EDITORIAL:
El esperado frío de fin de año y la tranquilidad que se vuelve a vivir, luego del tormento mediático de una avasalladora campaña política, que ya iba en detrimento de la paciencia ciudadana y que culminara con el triunfo de Alvaro Colom de la Unión Nacional de la Esperanza –UNE- con una diferencia de un 5,64% del total de la votación, ante Otto Pérez del Partido Patriota –PP- , hicieron que Guatemala estuviera en el crisol de la observación y beneplácito de la comunidad internacional.
Esta tortuosa elección presidencial, puso en evidencia las capacidades que tenían ambos presidenciables, aunque algunas de estas fueron oportunas para exponer sus más grandes debilidades, como la prepotencia y un carácter blandengue que seguramente repercutirá en el proceso que Guatemala necesita para trascender, no a una nueva generación, sino trascender en todo su potencial humano, ya que el crisol mencionado, como que se impone, como una herramienta fundamental, para poder actuar en el concierto de las naciones.
Realmente un triunfo, es el primero de los pasos para empezar a accionar y reaccionar en una realidad actual que urge soluciones inmediatas y no necesita de un atisbo pintado por un discurso imposible, no solo de creer, sino de llevar a cabo, como pretexto de una utopía para enceguecer más a tanto crédulo, que la verdad, no precisa de tantas palabras sin sentido.
Todo esto se convierte en la primera de las realidades del ahora, Presidente Electo, aunque aún no haya tomado posesión, pero que tiene que estimar las soluciones pertinentes, para afrontar como debe de ser, la problemática nacional, que en ningún momento ha dejado de ser muy crítica y caótica, pero no para seguir siendo el justificante de una nueva campaña política o de oposición, sino contar con la suficiente capacidad y poder de convocatoria, para que todos juntos, aportemos la inmediatez a los problemas existentes y de los que tendremos que afrontar como país.
Nuestro buen deseo, es que la Unidad Nacional de la Esperanza, sea una realidad muy emblemática y no una utopía ahumada, que con el tiempo llegue a ser otra terrible pesadilla, que ya tenemos suficientes. Sirva este pulpito entonces, para proclamar las urgentes soluciones y mientras tanto estamos deseando Salud para todos.