Amenzas como el envejecimiento prematuro (fotoenvejecimiento), cáncer en la piel,
manchas, infecciones y quemaduras, entre otras, son suficientes razones para proteger el
tejido cutáneo usando un bloqueador solar.
Esta protección no debe ser exclusivamente en la playa ni
durante la adolescencia como suele realizarse, sino desde la infancia y en las actividades
diarias, ya que se ha descubierto que el 80 por ciento del sol es percibido antes de los
18 años.
Asimismo, el peligro de los rayos solares existe aún en
los días nublados y en cualquier lugar. Las horas de mayor riesgo se dan entre las 11:00
y 15:00 horas, mientras que éste se reduce de las 16:00 en adelante.
Los lapsos comprendidos entre las 10:00 a 11:00, y las 15:00 a 16:00 horas, constituyen
los minutos de medio riesgo.
Pero no crea que basta con comprar un producto en oferta,
es importante que esté bien informado para escoger el que más le conviene de acuerdo a
su piel. Para esto es necesario diferenciar entre un bloqueador
o protector, y los populares bronceadores. Los primeros han sido fabricados exclusivamente
para evitar que los rayos ultravioleta no penetren en la piel, sin cambiar el pigmento que
es la función de los bronceadores.
¿Cómo aplicarlo?
Ya se trate de bloqueadores o bronceadores es importante conocer la forma
correcta de aplicarlos para evitar manchas en la piel u otros daños. Algunas
de las recomendaciones para el uso de protectores solares son:
Aplique uniformemente,15 minutos antes de exponerse al
sol e ingresar a una piscina. Al salir seque bien la piel, espere otro cuarto de hora y
vuelva a poner bloqueador.
Para protección diaria, aplique después del baño y
antes de dormir, tal como lo hace con una crema hidratante.
Para el uso en el rostro siga estos pasos: limpiar, usar
tónico, aplicar el bloqueador, una crema humectante y el maquillaje.
Nunca use bloqueador en los labios ni alrededor de
los ojos, para esto aplique producto especial.
No olvide revisar la fecha de vencimiento en el envase.
No exponga los productos al sol u otras fuentes de
calor.
Las personas con problemas de calvicie deben reaplicar el
protector cada dos horas y después de sumergirse en el agua.
No cambie la numeración de factor en las distintas
partes del cuerpo, ni lo reduzca aun cuando la piel ya esté bronceada.
Si usa bronceador escoja el que mejor se adapte al tono
de su piel y gustos, tanto como a sus actividades.
Después de broncearse es importante bañarse con agua
tibia para cerrar los poros sin que el cambio de temperatura sea muy brusco. Además debe
hidratarse la piel con una crema para recuperar la pérdida de agua y prolongar el
bronceado.
¿Cómo escoger el factor?
Con experiencia en el cuidado de la piel y maquillaje, Sylvia Gil de Ruiz, explica que
para saber cuál es el Factor de Protección (FPS) que conviene usar, primero es necesario
considerar el color de su piel.
Luego hay que determinar el tiempo que la piel es
resistente al sol, sin llegar a la sensación de ardor. La cantidad de minutos debe
multiplicarse por el FPS del producto que piensa usar y el resultado es el tiempo (en
minutos) que la piel estará protegida. Numeración baja como el 15, generalmente es usado
para bebés y personas con tendencia a padercer alergias. El más común es el 30,
aunque algunas casas ofrecen un factor mayor para casos específicos.