Ser mujer hoy en día es un tremendo reto. Queremos ayudarle a realizarse completamente como persona, para que logre en su vida, entre otras cosas: Conocer el propósito de su vida.
Definir y vivir sus valores. Comprender y manejar correctamente sus emociones. Conocer y desarrollar sus habilidades en beneficio de los demás y el suyo propio. Reconocer sus defectos y aprender a rectificar sus equivocaciones. Cuidar su salud. Saber cómo enfrentar desafíos, crisis y pérdidas. Comprender y ejercer la realidad de vivir como hija de Dios.
La mujer busca nombrar y definir su identidad reinstalándose en la realidad de manera nueva, con nuevas relaciones en la sociedad y el universo.
Los papeles tradicionales asignados a la mujer ya no están regulados como antes, cosa que enfrenta a las sociedades con problemas inéditos, que reclaman un enorme esfuerzo de imaginación en una etapa crítica de transformaciones. Pero al mismo tiempo se abrió un flanco muy positivo en esa situación al posibilitar instaurar un orden más humano y equitativo.
La identidad femenina se funda en lo que constituye la experiencia de la mujer, en la especificidad de su psiquis y de su cuerpo sexuados, en una relación recíproca con el varón y la naturaleza. Podemos hablar entonces de una reciprocidad fundamental entre lo masculino y lo femenino. No se puede hablar de complementariedad como si uno de ellos estuviese incompleto.

Lo que existe entre el varón y la mujer es reciprocidad. Es en este intercambio vivencial de mutuo dar y recibir lo específico de uno y otro como maduran y van asumiendo sus propias características mujer y hombre.
La mujer busca nombrar y definir su identidad reinstalándose en la realidad ...con nuevas relaciones en la sociedad y el universo.
A la mujer se la ha definido siempre exclusivamente en función de su relación con el hombre y de allí fluyeron todos los estereotipos femeninos.
Para superarlos será necesario definir de nuevo lo femenino, no en términos de desviación o de negación de la norma masculina, sino como forma recíproca de respuesta a la vida.
Recuerde, Dios nos ama con acciones concretas, dándonos un propósito positivo en la vida, así como el vigor y la capacidad de caminar hacia la plenitud de nuestro potencial humano.