La sociedad colombiana tiene problemas
estructurales que su sistema político ha sido incapaz de
resolver, siendo el producto principal la violencia. La ayuda
internacional para realizar las grandes inversiones permitirá
encontrar alternativas diferentes al conflicto armado. *
2. Política Exterior
El presidente Andrés Pastrana presentó
ante la comunidad internacional la nueva prioridad de l
política exterior Colombiana, principal preocupación
interna: La paz.
El gobierno le otorga, mediante la
"Diplomacia por la Paz" a la comunidad internacional
tres funciones esenciales: velar por la aplicación del
Derecho Internacional Humanitario, el asesoramiento con base
en procesos de solución de conflicto ya conocidos, y el
aporte de dinero para el "Fondo de la Paz".
Esta diplomacia se basa en el concepto de
que la paz debe tener contenido social y económico. Por eso
el Gobierno busca poner al servicio de La búsqueda de la paz
tanto el Plan de Desarrollo, instrumento por excelencia del *Estado
para orientar el progreso económico, como la reforma política
que pretende una mayor participación y justicia social.
Se tiene en cuenta que las drogas ilícitas
irrumpieron en la historia del país nutriéndose de y
potenciando los graves problemas sociales, políticos, económicos
y culturales de la sociedad colombiana.
Se metieron en la vida política, económica
y social, incluso en las guerrillas, ayudaron al
paramilitarismo, y afectaron nuestras relaciones con la
Comunidad Internacional.
La violencia en Colombia se sustenta en la
producción de narcóticos, que junto con el tráfico de éstos,
ha acentuado el problema de orden público del país. La falta
de oportunidades ha legitimado la actividad criminal.
A raíz de esto, la erradicación de los
cultivos ilícitos, junto a una clara estrategia de desarrollo
económico y a una política efectiva de justicia social,
garantizarían el advenimiento de la tan anhelada paz y de la
desnarcotización del país.
Pero si está prevista la participación
internacional, dentro del plan de la Diplomacia por la Paz, ¿de
qué manera se haría?, ¿cuál sería el papel de cada uno de
los países que participarían?
3. Estados Unidos
Siendo el principal consumidor de drogas en
el mundo, y Colombia uno de los principales productores, la
forma más efectiva de combatir este problema es atacar tanto
la oferta como la demanda.
Es de entender que como Estados Unidos
tiene un mayor poder económico, debe apoyar a Colombia en ese
aspecto, con lo cual ambos se verán beneficiados. Así,
mediante la vinculación del problema del narcotráfico al de
la paz, se logra una política de beneficio común, Estados
Unidos con la lucha anti-drogas, y Colombia con la pacificación
del país.
La innovadora política establece dos pasos
a cumplir en cuanto a EEUU se refiere. El primero es lograr
que gobierno de Estados Unidos, en busca de una política común,
se comprometa a hacer aportes económicos para un Plan
Marshall que financiaría el plan de desarrollo alternativo,
para sustituir los cultivos ilícitos.
Un segundo paso, es que ambos países
entiendan que el proceso de acercamiento a la guerrilla, las
concesiones y promesas que se han hecho por parte del
gobierno, no obligan una disminución en la intensidad de la
lucha contra el narcotráfico.
4. Países Vecinos
La guerrilla y el narcotráfico son fuentes
de inestabilidad política y económica en las regiones
fronterizas.
Este es el motivo por el cual, dentro de la
DP, y de común acuerdo, es esencial que los países
involucrados busquen desarrollar en estas zonas programas de
mejoramiento de las condiciones de vida de sus habitantes.
Tendrían que dar especial atención al reforzamiento de las
Comisiones de Vecindad y a los mecanismos de coordinación
militar y policial; como efectivamente ya se está haciendo
con Perú; Ecuador y Venezuela.
Es de gran importancia para Colombia que
las relaciones con sus países vecinos no se deterioren a
causa de un problema interno como es la guerrilla. Venezuela
nada más es nuestro segundo socio comercial más importante;
y hacia el futuro, con una posible asociación de Brasil, a la
Comunidad Andina, el comercio con estos países es vital para
un desarrollo económico del país.
5. Unión Europea
Europa representa una región clave dentro
de la actual coyuntura del país. La experiencia histórica
con que cuentan los países europeos, en materia de solución
de conflictos y de desarrollo económico, constituye un
importante activo a que Colombia puede acudir para alcanzar la
paz.
En este proceso que apenas comienza, la UE
se ha comprometido a colaborar en materia de apoyo político y
económico. Es de saber que la UE y los países que la
integran son los mayores donantes de cooperación
internacional en el mundo y en Colombia, por lo cual resulta
fundamental la vinculación directa al Fondo de Inversiones
para La Paz que hace la DP.
