A 32 años del terremoto, se subrayó el alto grado de vulnerabilidad del país ante la eventualidad de nuevos embates telúricos.
Las condiciones en que se encuentran los residentes de los asentamientos constituyen uno de los aspectos más preocupantes.
Al cumplirse ayer 32 años del terremoto del 4 de febrero de 1976, expertos de instituciones gubernamentales y representantes de organizaciones de pobladores coincidieron en señalar el insuficiente nivel de preparación del país para hacer frente a nuevos sismos de gran magnitud.
Una de las principales observaciones es la necesidad de intensificar la capacitación de los guatemaltecos para responder adecuadamente en caso de producirse ese tipo de desastres naturales, así como la conveniencia de efectuar evaluaciones de riesgo sísmico y adoptar diseños de construcción que atiendan los criterios preventivos en esa materia.
Entre los aspectos que motivan mayor preocupación figuran las condiciones en que se encuentran los residentes de los asentamientos, que proliferaron tras el terremoto de 1976, principalmente en el área metropolitana.
Una amenaza permanente
La población debe recordar que vivimos en un país eminentemente sísmico y que las probabilidades de un terremoto se pueden dar en cualquier momento.
Entre el periodo más largo de inactividad de las fallas más potentes podría generarse un evento de éstos.
Eddy Sánchez
Director del Insivumeh
La población aún no está preparada para responder de forma adecuada en el momento de una situación como ésta.
Se buscará un sistema para que la población pueda construir de una forma económica, para resistir a sismos y a otros fenómenos naturales.
Alejandro Maldonado
Secretario ejecutivo de Conred
Las construcciones (en los asentamientos de la línea férrea) no son las adecuadas debido a que no tenemos legalizados estos terrenos. Exigimos al Presidente que tome con seriedad nuestra demanda y estaríamos dispuestos a recibir alguna capacitación antisísmica.
Domingo Hernández
Representante de asentamientos