EDITORIAL:
Definitivamente, toda Guatemala a estas alturas, previo a decidir su voto el cuatro de noviembre del presente año, en la segunda ronda electoral, se encuentra en la picota de tener que decidir entre dos candidatos, Álvaro Colóm por la UNE y Otto Pérez por el PP, presidenciables que ya se empiezan a sentir desgastados y sin palabras para un discurso poco convincente.
No es que nosotros como guatemaltecos, no tengamos conciencia para ir a cumplir nuestro derecho ciudadano, lo que pasa es que esta campaña proselitista se ha ido tornando de lo impetuoso a lo arrogante y de lo manipulador a lo denigrante, al estarse diciendo cosas entre opositores, que ha habido momentos de calificarlo como lío de mercado, sin ton ni son.
Pareciera ser una lucha de vanidades y ambiciones que provocan un malestar general entre la población y lo peor de todo, es que nos dejan a nosotros la obligada participación entre estos dos finalistas que no permiten vislumbrar un futuro mejor para el país, cual lotería ofrecida en feria de pueblo, donde los premios que ofrecen, son para las más elementales necesidades, para una población realmente urgida de todo, sin mencionar la salud, la educación, la vivienda, el trabajo y sobre todo la seguridad, que en la actualidad, no se ve por ninguna parte y los grotescos grupos del crimen organizado como lo son el narcotráfico, la delincuencia, los contrabandistas, los evasores etc.
En medio de estos grandes pleitos, podemos ver el desgaste de los mencionados, que aún por orgullo pueden sonreír y pensar en el voto que proviene de la población, sin pasar por alto el silencio agotador de sus vice-presidenciables que la mudez, les ha ido quitando fuerza, poder y vida, pero creo que han sido los más sinceros al demostrar con gallardía, que ésta trifulca ya debería de concluir y que el ganador sea quién sea, pero que se termine ya. La poca independencia al actuar, pareciera que están vinculados a otros grupos gobernantes con poderes paralelos, ya que la actitud mostrada, más que convencer al pueblo, tienen el desanimo de estar pidiendo un trabajo austero y contar con la venia de estos grupos para nuevamente gozar todos los privilegios de una época de transición, pero no de trascendencia para la nación.
Es necesario entonces, tomar en cuenta, no los elementos históricos, sino los elementos que tendremos que compartir en un futuro inmediato y que tienen que ver con toda la población, pues como guatemaltecos no podemos estar saltando de feria en feria. Lo que queremos es un cambio que nos dimensione fuera del contexto tercermundista.