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MUJER Y FAMILIA

Los Sentidos del Bebé en
el Vientre Materno.
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Cuando un feto siente dolor, no puede gritar ni llorar pero se detectan
importantes cambios en la frecuencia cardíaca y se pueden dosar
sustancias que "químicamente" muestran el dolor, como el
cortisol y la betaendorfina. |
Tacto:
La panza de la mamá es un medio rico en sensaciones que permite un
importante intercambio de experiencias entre el bebé in útero y la
madre.
Desde las 8 semanas de embarazo se puede provocar reacciones protectoras
del feto mediante el contacto mínimo en la zona facial. A las 10 semanas
ya puede obtenerse una respuesta similar en la zona genital y a las 12
alcanza a las plantas de los pies. Como se sabe, dichas áreas son las que
en el adulto luego manifiestan mayor sensibilidad. Aproximadamente al séptimo
mes de gestación la sensibilidad táctil se ha extendido a todo el
cuerpo.
Gusto
y olfato:
Las estructuras del gusto y el olfato están presentes a las 14 semanas de
gestación. En el líquido amniótico se encuentran disueltas numerosas
sustancias que pueden generar sensaciones referentes a estos dos sentidos.
Si bien la mayoría de los estímulos olfativos requieren del aire para
percibirse, investigadores actualmente suponen que podría haber algún
tipo de aferencias olfativas en el medio líquido fetal.
Se observaron cambios el la actividad del feto frente a sustancias odoríferas
que, por vía placentaria pasarían a la mucosa olfativa. Hay experiencia
realizadas con café decafeinado que mostraron cambios en la actitud de
los fetos con su ingesta por parte de la mamá.
Oído:
Pese a las barreras que lo rodean, el útero los músculos la piel de la
madre, el bebé vive en una estimulante matriz de sonidos movimientos y
vibraciones.
Se sabe que la voz llega con un timbre y un ritmo que le permiten
reconocerla, en particular la materna, que llega transmitida a través del
cuerpo con mayor intensidad y características particulares que permiten
una más precisa distinción.
Existen numerosas experiencias con estímulo sonoro para modificar la
frecuencia cardíaca fetal y obtener patrones de salud fetal. En Medicina
perinatal se utiliza una corneta u otro generador de sonido, para evocar
una cierta respuesta en el bebé y así poder evaluar su estado de salud.
Se sabe que el niño responde al sonido desde la semana 16 de gestación,
hecho más que interesante ya que las estructuras del oído no están
completamente maduras hasta las 24 semanas, sugiriendo "percepción"
por algún sistema alternativo. Se supone que la piel actúa como un
"gran receptor" de toda la información vibrátil y que luego se
van agregando elementos más especializados.
Vista:
La visión es probablemente el sentido más utilizado en la vida
postnatal, sin embargo es difícil de evaluar intraútero.
Se sabe que los neonatos focalizan a una distancia de 20-30 centímetros,
que es la que existe entre la cara del niño y la de la madre durante la
lactancia.
Las experiencias en prematuros nos pueden acercar a la situación intraútero.
A las 32 semanas los bebés prematuros pueden focalizar la vista de manera
similar a los niños de término.
In útero, los párpados están cerrados hasta aproximadamente las 26
semanas, sin embargo se efectuaron experiencias enfocando luz de cierta
intensidad sobre el abdomen materno con ciertos cambios en la frecuencia
cardíaca fetal.
Los
sentidos fetales no actúan en forma independiente sino que están
interrelacionados pudiendo observarse reacciones complejas. Ya hemos visto
como la piel y los tejidos óseos pueden colaborar con la audición.
Cuando un feto siente dolor, no puede gritar ni llorar pero se detectan
importantes cambios en la frecuencia cardíaca y se pueden dosar
sustancias que "químicamente" muestran el dolor, como el
cortisol y la betaendorfina.
Por ecografía se detectaron erecciones desde las 18 semanas en general
frente la succión de los dedos.
Finalmente, se sabe que los fetos sueñan desde las 23 semanas a partir de
la detección de movimientos rápidos de los ojos. Aparentemente, cuanto más
prematuro el niño, tiene mayor porcentaje de actividad onírica durante
el periodo de sueño. Estos períodos se acompañan de vigorosos
movimientos faciales, y de todo el cuerpo, que remedan a los de los
adultos.
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