EDITORIAL
Como cualquier tema en boga, surge el tratado de libre comercio con Guatemala, como un elemento ordenador de un convenio que desde hace mucho tiempo se había venido dando entre ambos países, aunque fuera para una cierta y privilegiada casta de unos cuantos, que lo habían convertido en un secreto de beneficio para pocos, para que no se les viniera abajo dicho negocio.
Hoy, este tratado nos pone en la terrible evidencia de no contar con las herramientas adecuadas para poder negociar al nivel de una potencia con lo es hasta ahora Estados Unidos de Norte América, ya que no es cuestión de cantidades de productos, sino en las calidades que estos se desarrollan y las materias primas que se requieren para alcanzar la primacía en ventas y servicios.
Nuestros próximos maestros, podrían ser los países amigos que han querido y ahora se empiezan a adherirse a dicha propuesta, ya que Guatemala se convertiría en un excelente puente para la aceptación de sus propios productos, sin pensar en el escozor que produce la envidia y la avaricia de otros para lograr una excelente negociación fuera de nuestras fronteras, pero los que verdaderamente podrían salvar este tipo de negociaciones del mercado actuante, son nuestros compatriotas del altiplano guatemalteco, que con un sistema milenario de cooperación de ayuda y esfuerzo mutuo, basados en la solidaridad, han podido descollar en sus productos en una forma notable, sin ningún tipo de abusos.
¿Realmente estamos preparados para afrontar una nueva realidad que nos ofrece un convenio comercial? ¿Sabemos compartir, en el alto sentido del desempeño? ¿Estamos claros que habrá beneficios para todos, o simplemente es una argucia para conseguir productos de calidad con precios y mano de obra barata? Es necesario entonces fortalecer los lazos de entendimiento, para que sabedores de nuestras propias realidades, logremos entender los compromisos y necesidades de nuestros semejantes, por muy pequeños o grandes que estos sean, pues el principio nunca debe dejar de ser humano. Mientras tanto Salud para todos.