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Valoración económica del lago de Amatitlán

El Lago de Amatitlán forma parte de un conjunto de cuerpos de agua que se encuentran en un proceso acelerado de contaminación. Entre los usos que actualmente se le dan al lago están: fuente de agua potable y para aseo personal, pesca artesanal, recreación, turismo, irrigación, actividades culturales, generación de energía, enfriamiento de procesos termoeléctricos y sumidero de desechos. Todo ello con un valor de uso estimado de...

 
 




Valoración económica del lago de Amatitlán

Publicado el 07 May, 2015 - 14:44:00 - Ultima actualización: 07 May, 2015 - 10:30:49

El Lago de Amatitlán forma parte de un conjunto de cuerpos de agua que se encuentran en un proceso acelerado de contaminación. Entre los usos que actualmente se le dan al lago están: fuente de agua potable y para aseo personal, pesca artesanal, recreación, turismo, irrigación, actividades culturales, generación de energía, enfriamiento de procesos termoeléctricos y sumidero de desechos. Todo ello con un valor de uso estimado de...

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Entre los usos que actualmente se le dan al lago están: fuente de agua potable y para aseo personal, pesca artesanal, recreación, turismo, irrigación, actividades culturales, generación de energía, enfriamiento de procesos termoeléctricos y sumidero de desechos. Todo ello con un valor de uso estimado de Q 47,863,161 por año. La valuación económica del lago deriva, fundamentalmente, de la asignación individual del valor de los servicios del lago en sus condiciones actuales, así como de las mejoras que puedan hacerse en los niveles de la calidad del agua.

Con el método de la valuación contingente se crea un escenario en el que se pueden medir las preferencias individuales por servicios ambientales, que de otro modo no podrían ser evaluadas. Después de la valuación se puede concluir que los distintos sectores coinciden con tener, como mínimo, voluntad para que no descienda el nivel de calidad del agua del lago. 

Introducción

Hoy en día ya casi nadie habla de los problemas ambientales sin relacionarlos con los aspectos de la sustentabilidad del desarrollo. La práctica y el conocimiento nos han conducido a un punto de encuentro entre economía y ecología, y entre medio ambiente y desarrollo, lo que ha dado lugar al enfoque del desarrollo sustentable, que se encuentra aún en la búsqueda de lecciones y aplicaciones alternativas para consolidarse frente a las formas convencionales de tratamiento de los bienes y servicios ambientales.

Las carencias ambientales de la teoría económica basada en “la abundancia de recursos” dieron lugar a conflictos en la conceptualización del desarrollo y propiciaron el olvido de los aspectos humanos, culturales y ambientales que ahora se están recuperando.

Por supuesto que la herencia histórica y las relaciones desiguales, especialmente con el exterior, marcan las pautas principales del manejo ambiental del país, caracterizado por el saqueo, la concentración del poder económico y la desarticulación del tejido social y cultural, pero los enfoques prevalecientes han sido también causas importantes del deterioro ambiental.

Aunque el panorama actual de política pública está signado por las medidas de estabilización y ajuste económicos y por la sombra de los cambios ecosistémicos globales, el desarrollo sustentable gana terreno con la aceptación generalizada de la necesidad de un estilo de desarrollo ambientalmente sostenible que, además de preocuparse por la salud del planeta, pone énfasis en la superación de la pobreza, en la equidad intrageneracional, en la solidaridad y en la reestructuración de los sistemas económicos nacionales y mundiales.

En Guatemala se incrementan los desafíos ambientales y se convierte cada vez más en un objetivo nacional prioritario el establecimiento de diálogos entre diversos actores para fortalecer las perspectivas de la sostenibilidad del desarrollo.

El esfuerzo de interpretación ha venido trascendiendo los horizontes de corto plazo y existen más preocupaciones por el análisis integrador de los factores estructurales —económicos y políticos — de la situación ambiental, tarea que sigue siendo un requisito para prever los “cambios posibles” que detengan el deterioro de los indicadores de la salud ambiental y humana.

Un reto importante consiste en contabilizar el desgaste del capital natural, que ocurre como consecuencia de las relaciones económicas, y aprender a apreciar los valores que produce, como condición para avanzar en la conformación de una estructura económica que funcione en equilibrio con los sistemas que soportan la vida. Motivar a diversos sectores a incorporar el elemento económico en la sustentabilidad ambiental y a una valoración realista de los recursos ambientales, incluyendo costos sociales y medioambientales así como sus respectivos beneficios, constituye uno de los objetivos de este trabajo.

