GLAUCOMA:
el enemigo silencioso de su visión
Por:
Dr. Guillermo E. Rosales A
Médico y Cirujano, Oftalmólogo
El
glaucoma es una de las enfermedades oculares que constituye la
principal causa de ceguera en los Estados Unidos de Norteamérica,
especialmente en los adultos mayores de 35 años. Asimismo afecta de
2 a 3% de la población mundial, pero cuando es diagnosticada
a tiempo, el paciente rara vez llega a la ceguera
Al
visualizar un objeto, la imagen llega a la retina, que la envía al
cerebro a través del nervio óptico.
Este nervio es la conexión entre el ojo y el cerebro y
contiene miles de fibras con las que se obtiene visión central y
visión periférica (campo visual).
El glaucoma puede llegar a dañar estas fibras al ocasionar
manchas ciegas dentro del campo de visión; lamentablemente en su
inicio son tan pequeñas y periféricas que el paciente no las nota,
sino hasta que la enfermedad ha progresado mucho. En el caso que
todo el nervio se dañe, sobreviene la ceguera
La
clave para evitar daño al nervio óptico y la ceguera progresiva,
es el control periódico por el especialista.
El control es la mejor defensa contra esta enfermedad
silenciosa, ya que si se requiere tratamiento, el oftalmólogo lo
iniciará lo más pronto posible,
así evitará el deterioro visual irrecuperable.
El
glaucoma es una enfermedad que se produce como resultado del daño
al nervio óptico causado por la elevación en la presión del líquido
que se encuentra dentro del ojo (humor acuoso).
Imagine a su ojo como un tanque o depósito de agua:
el humor acuoso se produce todo el tiempo, si el drenaje de
ese tanque se tapa parcial o totalmente, la presión en el mismo
aumenta y esto ocasiona daño a su nervio óptico.
El bloqueo de estos “drenajes” puede ocurrir de cuatro
modos:
1.
La forma más común consiste en que, por la edad, el drenaje
se ocluye lentamente por diversos materiales que aumentan la presión
dentro del ojo. Este es
el Glaucoma Crónico de
Angulo Abierto, es el que la mayoría de adultos padece y por
ser lento, el paciente nota el daño hasta que el mismo se encuentra
MUY AVANZADO.
Como no presenta síntomas, sino hasta el final, la mejor
manera de diagnosticarlo es por medio de exámenes oftalmológicos
periódicos.
2.
Por otro lado, “el drenaje” puede haber sido mal
construido, lo que afecta
los ojos de los BEBÉS, es
el Glaucoma Congénito.
El ojo del bebé aumenta de tamaño por ser muy elástico
a esta edad, se empaña la parte transparente del ojo (córnea), hay
lagrimeo excesivo y al bebé le molesta la luz.
A la menor sospecha debe visitarse un oftalmólogo.
3.
Otra presentación ocurre cuando el “drenaje” se tapa súbitamente
(por la parte de color del ojo:
el iris) y evita así la salida del líquido.
La presión aumenta mucho rápidamente, lo que causa dolor
fuerte, náusea, vómitos, visión de halos de colores alrededor de
las luces. Debe
visitarse al oftalmólogo de emergencia,
ya que de lo contrario la ceguera puede ocurrir en uno o dos días.
Este tipo es el Glaucoma
Agudo de Angulo Estrecho.
4.
Existen los Glaucomas
Secundarios a golpes en el ojo, medicamentos, sangrado,
inflamaciones y tumores.
Para
diagnosticar esta enfermedad, es necesario visitar al oftalmólogo
periódicamente, quien en un examen no doloroso le tomará la presión
de los ojos, evaluará el nervio óptico y observará el drenaje del
ojo (ángulo de la cámara anterior). En caso de sospecha de
glaucoma podrá solicitar además un examen computarizado de la
función del nervio óptico (perimetría computarizada).
Hay
factores importantes del paciente que lo pueden hacer propenso a
padecer glaucoma: antecedente
familiar de esta enfermedad, ojos muy pequeños, padecer hipermetropía
o enfermedades como la diabetes, el endurecimiento de los vasos de
la circulación, la anemia, entre otras.
El
tratamiento de glaucoma es principalmente médico (medicamentos
goteados), con lo que se logra disminuir la presión del ojo.
Si los medicamentos no son suficientes y dependiendo del tipo
de glaucoma, puede afectarse un tratamiento con láser (Iridectomía
periférica o Trabeculoplastía).
La cirugía se realiza cuando el paciente no responde a los
tratamientos anteriores.
En
esta enfermedad es muy importante tener en cuenta que no sólo la
padecen los adultos, también los
bebés, los niños y los adolescentes.
La mejor defensa es el examen periódico por el especialista
y, que el hecho de no ser diagnosticado con ella en un control, no
significa que nunca la padeceremos.
Por eso: si
usted es mayor de 35 años, padece de dolor compresivo en uno o
ambos ojos, ha notado baja en su visión periférica, tiene
antecedente familiar de glaucoma o a la menor sospecha, debe ser
evaluado, ya que el éxito en mantener su visión y evitarle la
ceguera irrecuperable por daño al nervio óptico depende del diagnóstico
y tratamiento temprano.
Consulte
a su Médico
Fuente: Revista
Gente Saludable - Edición 31
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