Mundo Loco
Carta a Maradona.
Por
Jul 30, 2007, 10:31

Conoce la historia de Ana, quien escribió una carta al astro del fútbol argentino cuando él se encontraba internado en el intensivo de un centro médico.

Al Zacarías lo vi llorar tres veces en la vida. Cuando le dijeron que el Nacho era un varoncito, cuando le metiste el segundo a los ingleses, y cuando te echaron del mundial '94.

Así que date cuenta: gracias a vos descubrí que mi marido tenía sangre en las venas. Por eso si él reza, yo rezo.

Vos no sos santo de mi devoción, ya te lo dije mil veces; siempre me caíste para el culo porque sos fanfarrón y bocasucia.

El Zacarías me dice que si me gustara el fútbol sería otra cosa, que vos adentro de la cancha eras algo que no tenía nombre, una cosa de otro mundo, que en tus mejores épocas eras capaz de enloquecer las leyes de la física y bla, bla, bla. Pero por ese lado a mí nadie me compra. Yo soy una señora, no entiendo y no quiero entender de pelotas y pantaloncitos cortos.

¿Sabes por qué rezo? Porque hubo momentos en los que no tuvimos nada, pero lo que se dice nada, arriba de la mesa, y vos le dabas alegría a mi familia.

Alfonsín estaba haciendo estragos, y gracias a Dios justo nos cayó del cielo un Mundial que ganaste de punta a punta. Para mí fue un invierno horrible, porque solamente podía poner buñuelos de acelga en el almuerzo y buñuelos de acelga en la cena. Pero si hoy le pregunto al Nacho o al Zacarías qué se acuerdan de ese invierno, ellos te nombran, se llenan la boca de vos, sonríen... No se acuerdan de otra cosa; no tienen la menor idea de que pasaron hambre.

Dentro de muchos años, los hijos de los hijos de la Sofi van a vivir en un país mucho mejor que el que tenemos ahora. En los libros de lectura se va a decir de vos solamente lo importante, que acá una vez nació un negrito que jugaba a la pelota mejor que nadie, y que era capaz de levantar a un pueblo triste y volverlo loco de alegría, de hacerlo feliz incluso en las épocas más negras. Para que no se muera ése, rezo.

Debe ser muy lindo llegar a viejo, mirar a un nieto a los ojos y decirle, con el corazón despierto: "¿Sabés quién era yo? Yo era Diego Maradona". Y estar vivo para contarlo.

Atte. Ana



© Copyright www.deguate.com