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MUJER Y FAMILIA

Duelo por un Hijo
Alejandra Cardona/Al Día"Te prestaré por un momento a uno de mis hijos, para que lo ames mientras
viva, y lo llores cuando muera".
-Oración: De Dios a todos los padres-.
Tenía apenas 16 años cuando quedó embarazada, un mes después de recibir en sus brazos
a la pequeña que bautizaría con el nombre de su suegra, fue abandonada por su pareja. La
recién nacida empezó a sudar, la medicina no parecía funcionar, el estómago se le
hinchó y pocas horas después de ingresar al hospital, el intestino le reventó. Ahora,
la madre busca una caja a la medida, haciendo caso omiso a las lágrimas que le corren por
dentro y por fuera.
Uno de los procesos más difíciles de llevar y superar es
el duelo, es decir, el desprendimiento físico de una persona. Pero cuando se trata de un
ser que se ha engendrado, es una experiencia que cambia por completo la vida de cualquier
padre y madre, lo que no significa que les incapacita para volver a
sonreír.
¿QUE ES LA MUERTE?
Para unos puede significar un castigo, el peor daño
provocado por seres malignos, o el puente al más allá; sin embargo, lo que nadie puede
contradecir es que la muerte, como cualquier otra pérdida, es parte de la vida.
Aunque todos los seres humanos tienen capacidad para
superar este tipo de situaciones, la rapidez con que unos logran recuperarse (que no es
igual a olvidar) varía en cada caso, pues otros parecen entrar en un laberinto de
adicciones, lo cual depende del sano juicio que posee cada persona.
Datmar Moreno, directora del grupo de ayuda Crisálida, ha pasado por la experiencia dos
veces, y coincide con los psicólogos en la importancia de entender el proceso del duelo,
para poder superarlo. Los pasos que, consciente o inconscientemente, todas las personas
atraviesan en el camino a una nueva vida después de cualquier pérdida pueden definirse
así:
- Negación:
No puede creer que eso le suceda a usted, se pregunta
¿por qué?. Moreno explica que
ésta es la manifestación más clara de orgullo, en la que el ser humano se da cuenta de
su impotencia.
- Ira:
No debe sentirse culpable por la cólera que experimenta contra todo o todos.
- Depresión:
Suele ser acompañada de emociones negativas como ansiedad, desesperación, envidia,
amargura, odio, podría sentir enloquecer y hasta caer en adicciones.
- Negociación:
Con un ser superior o con usted mismo, es decir, siente el deseo de cambiar el dolor y
todo lo negativo, por una visión más positiva, empezar de nuevo.
- Recuperación:
Encuentra que hay cosas por hacer, más gente para compartir y la experiencia le ha
permitido crecer espiritualmente, es capaz de comprender que el dolor está ahí, pero ya
no le estorba para continuar.
NO SE MARCHITE
A continuación se da una lista de recomendaciones en las que puede reflexionar y
autoayudarse:
- Anticipe períodos de pánico, ansiedad y depresión para no
alarmarse cuando sucedan.
- Reconozca los síntomas personales de estrés fatiga,
irritabilidad, aislamiento, cambios repentinos en el estado anímico y alteraciones
importantes en los patrones de sueño, alimentación y actividad sexual.
- Aprenda a cuidar de sí mismo aún cuando no sienta deseos
de hacerlo. No se abandone, haga ejercicio, complázcase dándose un gusto, dése el
permiso de pasársela bien por un momento, el dolor no lo tiene que vivirlo las 24 horas.
- Busque grupos de auto ayuda y reúnase con padres en
situación similar. También hay grupos de familias.
- Anticipe gran dolor en el cumpleaños de su hijo ohija, en
las fiestas o en épocas especiales para la familia.
- Refiérase al hijo o hija perdida, con el nombre que le
había dado y no se limite a decir él o ella ante los demás, como si se tratara de
cualquier persona.
- Comprenda que no existe un tiempo adecuado para estar triste
o alegre. Sus sentimientos son legítimos, aprenda a reconocerlos y a tratarlos
apropiadamente.
- Deje de torturarse con sentimientos de culpa.
- Cuando tenga exceso de tensión, evite tomar decisiones
importantes como dejar su trabajo o divorciarse. Busque ayuda para discutir estos asuntos,
si requieren de su atención inmediata y no pueden ser pospuestos.
- Cuídese de las personas que podrían aprovecharse de su
vulnerabilidad en este momento.
- Usted tiene derecho a descansar. Salir de paseo y reanudar
los contactos sociales no significa que se ha olvidado de su hijo o hija.
- No se sienta presionado para cumplir con las
expectativas de la comunidad.
RECUERDE QUE AUN TIENE
FAMILIA
Aunque se ha visto que la mayoría de parejas suelen divorciarse después
de experimentar la muerte de un hijo o hija, el apoyo familiar es siempre el más grande
para superar cualquier tragedia. Especialmente si en el hogar hay otros niños, recuerde
que para ellos, para usted y el resto de la gente a su alrededor, aún hay vida. No cometa
errores como: - No asistir en su cuidado o no arreglárselas para verlos durante el día.
- Si está casado, no olvide mantener una relación tan
estrecha como sea posible con su cónyuge. Aunque no lo manifiesten igual, ambos sufren de
estrés emocional y en ocasiones puede ser difícil resolver sus problemas racional y
objetivamente.
- No sea incomprensivo con sus familiares o amigos,
pretendiendo que sientan el duelo de la misma forma que usted lo hace, ni imagine que
ellos son fríos o despreocupados.
- No olvide evaluar las necesidades y estados
emocionales de los demás hijos de la familia, ya que tal vez no tengan oportunidad de
confrontar sus emociones. Estos pueden sentir tristeza, culpa, miedo excesivo, ira o celos
por la atención de los padres.
- Jamás espere que uno de sus otros hijos sea el fantasma del
hijo perdido. Es un error idealizar a los que ya se fueron, tenga presente que también
tenían defectos.
NO ESTA SOLO, PIDA AYUDA
Si usted considera que necesita apoyo para llevar su dolor, no deje pasar más tiempo para
pedir ayuda. Recurra a una persona de confianza, terapista y grupo de ayuda como:
Crisálida, 15 Av. final 13-20 zona 10, Oakland.
Teléfono: 337-2648.
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