Las irresistibles ganas de descubrir nuevas sensaciones y la necesidad de ser aceptado por los miembros del grupo pueden llevar a tu hijo o hija a introducirse en las peligrosas fauces del lobo.
En el siguiente artículo, encontrarás las principales razones que pueden arrojarles a los traicioneros brazos de la bebida y la manera en que debes actuar como madre para evitar que lo que ha empezado como un juego, se convierta en una pesadilla.
¿Por qué?
Tu hijo/a puede empezar a beber alcohol por muy diversas razones. La etapa por la que está pasando es, como sabes, muy delicada. No encuentra su lugar en el mundo y camina desorientado/a. Esto hace que necesite aferrarse con todas sus fuerzas a aquellas cosas que le hagan sentir un poco más seguro/a de sí mismo/a.
Para los adolescentes, el alcohol es una vía de escape que les ayuda a desinhibirse y a olvidar, por unos instantes, todas sus dudas y complejos.
Otras causas
Beber les hace sentir mayores e importantes de cara a los demás chicos y chicas del grupo. Además, como todos lo hacen,... quedarían fatal con los amigos y amigas si dice que no. Al tomar alcohol, se convierten en las personas más alegres y divertidas del mundo. Cuando tienen una copa en la mano, creen convertirse en verdaderos héroes y heroínas. La clave es destacar. Buscan, además, dejar de pensar en todas las preocupaciones de la vida cotidiana, como la escuela y los conflictos con los padres.
Qué hacer para evitarlo
Lo primero que debes hacer es hablar claro con él o ella sobre los innumerables peligros que trae consigo el alcohol. Recuerda que las prohibiciones y los gritos no arreglan nada. Si no quieres que se agraven las cosas, da consejos sin imponer tu criterio por la fuerza. Que llegue a comprender será tu mejor arma. Hazle entender que puede ser una persona muy divertida y ligar mucho sin necesidad de tomar una copa.
Es importante que tengan en cuenta que, por mucho que los demás lo hagan, no tiene porqué sentirse obligado/a a seguirles el juego. Si sus compañeros y compañeras le rechazan por no beber, no serán tan buenos amigos como cree.
Y, ante todo, predica con el ejemplo y nunca bebas en su presencia.
Fuente: mujer.com