Es cierto que el reforzamiento del sistema de mercado predominante en el mundo reclama que los principios económicos que sustentan el concepto de desarrollo sostenible se orienten bajo las directrices del sistema de precios, en el sentido de la valuación, los instrumentos económicos, etc.; sin embargo, no es el momento todavía de desterrar definitivamente los métodos de valuación que se encuentran en desarrollo para recuperar la planificación integral y la participación ciudadana, como espacios propicios para una cooperación ambiental preventiva, equitativa y eficaz entre los sectores sociales de cada país y entre éstos con los de otros países del mundo.

Con este estudio se abre un abanico de posibilidades a fin de que las políticas de desarrollo y medio ambiente empiecen a indagar sobre los beneficios que significan para Guatemala los activos naturales, tarea que se inicia con valuarlos y contabilizarlos antes de achacar los males de la degradación ambiental a algunos sectores indigentes y pobres que, como en el caso de los campesinos, resultan señalados como los “depredadores por naturaleza”. En ese contexto, esta ponencia propone una metodología de trabajo para valuar los recursos y, al mismo tiempo, coadyuvar al rescate de un lago que se extingue.

Los autores agradecemos los comentarios que pueda merecer la ponencia y el mejor premio será si logra suscitar controversias, estimular ideas y visiones comparativas de análisis, y que a partir de ella surjan nuevos esfuerzos, investigaciones y aplicaciones en otros bienes y servicios ambientales que es necesario valuar para enriquecer la agenda de los tomadores de decisiones públicas y privadas en Guatemala. 

Caracterización del lago de Amatitlán.

El lago de Amatitlán tiene un área superficial de 15.2 km2 y un volumen de 286 millones de metros cúbicos. La profundidad promedio es de 18 metros y la amplitud de las fluctuaciones del nivel de agua varía anualmente entre 1.5 y 2.3 m. El área que influye sobre el lago tiene 382 km2, con una población aproximada que aumentó de 782,000 habitantes en 1981 a más de 1,100,000 en 1994 (según censo del INE) de los cuales la mayoría vive en la ciudad capital. La densidad de población en la cuenca del lago de Amatitlán es una de las mayores en el mundo: 2,700 hab/km2, más 15,000 que viven en las orillas del lago.

Las poblaciones que descargan desechos al lago se ubican en Villa Nueva, Villa Canales, Mixco, San Miguel Petapa, Santa Catarina Pinula, la parte sur de la ciudad de Guatemala, así como las poblaciones y asentamientos ubicados en las propias riberas del lago. Al suroeste del lago se sitúa el municipio de Amatitlán, cuyos desechos se drenan al Río Michatoya, sin influir directamente en la contaminación del lago, salvo los de algunas colonias nuevas. Ningún otro recurso lacustre nacional tiene tanta presión social y urbana como el lago de Amatitlán.

El lago de Amatitlán forma parte de un conjunto de cuerpos de agua que se encuentran en un proceso acelerado de contaminación y de eutrofización artificial, es decir, un desarrollo exagerado de algas debido a la presencia de sales minerales llamadas nutrientes, en particular de nitrógeno y de fósforo, así como la presencia de dióxido de carbono y luz, lo cual tiende a reducir sus usos y acelerar su desaparición.

En un estudio realizado por Charles Weiss en 1970, la comparación de las tasas de generación de déficit hipolimnético de oxígeno con las mediciones hechas en 1950, sugieren un incremento de aproximadamente seis veces el déficit durante los 20 años transcurridos. La fluctuación de la cantidad total de nitrógeno mostró un aumento de 5 veces, mientras que la cantidad de fósforo permaneció constante. Esto indica que el fósforo era el factor limitante en términos de control del crecimiento de algas.

En el mismo estudio, las características microbiológicas indicadas dan cuenta de que entonces había poca cantidad de aguas servidas que llegaban al lago, como lo evidencia el bajo conteo total de coliformes, que estaba entre los límites aceptables para el contacto recreacional primario.

Debido al proceso acelerado de urbanización, proliferaron las soluciones habitacionales e industriales de particulares, las cuales simplemente descargaban las aguas negras a barrancos cercanos.

En 1976, la Municipalidad de Guatemala elaboró el Plan Maestro de Alcantarillado para la Cuenca del Pacífico, en el que consideró construir plantas de tratamiento de aguas servidas; pero desafortunadamente el proyecto no se concretó.

Ya en 1980 la carga orgánica de las aguas servidas en el río Villalobos era de 24,000 kg/día y aumentó para 1985 a 206,000 kg/día.

En un estudio realizado en 1985 por Morales, se cuantificaron algunos indicadores de contaminación para el Valle de Guatemala: un volumen de desechos líquidos de 1,300 millones de m3 al año aproximadamente, y 57,000 toneladas al año de sólidos sedimentables, mientras que para 1996, según la autoridad del lago de Amatitlán, el volumen de desechos líquidos era de 22 millones de metros cúbicos anuales y 567,000 toneladas al año de sólidos sedimentables, provocando una pérdida superficial de 4,000 metros cúbicos al año. 

