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VENDER HASTA EL ESCRITORIO
Por
Alex Guzmán
Alex Guzmán es Instructor de Mercadeo y Publicidad de la Fundación Og Mandino y
Coordinador de Gerentes de Producto de Prensa Libre.
Las empresas que consistentemente alcanzan el éxito en ventas son
aquellas capaces de solucionar todos los problemas de sus clientes, las que se logran
calzar sus zapatos y están dispuestas a servirles a cualquier hora, pero.... ¿Será
posible hacerlo bien todo el tiempo, desde el escritorio? Definitivamente, No. La
atención personalizada es un detalle sumamente importante y realmente apreciado por los
clientes. Todos hemos tenido la oportunidad de escuchar el comentario "si ese
nunca se aparece!" dicho por un cliente al referirse a su Vendedor. Y no hay
mayor vergüenza para un Vendedor que al llegar con u cliente, en lugar de atento saludo,
éste le reciba con "Vaya hombre, al fin se deja ver..." pero esos
deméritos que se van abonando para que la empresa proveedora pierda al cliente no
terminan ahí, comúnmente el Vendedor, en el afán de hacerse comprender, se
justifica diciendo "Si hombre, es que fíjese que he estado muy ocupado, he tenido
mucho trabajo..." dándole a entender al cliente que él no es importante, que le
visita sólo cuando no tiene "trabajo" como si él fuera alguien para pasar el
tiempo.
Se hace necesario entonces, que le Gerente de Ventas tenga un estricto
control de la organización y planificación de cada uno de sus vendedores, y sobre todo,
del tipo de argumentos que maneja en la calle, recordemos que el Vendedor es el representante
de la empresa.
El escritorio: ¡un lastre! -
Desde el escritorio el Vendedor no puede vender, ni el Supervisor puede
controlar, ni el Gerente puede organizar. La oficina debe utilizarse como una base de
operaciones y un punto de partida, de donde surgen las estrategias para cautivar a los
clientes, pero ¡por favor! no desde su teléfono.
Las estructuras de los departamentos de ventas tienden a inflarse con
facilidad si no se tiene una clara visión de sus funciones. El caso del Supervisor de
Ventas que quiere desempeñar su labor desde el escritorio es inútil en la organización,
puesto que para supervisar el comportamiento de la cartera de cada vendedor, gratificar y
cotizar, solamente se necesita una buena computadora y una secretaria asistente- y
ella realizará el mismo trabajo (con un salario menor).
La verdadera posición de la Supervisión de Ventas es alentar,
presionar, apoyar y dar el ejemplo a todos los Vendedores a su cargo, y por supuesto,
darle seguimiento a su labor en la calle, conociendo a todos y cada uno de los clientes
asignados a la cartera, estando al tanto del manejo de situaciones difíciles, reclamos,
argumentos, prospección de clientes nuevos, etc.
Más allá del escritorio -
Al cliente, como a nosotros, le gusta confiar en las personas que
tengan la capacidad de tomar decisiones y que sean capaces de ayudarnos a resolver
problemas. También quiere sentir que es importante para todos en la empresa proveedora,
porque las ventas no las mantiene sólo el Vendedor, sino la actitud de servicio de todo
el personal de la compañía, máxime de la alta dirección.
Si para el cliente es importante saber que cuenta con el apoyo integral
de la empresa proveedora, imagine lo importante que es para el Vendedor sentir el apoyo de
su empresa en todo momento; un Vendedor con visión y deseos de superación esperará que
su superior le acompañe a realizar ciertas visitas; que lo evalúe, lo enmiende y
felicite cuando lo merezca, porque en ventas no sólo importan la gráfica y el
comportamiento del Vendedor, sino sobre todo conocer y apreciar su potencial, cuánto
conoce y aprovecha el potencial de los productos que vende y cómo representa a su
empresa.
Mire tras la ventana de su oficina, vea toda la ciudad, vea más allá
de la ciudad, todo lo que su vista alcance a ver y más, ¡ese territorio es suyo! Como
Vendedor, vaya y búsquelo, por lo menos habrán otras cinco personas que lo harán por
Usted si no actúa pronto. Las ventas están allá afuera, lejos de su escritorio.
Recuerde...¡Venda el escritorio! Porque las ventas se cierran con un apretón de manos,
no con un auricular en el oído.
Autor: Alex Guzmán
Instructor de Mercadeo y Publicidad de la Fundación Og Mandino y Coordinador de Gerentes
de Producto de Prensa Libre
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