A casi 5 años del inicio de la intervención norteamericana en el país árabe, el vicepresidente de EEUU se encuentra en Bagdad en una gira por Medio Oriente.
Cheney viajó de improviso hacia la capital iraquí este lunes, con el objetivo de lograr convencer a los líderes del país para que den impulso a la reconciliación política, un tema que preocupa especialmente a Washington a la hora de lograr la pacificación de Irak.
En su primer viaje a Bagdad desde que el despliegue adicional de fuerzas norteamericanas que tuvo lugar a mediados del año pasado revirtiera la situación de seguridad en la zona, Cheney aterrizó a bordo de un transporte militar C-17 y se dirigió inmediatamente para participar de una serie de encuentros con los comandantes norteamericanos y los líderes iraquíes.
Un alto funcionario que viajó con Cheney señaló a los periodistas a bordo del avión que el vicepresidente iba a reunirse con los líderes de Irak para “agradecerles por el duro trabajo que han hecho” e instarlos a proseguir con “el resto del trabajo difícil necesario para consolidar la democracia iraquí”. Cheney también discutirá un acuerdo de seguridad de largo plazo, pensado para que sobreviva a la presidencia de Bush, aseguró el funcionario.
El próximo jueves se cumplen cinco años del inicio de la intervención militar norteamericana en Irak, iniciativa de la que Cheney fue uno de sus principales artífices. Hoy por la mañana el vicepresidente mantuvo una reunión con el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, y con los principales responsables estadounidenses en el país del Golfo, como el general David Petraeus y el embajador Ryan Crocker. También tiene previsto un encuentro con el presidente Jalal Talabani.
Algunos cambios
Una visita rodeada de un importante dispositivo de seguridad, en la que Cheney podrá enterarse de los cambios registrados en el país desde la última vez que viniera, en mayo del 2007. La llegada de refuerzos norteamericanos, el alistamiento de combatientes sunnitas como auxiliares de seguridad y una tregua de la principal milicia chiíta lograron que la violencia, tanto en la capital como en el oeste iraquí, descendiera considerablemente. Sin embargo, una serie de atentados sangrientos que tuvieron lugar recientemente hacen temer un recrudecimiento de los ataques en Bagdad.
En efecto, al poco tiempo de que Cheney hubiese arribado, Bagdad se estremeció por una explosión de gran potencia, de origen desconocido. A media mañana se oyó otra explosión, debida a un disparo de mortero contra la ultraprotegida 'zona verde', donde se encuentra la embajada de EEUU, según informó una fuente del ministerio del Interior iraquí.
La principal meta del viaje del vicepresidente Cheney es impulsar la reconciliación entre las facciones iraquíes, cuyo entendimiento, según comentara el general Petraeus en una entrevista reciente, está lejos de ser satisfactorio.
El Parlamento iraquí votó recientemente varias leyes esenciales sobre el poder de las provincias, las elecciones regionales de octubre y la reinserción de los funcionarios y militares del régimen de Saddam Hussein, derrocado por la invasión.
Dick Cheney buscará, además, que los líderes iraquíes aprueben una ley petrolera que administre las enormes reservas energéticas del país, lo que espera atraerá a las empresas internacionales deseosas de invertir en la producción. También presionará para que las autoridades locales avancen en las elecciones provinciales, programadas para octubre, aunque el gobierno está en un impasse en relación a su organización.
Irak es la primera etapa de la gira de Cheney por Oriente Medio, dedicada a paliar la influencia de Irán en la región y a fomentar el proceso de paz palestino-israelí.
Cheney también planea visitar Arabia Saudita, donde posiblemente pida a los líderes del reino incrementar la producción de petróleo, ahora que el crudo se vende por casi 110 dólares el barril. También tiene planeado pasar por Omán y Turquía.
Fuente: adnmundo.com