Empezaré a contar lo que me sucedió aquella noche del 3 de noviembre de 1973.
Por aquél entonces yo era un jovenzuelo que pertenecía a una familia adinerada. Tenía 24 años, bastante bien llevados, era guapo, fuerte, hijo único, en fin, un buen partido. Un buen dia mi padre apareció por la puerta de mi casa pletórico, irradiando alegría. Al fin había conseguido comprar la casa que hay a las afueras de la ciudad (en mitad del bosque) y estaba que saltaba de alegría porque toda su ilusión era que pasaramos la navidad en familia en aquella casa.
La adquisición de aquella casa no fue nada fácil. Mi padre llevaba más de dos años detrás de ella y no había podido comprarla hasta ese día. Mi padre abrazó a mi madre, la cual reia mucho mientras la abrazaba, y nos propuso ir al día siguiente. Yo dije que si y mi madre me dió un fuerte abrazo y un beso. A la mañana siguiente me desperté por los golpes que estaban propinando en la puerta, así que me levanté, y en calzoncillos abrí la puerta. Era la policía que me tenía que hacer unas preguntas con respecto a un robo que se cometió la noche anterior cerca del local donde yo estube. En fin, pedí excusas a mis padres y les pedí que me esperaran en la casa, que yo ya aparecería por allí más tarde. Mis padres marcharon para la casa y yo fuí a comisaría y declaré lo que sabía del hecho. Estuve 7 horas en comisaría respondiendo a preguntas y para colmo el trayecto era de 140Km. Aparecí por aquella casa a las 21.00 PM. Estaba de noche y todo oscuro, al estar en mitad del bosque no había ninguna luz, y lo que es peor, el cielo estaba nublado y amenazaba tormenta.
La casa era grande y antigua. Tenía dos plantas con cinco habitáculos en la planta superior(incluido un cuarto de baño) y en la planta inferior seis. Por fuera estaba rodeada por un jardín descuidado y a su vez rodeada por un muro de dos metros. Fuera de aquel muro era todo bosque. Al adentrarme en aquel jardín vi el carro de mis padres a un lado y una luz encendida. Me acerqué a la puerta principal que estaba abierta.
Al entrar grité:-¡Ya estoy aquí!-. No me respondió nadie. Seguí llamando a mis padres y seguí sin obtener respuesta. Los empecé a buscar, entré al salón que estaba a la derecha del hall pero tampoco estaban en el salón, ni en la cocina. Me empecé a poner nervioso, volví al hall para subir las escaleras después de echar un vistazo en una habitación que estaba a la izquierda. Sólo pude ver una mesa al fondo con dos muebles repletos de libros viejos. En ninguna de las habitaciones de la planta superior estaban mis padres y yo estaba muy preocupado. Bajaba las escaleras pensando que podían haber salido al jardín a pasear. De repente empezó a llover con mucha fuerza. Estaba temiendo lo peor cuando de pronto escuché un fuerte ruido que provenía de la habitación de los libros, que estaba a la izquierda del hall. Volví a entrar en aquella habitación para ver que sucedía. Entré y no parecía pasar nada. Observé detenidamente la habitación y me fijé en un cuadro muy antiguo que había al lado de la ventana que estaba al fondo, junto a la mesa. En el se veia a una familia en el salón de esta misma casa posando seria. Dos jovenes rodeando al padre y una niña a la izquierda con un vestido blanco, junto a su madre que llevaba otro vestido negro. De pronto entre la lluvia y el fuerte viento empecé a oir unos susurros que se mezlaban con el sondido del viento no se entendían bien. Los susurros cada vez eran más fuertes y yo me quedé mirando aquella ventana impresionado. Al fin, pude distinguir lo que decía ese susurro, estaba pidiendome que \'salirera lejos de aquella casa lo antes posible\', sin cesar y con un tono de angustia. La habitación se inundó de repente con un olor a muerte a tiempo que me empecé a sentir angutia y cansancio, comenzo a palpitar mi corazón a más velocidad y un zumbido entró en mi cabeza como un puñal atravesandola. Cada vez me sentía peor, hasta que el susurro cesó y empecé a oir unas risas de mujer que provenían de la segunda planta. Salí corriendo de aquella habitación y de repente se fue la luz. Al irse la luz me estampé contra una pared y cai al suelo. Los susurros y el olor a muerte cesaron de repente y me quedé allí sentado en el suelo, en total oscuridad, hasta que volvió la luz. Entonces y sin saber por qué, empecé a escuchar unos golpes y unos sonidos muy extraños en la segunda planta. Pensé que quizás me había dejado alguna habitación sin mirar y subí corriendo a la habitación y, para mi espanto entré.