Bueno, pero ahora en el sentido estricto de
la palabra, ¿hay intervención o no, y si la hay, es tan mala
como la pintan?
¿Hay intervención?
Tenemos que ver que la participación
internacional en la solución de un conflicto interno no
consiste en que se traiga del exterior o del seno de un
organismo internacional dicha solución, ni en decirle a un país
qué debe hacer. Las soluciones tienen que ser nacionales,
pero sin un motor como el de la comunidad internacional que
ayude al acercamiento de las partes son pocas las
posibilidades de llegar a acuerdos. La paz no puede ser
impuesta desde afuera, ni la paz la hacen los organismos
internacionales.
En últimas la participación internacional
generará algún tipo de intervención, como ya lo debe saber
el gobierno colombiano; el problema está en que la tan
nombrada intervención también puede ser armada, como la que
se da en estos días en Kosovo. Así, las posibilidades de
intervención internacional van desde las más fuertes, que
son las de carácter armado, a las más blandas como son los
buenos oficios y la mediación.
La de las Naciones Unidas en calidad de
mediadora es la intervención más blanda posible porque
requiere la cooperación de las partes y no puede ser
impuesta. No sólo requiere que el gobierno en cuestión esté
de acuerdo y que haya un mandato de un órgano de las Naciones
Unidas autorizado para darlo (Asamblea General o Consejo de
Seguridad), sino que también tienen que estar de acuerdo los
otros actores armados. Estos dos requisitos no deben
observarse cuando se trata de una intervención de carácter
coercitivo.
Hoy la carga de la agenda de las Naciones
Unidas se inclina hacia los conflictos internos;
ocasionalmente se ocupa de disputas internacionales
propiamente dichas. De los noventa o más conflictos que se
han desencadenado desde 1991, sólo seis han tenido carácter
internacional.
También es blanda, porque los parámetros
para la negociación son fijados por las partes, que
determinan los límites dentro de los cuales pueden operar las
Naciones Unidas, sea como buen oficiante, como mediador, etc.
En efecto, no hay nada que impida que las
Naciones Unidas intervengan en conflictos internos: "el
Consejo de Seguridad se puede ocupar de cualquier asunto
interno que pueda, incluso potencialmente, afectar la paz y la
seguridad internacionales" (artículo 34 de la
Carta)".
Sin embargo, en el mismo artículo, un poco
más adelante, aclara que ni la ONU ni cualquier país miembro
puede intervenir en los asuntos esencialmente del orden
interno de los Estados.
Así que aunque el gobierno diga que la
Diplomacia por la Paz prevé la no intervención dentro de su
puesta en práctica, lo hace simplemente para evitar el pánico
que se suscitaría si la opinión pública la relaciona con
intervenciones como la de Kosovo.
La situación del país y la posible forma
de intervención que se dé no tiende a ser de tipo
coercitivo, como en el caso de Kosovo. Es claro que el
gobierno colombiano durante cerca de medio siglo no ha podido
solucionar ni las causas del conflicto ni este en sí. Debido
a esta falta de gobernabilidad una intervención externa en
calidad de buenos oficios, y llegado el caso de mediadores, es
indispensable para la culminación del proceso de paz.
Así pues, el problema interno colombiano
se asemeja en gran parte a los vividos por El Salvador y
Guatemala, llevados a feliz término a comienzos de los 90´s:
-
Los conflictos de El Salvador y de
Guatemala llevaban más de 20 años, por lo cual el
desgaste militar, así como la falta de legitimidad del
levantamiento armado eran cada vez más evidentes. La
sociedad civil no quería saber más de guerra; en
Colombia se ha llegado al extremo de indiferencia
colectiva frente al conflicto y sus atrocidades.
-
En los dos caos los grupos armados
aumentaron su accionar bélico previo a la negociación,
tal como se da en Colombia, acción que en El Salvador se
llamó la "ofensiva final guerrillera".
-
La confianza entre las partes es casi
nula, y no existe una instancia interna, iglesia por
ejemplo, lo suficientemente capaz para servir de mediador
para un proceso nacional de paz.
-
En los dos, la reforma que se desprendía
de las negociaciones no sólo era política y económica
sino que llegaba a tocar a las Fuerzas Armadas, al igual
que el tema de los paramilitares.
-
Al igual que en El Salvador, en
Colombia la intervención armada de EEUU se ve como
probable, aunque no en las mismas proporciones, o
disfrazada como ayuda en la lucha contra las drogas.
