Los monjes tibetanos volvieron a manifestarse, desafiando a las autoridades chinas frente a periodistas extranjeros en Lhasa, mientras aumenta la presión internacional.
Decenas de monjes tibetanos favorables al líder espiritual tibetano en el exilio, el Dalai Lama, se manifestaron hoy en Lhasa, en uno de los principales templos, irrumpiendo en una conferencia de la que participaban periodistas extranjeros invitados por el gobierno chino.
La protesta se llevó a cabo durante una visita organizada por las autoridades chinas, para dar a los reporteros la versión oficial de los graves disturbios que este mes sacudieron la región.
Los monjes interrumpieron la intervención de un responsable chino, que hablaba de las recientes manifestaciones, y lo acusaron de mentir. Un testigo se refirió a la presencia de "50 a 60 monjes" en el lugar.
"Queremos libertad, queremos al Dalai Lama", gritaron, según la misma fuente, y alteraron la operación de comunicación organizada por las autoridades chinas. El grupo de periodistas fue invitado acto seguido por los responsables del viaje a abandonar el lugar.
Según la agencia japonesa Kiodo -que se encontraba presente en el lugar-, los monjes explicaron que se les impidió salir del templo a partir del 11 de marzo, al día siguiente de empezar las manifestaciones coincidiendo con los 49 años de alzamiento y exilio del Dalai Lama.
China organiza desde el miércoles un viaje para la prensa en Lhasa, destinado a mostrar "la verdad" a la prensa extranjera. Se trata del primer grupo de periodistas extranjeros autorizados a visitar la capital tibetana desde el 14 de marzo.
China asegura que su respuesta a las protestas -las mayores de las últimas décadas- fue moderada y que la situación está nuevamente bajo control. Mientras acusa al Dalai Lama de instigar los disturbios, que se extendieron a regiones vecinas, donde viven minorías tibetanas, que intentan sabotear los Juegos Olímpicos.
Bush aumenta la presión
La protesta de hoy se produjo pocas horas después de que el presidente estadounidense, George W. Bush, se sumara a quienes piden que Pekín entable un diálogo con el Dalai Lama para resolver la crisis en esa región del Himalaya.
La represión de las manifestaciones, que se iniciaron el 10 de marzo en el Tíbet y se extendieron a otras provincias, creó una fuerte presión internacional, con llamamientos al boicot de las ceremonias oficiales de los Juegos Olímpicos de Pekín, que se inaugurarán en agosto.
Ayer Bush llamó al jefe de Estado chino, Hu Jintao, para manifestarle su "preocupación" por la represión en el Tíbet. Según informó la Casa Blanca, Bush instó a Hu a entablar un "diálogo sustantivo" con representantes del líder Dalai Lama y le pidió que permitiera el acceso a la región del Tíbet de diplomáticos y periodistas extranjeros.
También las autoridades de la Unión Europea (UE) reforzaron su presión sobre el régimen comunista, al emitir veladas amenazas de boicot a los Juegos Olímpicos que se celebrarán en agosto próximo. En ese sentido, el Parlamento Europeo apeló a la "responsabilidad" de los políticos del bloque en caso de que los dirigentes chinos mantengan su política de mano dura en el Tíbet.
Fuente: adnmundo.com