.
En 1864 colaboró con la fundación de la Asociación
Internacional de Trabajadores, también llamada Primera
Internacional.
Sus obras manifiestan que la historia de la humanidad es la
historia de la lucha de clases, surgidas con la aparición de
la propiedad privada. Además, propugnó la idea de que a lo
largo de la historia se han sucedido una serie de modos de
producción hasta llegar finalmente el capitalismo, tendencia
caracterizada por el trabajo asalariado de la clase obrera y
la obtención de plusvalía por parte del empresario. Según
Marx, el capitalismo sólo será una etapa histórica, a la
cual le seguirá el socialismo y culminará con el comunismo.
Su obra más importante es El Capital (1867).
Haya De
La Torre, O La Adaptacion Del Socialismo Al Espacio Tiempo
American
Víctor Raúl Haya de la Torre (1895-1979) fue uno de
los pensadores políticos más originales, y al mismo tiempo
influyentes, en América Latina. Creador del Partido Aprista
Peruano, pensó que éste podría ser uno de un conjunto de
movimientos de ese tipo en otros países del continente. De
esa manera se sentarían las bases de una nueva Internacional,
reformista y popular. En esto tuvo sólo éxito parcial. Esa
Internacional nunca se constituyó, pero se crearon otros
partidos de estructura parecida, en parte influídos por sus
ideas, como Acción Democrática de Venezuela, Liberación
Nacional de Costa Rica, y la rama gaitanista del Liberalismo
colombiano. Algo más lejanos, se puede incluir al Movimiento
Nacionalista Revolucionario de Bolivia y al Febrerismo del
Paraguay, y detectar influencias en el Socialismo chileno y en
el Radicalismo argentino. .
Las condiciones para movimientos de este tipo no eran
propicias en el Perú, que entre 1919 y 1930 pasaba por la
dictadura desarrollista de Augusto Leguía ("el
Oncenio"), que lo forzó a exiliarse en 1924. Decidió
entonces realizar estudios de antropología en la Universidad
de Oxford, pasando antes por México, donde quedó impactado
por la experiencia de la Revolución Mexicana. Era el final
del gobierno de Obregón, con un sinnúmero de iniciativas de
orden económico, social y cultural. Parecía que se había
encontrado ahí una fórmula autóctona, basada en la propia
tradición de lucha política de las masas, a diferencia de la
tendencia de las elites intelectuales a imitar los modelos
europeos, de tipo liberal o socialista. Haya de la Torre
pensaba que en el resto del continente se podía emular un
modelo generado en la propia región. Además, la estructura
social del Perú era bastante parecida a la de México, aunque
con menor desarrollo económico y una historia algo menos
violenta.
En el
pensamiento de Haya se nota una fuerte influencia del
marxismo, mezclada con elementos fabianos socialdemócratas
absorbidos durante su larga estadía en Gran Bretaña como
estudiante en Oxford. Según contaba a sus amigos y discípulos,
no perdía ocasión para ir a Londres a instalarse en la barra
de la Cámara de los Comunes, observando la increíble esgrima
de los líderes partidistas del único Parlamento que
funcionaba en el mundo. Influenciado por el ambiente
intelectual ecléctico de la isla argumentaba, en polémica
con el leninismo, que aunque en los países de alto desarrollo
se podía pensar en un partido (revolucionario o reformista)
de la clase obrera, ello era imposible en regiones apenas
tocadas por la industrialización.
Lo que se precisaba era crear un instrumento político nuevo,
equivalente al que en Rusia había forjado Lenin, pero bajo
condiciones diversas. Una alianza de las masas desposeídas,
dirigidas por la clase media, tenía posibilidades de acceder
al Estado, y desde ahí, con fuerte gestión planificadora e
intervencionista, dirigir el crecimiento económico y las
reformas sociales, que incluirían, como en México, reforma
agraria, industrialización y seguridad social.
Pero el programa económico debería tener en cuenta algunos
de los enfoques clásicos de Marx, o aún del Lenin autor del
Desarrollo del Capitalismo en Rusia, más que de la práctica
del líder soviético. Esos planteos teóricos hacían prever
la imposibilidad de construir el socialismo en ausencia de un
intenso desarrollo capitalista. Si ese desarrollo capitalista
no existía, sólo podía efectuarse una revolución burguesa,
nunca una socialista.
El
Capitalismo Creador Del Racismo
Cuando hablamos de la situación indígena en los países
de América latina, nos enfrentamos a la dramática realidad
de sociedades prohibidas y a las cuales, en lo esencial, se
les niega el derecho a la tierra. Sin dudas que nuestra
preocupación fundamental esta en buscar una respuesta y
demandar en forma inmediata, en franca lucha contra los
gobiernos opresores, el derecho de los indígenas a que
existan como naciones y con sus propios gobiernos, ya sean
estos asociados a un gobierno central o autónomos.
El hecho que un ser humano progresista se oponga a la
expropiación de las tierras de los pueblos indígenas y se
manifieste contra la intromisión cultural, es sin dudas una
respuesta coherente con el espíritu humanista y el buen
sentido de igualdad entre los seres humanos, por cuanto,
ignorar las realidades los pueblos indígenas, no sólo es una
falta de compromiso social, sino que, también es una
complicidad con los que sufren en sus tierras despojados.
Ahora, más allá de defender los derechos de los pueblos indígenas,
creo que primero tenemos que determinar las causales del mal,
por cuanto, no determinar las causales del mal será
contribuir al mal, al no identificar al responsable de los crímenes
contra la humanidad. ¿Cómo es posible solucionar un problema
sin determinar las causales? Si nos remontamos al pasado,
inmediatamente después del surgimiento del capitalismo, después
del descubrimiento de América, todo se tradujo en conquistar
territorios y domesticar a los salvajes. En nombre de Dios se
mataba y construían imperios sobre los imperios destruidos.
EL capitalismo
es el creador del racismo y el capitalismo es responsable de
la problemática indígena que se manifiesta en un movimiento
indigenista como una mera corriente de reivindicaciones
culturales en América Latina, y cuenta con una solidaridad
esporádica y voluntariosa. Este racismo diversionista
consiste en tratar de crear pequeñas islas o pequeñas
republicas independientes en el imperio de la lucha por la
justicia, y no es más que un escapismo político, negando al
culpable de los problemas y que es el capitalismo
desenfrenado.
El racismo y la miseria contra los pueblos indígenas de América
latina son componentes del régimen capitalista de producción
y un síntoma de la explotación del hombre por el hombre, así
como en todas las sociedades divididas en clases.
No es extraño que al indio norteamericano se le declarara
como una raza inferior y con esta maniobra ser justificara su
exterminio, como también se estableciera una influencia en
toda América en torno a la situación de los indígenas. Este
problema que a muchos nos impacta, también fue tocado por
Carlos Marx en el primer tomo de El Capital.
Trabajo
enviado por:
Cecilia Zuloaga V
ceciliacecilia@hotmail.com
|