Siendo este el panorama previo a la
negociación, sentado el precedente de los dos casos en
Centroamérica y habiendo citado la estrategia del plan
Diplomacia por la Paz, el desenlace del conflicto interno
colombiano no puede ser otro que la paz negociada.
La lucha armada en el país no va a lograr
destruir al Estado para tomarse el poder, ni el Ejercito va a
poder acabar con la guerrilla, si no lo hizo durante los últimos
cuarenta años. Del mismo modo, por ser un conflicto tan
prolongado la sociedad ya está hastiada de la guerra.
Así pues, teniendo en cuenta que en los
conflictos de carácter interno no es posible que las partes
que están en disputa garanticen por sí mismas el
cumplimiento de los compromisos, se necesita que una instancia
imparcial dé la confianza y la credibilidad a las partes de
que los compromisos asumidos se van a cumplir. De esta forma
la intervención de la Comunidad Internacional logra sus
frutos, exigiendo que se siga una continuidad en el proceso de
paz.
Por otro lado, la reforma militar, aunque
es peligroso ponerla en las mesas de negociación, ya que
genera discordia y desmoralización dentro de las Fuerzas
Armadas, es necesaria, si se tiene en cuenta que finalizadas
las negociaciones, y de llegarse a un acuerdo, no se necesitará
de tanta capacidad bélica, sino de inversión social.
Así mismo, en Colombia la Comisión
Permanente de Derechos Humanos está cumpliendo con los fines
de una intervención extranjera blanda: comprometer a las
partes a cumplir unas normas, para que se logre dar una
confianza entre estas a la hora de negociar.
Con esto podemos ver que, aunque las
características del conflicto y los precedentes a éste dan
lugar a una intervención externa, esta intervención no puede
ser tan mala, siendo maniqueistas, ya que como vemos tanto en
Guatemala como en El Salvador, sin ella no se habría logrado
la paz.
Alguien diría: "pero es que en
Colombia el conflicto es distinto, todos los grupos
guerrilleros quieren algo distinto, y cómo se va a lograr la
paz si hay que negociar con cada uno aparte".
La respuesta sería la misma: mediante la
intervención internacional los grupos guerrilleros, tienen
que comprometerse con unos propósitos si no quieren perder su
status político, y condenarse a ser señalados como
delincuentes. El proceso de paz en Colombia puede que dure un
poco más, pero gracias a la cooperación de la Comunidad
Internacional, y el rechazo a la guerra por parte de la
sociedad civil, está destinado a dar frutos.
6. Una política de
integración
La "Diplomacia por la Paz" pone a
Colombia en ventaja comparativa frente a otros países en
desarrollo. Tanto EE.UU. como la Unión Europea han otorgado
preferencias comerciales al país por nuestro esfuerzo en la
lucha contra las drogas. Este es un incentivo a una más
favorable inserción en el contexto económico internacional.
La "Diplomacia por la Paz" ha
permitido mayores y más frecuentes acercamientos entre los países
del Grupo Andino, de sus Fuerzas Armadas y entidades públicas.
La diversificación de las relaciones del
país, y la reconstrucción de los lazos con los EE.UU. han
dado frutos en búsqueda de una interdependencia en el campo
externo.
Por otro lado, con relación a la vinculación
internacional, esta también se da, y el plan de DP lo prevé,
en el campo de Derechos Humanos, como ya hemos dicho con la
creación de la Comisión Permanente de Derechos Humanos. La
justicia Internacional ha llegado a un gran avance: que se
puedan juzgar y condenar a los violadores de Derechos Humanos
sin importar donde se encuentren o donde hayan cometido sus
delitos; motivo generador de un mayor compromiso por parte de
los actores para seguir pautas en el conflicto, y para dar
origen a mayor confianza una vez que se dé el proceso de
negociación.
7. Conclusión
Aunque el plan de Diplomacia por la Paz y
el gobierno digan que la participación de la Comunidad
Internacional no es ni será interventora, las atribuciones
mismas de ésa participación son características de lo que
se conoce como una "intervención blanda".
Así, en pocas palabras podemos decir que
con la intervención extranjera en el conflicto colombiano se
logrará que las partes puedan confiar en que la otra parte no
los engaña, ya que hay un ente superior que vigila que sus
acciones no estén por fuera del Derecho Internacional, ni que
sean contrarias a los compromisos ya pactados.
De la misma manera, al buscar apoyo y la
participación de países y entes extranjeros, el gobierno se
está abriendo paso en la política internacional, concretando
alianzas estratégicas, como lo son Europa, EEUU y la
Comunidad Andina de Naciones. El país está generando
cooperación económica y política, esenciales para la nueva
era de integración.
Trabajo enviado por:
Jorge Fonseca
jfonsek@hotmail.com