Este evento futbolístico de calidad mundial, fue el pretexto para que todo mundo, incluyendo a nuestros queridos amigos del Chat Chapín, pudieran reunirse en cualquier lugar.
Con la esperanza de que su selección favorita pudiera pasar a las finales, o por lo menos que no la dejaran tan inmisericordemente goleada, pero eso no era lo más importante, lo importante era, hacer de este momento algo realmente memorable.
Por Antonio Moran del Cid
Productor Asociado
DeGuate.com
morcid@deguate.com
Jervin González
Fotografía
Corresponsal
DeGuate.com
jervin@deguate.com

La primera y muy buena impresión, fue la de reunirnos en el Restaurante 7 Caldos de la Zona 10, servicio realmente distinguido con las calidades meritorias del buen comer, acompañados por entrañables amigos, que aunque muchos no pudieron asistir, como las que viven en Chicago o Chicacao, Maritza y Dora Verana y otros hermanos que están tan lejos como Itza, o muy trabajosos como Luis G. y el Pichi, otros recién casados como Iki y Bárbara, que a base de letras, palabras y frases, se ha logrado un buen vínculo de comunicación, a tal punto de querer compartir un partido de fútbol, bajo las condiciones de tensión que bien se podría convertir en una encarnizada batalla campal.
Extrañamente, casi todos puntuales, como si fueran a trabajar en día de pago, tras la sorpresa de conocer a algunos, nos sentamos a disfrutar de un suculento desayuno. Ya el eco de las voces de los narradores, que a estas alturas, ya suenan a tedio, nos fue colocando en que ya en pocos minutos, empezaría el esperado duelo entre Argentina y Alemania.
El lugar de pronto se vio abarrotado por los seguidores de ambos Equipos, los meseros pasaban apretujando platos y canastos con pan, para todos los comensales, que ya en grupo era toda una hinchada deportiva, en mi caso, no se por que les digo chintada deportiva, pues al calor de las bebidas, se van transformando en narradores, analistas, jueces, árbitros y hasta se atreven hacer el verdadero movimiento que al jugador nunca se le pasó por la mente realizarlo.

Ya para ese entonces, el desayuno era historia, ahora se hacía necesario el tropel de bebidas alicurescas, para comprender tanta patanería y chiflidos para el arbitro que no estaba haciendo bien las cosas, aunque algunos de las otras mesas, se atrevían a insultar al arbitro con toda la furia, como si tuvieran la certeza de ser escuchados por todo el mundo, por lo menos, si eran escuchados por toda la asistencia a dicho restaurante, yo simplemente le respondía: “Lustre”… Con esa algarabilla, entre risas y abrazos, se dejó oír el primer acertado Gol… de Argentina, todo mundo de píe, alzando su bebida, brindaron por tan excelente noticia, pues para eso habíamos ido. Volví mi vista, que chocó con la maravillada sonrisa de Jervin, que no cabía de la emoción del primer gol, de su Equipo favorito Argentina, todos somatando las mesas de pura alegría deportiva.

En nuestra mesa con los miembros del Chat Chapín, tenía realmente un ambiente de fiesta entrañable, que bien se podría seguir una charla entre todos, pues a la mayoría no se le había visto por meses y era necesario preguntar por el tiempo resuelto de sus vidas, igualmente que el insultado árbitro, que ya estaba viendo su reloj y se preparaba para darle fin al primer tiempo de la jornada.
Lo que me sorprendió en buena lid, es el seguimiento con interés de nuestras guapas amigas de la Lista VIP, que no perdían jugadas y su respectivo análisis, dando el comentario oportuno y casi quitándose los mechones de pelo como Rosy y fumándose un cigarro de sopetón como Vivi y su hermana la Claudita, mientras Malú, la bien llamada Maju, no dejaba de exterminar los chirmolitos de tanto nerviosismo, con la imponente observación del callado Dionix, que no dejaba de contar con los dedos, cuantos escudillas de esa sabrosa salsa iban al lado de nuestra querida amiga, sin darse por aludido el distinguido Fito, que ponía cara de pito cuando Betzi, le contaba al oído que ya tenía novio y no se daban cuenta que la mirada sigilosa de nuestra morena Analu los perseguía, pero la antitesis de la cruda realidad fue la del Negro, Ángel, apodado el Nazi, que solo él iba con la carcajada del empate y que al final de las cosas, olvidó su facturita, gozándose anticipadamente de que Alemania ganaría ese inolvidable partido, que era un simple pretexto para una excelente celebración con toda nuestra majujada.

Finalmente, el Partido se despejo de todas dudas por medio de penales, que más valdría echar suertes con las monedas, o extender el tiempo extra, que poner todo un potencial y toda una esperanza a través de patadones, para contar con un ganador.
Este restaurante se convirtió en casa de las decepciones, todo mundo quería desgarrarse la camisola albiceleste, pero no pudieron y no tuvieron esa osadía, pues el efecto de tanta cerveza, los terminó poniendo llorones y retando a las trompadas a otros que por dicha victoria, olvidaron su propia nacionalidad por unos momentos, pero cuando paso todo el barullo de las emociones, no quedando otra cosa que conformarse con la verdadera realidad y el verdadero corazón de que nacimos en tierra de auténticos majunches, como raza esforzada y trascendental que no pierde las esperanzas de ganar algún día un Mundial de Fútbol, nuestro valiente Jervin no lloró, el quería llegar hasta su casa lo más pronto posible, pero no pudo salir hasta las seis de la tarde, deseando que la perdida de su Equipo, hubiera sido un simple sueño, pero ese día se sufrió la pesadilla de no ganar ese Mundial. Hasta la Próxima, amables lectores.