La habitación tenía grandes manchas de sangre hasta por el techo, además de arañazos en las paredes y en los muebles . En el suelo encontré los cuerpos destrozados de mis padres esparcidos por el suelo bañados en sangre. Habían pasado al menos diez horas por el olor que había en esa habitación. Pero lo realmente insoportable fue ver a mis padres destrozados y sin vida.
Interrumpiendo un fuerte llanto la casa tembló por un momento. Un montón de objetos (muebles, jarrones, cuadros, libros etc...) comenzaron a caer por toda la casa. Yo desenfundé mi revolver y salí al pasillo dispuesto a disparar hacia todo lo que se moviese. Me daba todo absolutamente lo mismo, pensaba que el culpable de la muerte de mis padres estaba ahí abajo y yo iba a acabar con él. Corría por el largo pasillo de la planta superior hacia las escaleras cuando de repente comencé a sentír ese cansancio, junto con la angustia y ese zumbido. Esta vez era mucho más intenso. A puras penas conseguí mantenerme en pie, era tan intenso que por momentos consiguió nublarme la vista.
Hasta que de nuevo se volvió a ir la luz y cai de rodillas al suelo. Sentía pánico ante una oscuridad tan grande, el sondido de los árboles y el fuerte viento, junto con la lluvia, los objetos que caian, los muebles que no dejaban de golpearse, además de ese maldito zumbido y arrodillado en aquel pasillo sin poder ver nada de lo que sucedía, comencé a escuchar sutiles pasos subiendo por las escaleras. De inmediato y mientras lloraba comencé a gritar desesperado:- Por favor ¡ayúdame!,¡ayúdame por favor!, ¿hay alguien ahí?. No había respuesta, y aquello siguió subiendo las escaleras hasta llegar al pasillo, y siguió caminando lentamente hacia mí. Ese maldito zumbido seguía aumentando a cada paso. Las esperanzas de que pudiese ser alguien dispuesto a ayudarme se desvanecieron cuando escuché musitar a lo que se acercaba caminando hacia mí algo inteligible con una voz distorsionada. Reventé de miedo en ese instante, perdí el control y el revolver y como pude me arrastré hasta llegar al final del pasillo. Esperé con la espalda apollada en la pared del pasillo, a cada paso que escuchaba aumentaba el zumbido en mi cabeza junto con el cansancio. Volvió el olor a perro muerto, mi desesperación aumentaba. Pensaba en saltar por la ventana pero es que no podía ver nada. Cuando de repente un relámpago iluminó por unos segundos el pasillo y pude ver horrorizado lo que me estaba amenazando realmente. Era la señora del cuadro con su vestido negro, por lo demás era muy diferente. Tenía el rostro pálido y desencajado, los ojos blancos completamente, una muñeca de trapo en su mano izquierda y un cuchillo muy grande en su mano derecha.
Y yo estaba ahí sentado, paralizado por el miedo. No se por qué de repente, cuando estaba solo a seis metros de mí pude verla de nuevo. En ese momento ese maldito zumbido me estaba ahogando. Ella se quedó parada mirandome y en ese momento todos los ruidos cesaron, excepto ese zumbido, y sólo quedó el sonido del fuerte viento y el de la lluvia en el exterior. Rompió el silencio con un grito espantoso y acto seguido pregunto:-¡¡¡¡¿Donde has metido a mi hija?!!!!-. No pude responder. Cerré los ojos para no tener que volver a verla más, después me cojió de los pelos y dando más gritos comenzó a hacerme cortes a gran velocidad sin ton ni son por todo el cuerpo hasta matarme desangrado.
Después se levantó, dio media vuelta y siguió caminando por el pasillo hasta desaparecer.
fuente: escalofrios.com