Las sillas de ruedas, bastones, perros guías, entre otros son los transportes bloqueados por postes, agujeros, ventas y otros en medio de una sociedad que aún no aprende a convivir y facilitar la vida de las personas con discapacidad.
La cultura que tiene Guatemala en la disposición de locomoción de personas con discapacidad empezó en 1985 cuando la municipalidad capitalina introdujo mecanismos de infraestructura para facilitar el acceso de las personas con discapacidad.
Esta no ha tenido el éxito previsto, en parte por la falta de atención a aceras, la colocación de ventas informales en las calles y avenidas y la falta de conciencia por parte de la población, según Sebastián Toledo, vocero del Consejo Nacional para la Atención de las Personas con Discapacidad (Conadi).
Se han creado iniciativas de ley, proyectos, pero la municipalidad es la encargada de normarlo, el tema es que no está normado, quienes construyen no están obligados a hacerlo. indica Sylvia Quan, defensora de los derechos de las personas con discapacidad.
Ello sucede a pesar que la Oficina del Procurador de los Derechos Humanos ha trabajado con la municipalidad pero las modificaciones previstas no se realizan por falta de presupuesto, añade Toledo.
Transporte colectivo indiferente
Tanto Toledo como Quan, coinciden en indicar que no existen condiciones adecuadas en el servicio de transporte de pasajeros para este grupo de la población. Señalan que además de acceder a los vehículos con no poca dificultad, existe indiferencia de los pilotos y usuarios al no facilitar un espacio adecuado patra su movilización.
La consecuencia a estos problemas, explica Quan, es que las personas prefieren no salir de sus casas al saber que encontrarán muchas dificultades para su desplazamiento.
Lo mínimo para vivir
Para que una sociedad pueda presumir de una atención especial para las personas con discapacidad, debe contar con calles adecuadas para su desplazamiento. Además, que los edificios públicos y privados cuentan con rampas, elevadores y sanitarios con mecanismos para ayudar a su uso.
Esta infraestructura debe contar con rótulos en braile así como semáforos con sonidos para las personas no videntes.