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MUJER Y FAMILIA

Perdone y Permítase la
Felicidad
Por Alejandra Cardona/Al Día
¿Cuántos
años más piensa vivir soportando el dolor que le provoca el recuerdo de esa herida?
Seguramente ignora que esa barrera que le aleja de la felicidad, también le va
convirtiendo en un ser insensible y puede llevarle a caer en adicciones o sufrir un paro
cardiaco.
De acuerdo a la terapeuta Annabella Alarcón de Romero, "el perdón nos da paz
interior para poder estar equilibrados y manejar nuestras emociones; si no se sabe
controlar una ira le puede dar infarto, si tiene una tristeza muy grande o una alegría le
puede dar diabetes".
El enojo es algo emocional pero incide en el funcionamiento físico de su organismo ya que
cuando se enoja la reacción es igual a cuando está estresado: tensión muscular,
alteraciones en la circulación, constricción arterial, rechinido de dientes, pesadillas
e insomnio.
Una necesidad espiritual
Inevitablemente perdonar está relacionado con el aspecto espiritual y no con religión,
lo que se hace evidente en los enfermos terminales de cualquier creencia, quienes antes de
morir conceden o solicitan perdón. En su libro Autoliberación interior, Anthony de
Mello, explica la espiritualidad como la terapia que va directamente a la raíz del
problema y busca romper con las barreras que no dejan a la persona actuar
libremente.
De cualquier manera, el perdón ha sido predicado por todas las religiones, como el
proceso mediante el cual es posible sanar el alma y vivir a plenitud. Todos los seres
humanos son parte del juego y mientras unos hieren adrede, en la mayoría de casos se
trata de una actitud equívoca adoptada por personas con ciertas deficiencias.
Por amor propio
La tendencia cultural es la de buscar culpables y acusar, incluso las personas alrededor
influyen con comentarios como "no seas tonta" o "no puedes olvidar lo que
ella te hizo". Tampoco existe alguien que esté biológicamente programado para
perdonar, mientras que la venganza, como parte del instinto animal, sí responde a uno de
los deseos comunes entre los seres humanos.
Será más fácil para quien perdona a otro, el perdonarse a sí mismo y aprender que sus
errores son parte del pasado. Actitud que se observa contraria en quienes caen en una
adicción, se condenan por eso y culpan a quien les hizo daño.
Perdonar no resulta fácil pero la falta de indulgencia afecta toda la vida y el dolor se
convierte en una combinación de sentimientos negativos que se experimenta a diario. Por
esta razón, Alarcón se refiere al perdón como "el amor más grande para nosotros
mismos porque nos liberamos".
¿Por qué perdonar?
Perdonar no es una decisión que se toma de la noche a la mañana, pero sí puede
convertirse en una actitud para toda la vida con beneficios como:
No
molestarse por la actitud de los demás o situaciones poco importantes.
Habilidad para comprender acontecimientos futuros y perdonar.
Mayor autoestima, seguridad y valoración de sí mismo.
Capacidad para reconocer y perdonar sus propios errores.
Ser un buen oyente y estar en capacidad para orientar a otras personas en
situaciones similares. Humildad y paz interior.
Menos posibilidades de trastornos emocionales como neurosis, depresiones, ansiedad,
adicciones, anorexia o, físicas como artitris, estreñimiento, ataques al corazón,
gastritis, úlceras, etcétera.
Capacidad para manejar emociones y sentimientos.
Ayúdese
a Sí mismo
Ayúdese a sí mismo
Si considera que necesita ayuda para a travesar el difícl pero satisfactorio proceso de
perdonar a alguien, puede acudir a: Annabella Alarcón de Romero
Terapeuta matrimonial y especialista en adicciones 331-0506 ó 362-1953.
PARTE II
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