Montado
a la idea de las sagas y de la venta de merchandasing, es difícil
sacar a Hollywood (y casi al mismísimo mago supremo Steven Spielberg)
de una idea comprobadamente rentable: las secuelas de exitosas películas,
en este caso, “Jurassic Park”.
Obviamente, esta tercera entrega es sólo
para los fanáticos, que si bien conservan las ganas de ver un nuevo
paseo por el parque lleno de sorpresas, no podrán decir que esas
“sorpresas” sorprenden...
Con un buen trabajo de producción, el
director Joe Johnston (“Jumanji”) tiene en sus manos a gran parte
del elenco que dio vida a las otras dos antecesoras y un monto de
dinero en los efectos especiales que no tiene precedentes.
La Isla Sorna es visitada por los
padres (juntos, pero en realidad separados...) Paul y Amanda (William
H.Macy y Tea Leoni) preocupados por salvar a su hijo. Y esto es básicamente
todo lo que tiene sentido en la película. Lo demás son guerras de
pterodáctilos, tyranosaurios y algún recuerdo de los T-rex, en una
demostración visual interesante aunque reiterativa, pero poco eficaz
para sostener un film.
Demasiado poco para presentar una
propuesta que debe competir contra tantas alternativas en la elección
de los más chicos, con el matrimonio de Paul y Amanda peleando antes
del ataque final sobre el estado de su relación...