Los agentes contaminantes

En términos económicos, el área de la cuenca del lago de Amatitlán es una de las más importantes del país. Según el INE, en dicha área se sitúa el 25% de la industria nacional. Aproximadamente 72 industrias generan contaminantes químicos y muchas de ellas utilizan grandes cantidades de agua, produciendo un mayor grado de contaminación.

Hay otras empresas establecidas que no utilizan tanta cantidad de agua pero su grado de contaminación es grande; por ejemplo, los molinos de granos aportan el 24% de la carga total de sólidos en suspensión.

A mediados de la década de los ochenta, se habían identificado 125 núcleos poblacionales y 272 industrias con alto potencial contaminante químico. En 1988, se identificaron 341 industrias en el área de influencia del lago (Quiroz, 1995).

Datos más recientes, recopilados por la Autoridad en 1996, dan cuenta de la existencia de 655 industrias con descargas hacia fuentes del lago.

Además, en la cuenca del lago se encuentran 23 beneficios de café y un ingenio de azúcar, que utilizan agua en diferentes partes del proceso de producción, ya que la mayoría de las fincas cuentan con un beneficio húmedo. Las descargas de desechos y agua utilizada no se conocen exactamente, aunque el único dato disponible es que ambas actividades requieren un suministro del vital líquido de 190 lt/seg y vuelcan sus aguas usadas a efluentes del lago, sin tratamiento alguno.

La demanda bioquímica de oxígeno de estas aguas es muy superior a la de las aguas domésticas.

Además de los beneficios de café y el ingenio, existen, según la Empresa Eléctrica de Guatemala, aproximadamente 439 propiedades construidas alrededor del lago, conocidas como “chalets”.

En 1985 se localizaron en la cuenca sur 47 descargas, mientras que en 1992 fueron 74, de las cuales 29 eran de aguas negras, 35 de descargas combinadas, es decir aguas negras y pluviales, y el resto pluvial. Se ha logrado determinar que aproximadamente el 56% de la contaminación al lago proviene de aguas domésticas, 32% de aguas industriales y 12% de aguas utilizadas en la agricultura (Morales, 1992).

Otro problema para el lago lo representa el llamado “relleno”, construido para permitir el paso de la vía férrea sobre aguas del lago. Este tiene una longitud aproximada de 200 m y divide al lago en dos partes, la parte oeste, donde drena sus aguas el río Villalobos, y la parte este, donde la mayoría del agua llega subterráneamente.

Se puede concluir que la concentración de sólidos disueltos, así como cloro, sodio y potasio, es mayor en la parte oeste, debido probablemente a las descargas del río Villalobos. El magnesio y el manganeso se encuentran en mayor concentración en la parte este del lago, debido posiblemente a la afluencia de aguas subterráneas.

El agua del lago tiene una alta presencia de coliformes, biocidas y metales pesados como consecuencia de la contaminación fecal, industrial y agrícola. Su uso en las industrias es limitado, a causa del alto contenido de carbonatos de calcio y magnesio. Otros estudios efectuados muestran que en los ríos de la cuenca sur el arrastre de sólidos, principalmente en suspensión, es elevado.

También se revelan altas concentraciones de fósforo, nitritos, potasio y sodio, incluyendo altos valores de coliformes totales en todos los ríos, lo que indica contaminación fecal.

En materia de recursos forestales, la mayor parte del bosque en 1946 se ubicaba en la orilla norte de la sección oeste del lago; en tanto que en la sección este se ubicaba preponderantemente hacia el suroeste. El perímetro se redujo de esta fecha (1946) de 12.31 a 3.91 km en 1981, siendo el área más deteriorada la ubicada en el lado este, que perdió 4/5 partes de vegetación. Las variaciones de la vegetación herbácea no han sido muy pronunciadas. El perímetro sin vegetación ha aumentado de 3.55 km en 1946 a 12.96 km en 1981. 

La pérdida de la vida lacustre

La vida acuática (y aun la vida animal terrestre) ha sido diezmada y se encuentra en un acelerado proceso de extinción, al grado de que varias especies nativas han desaparecido totalmente. Por otra parte, las especies existentes representan un gran peligro para el consumo humano debido a la gran cantidad de contaminantes y microorganismos patógenos con los que entran en contacto.

Según investigaciones efectuadas por la Autoridad del Lago de Amatitlán, en 1995 la producción anual de pesca era de 45 toneladas. La industria pesquera da trabajo a 200 pescadores aproximadamente, pero ese número podría ser actualmente mucho menor debido a la gran contaminación.

En cuanto a las especies de peces que se encontraban en el lago de Amatitlán en 1985 según DITEPESCA son: Cichlasoma managuense , conocido comúnmente como “guapote”, que constituía el 98% de la pesca del lago, Cichlasoma gutulatum (mojarra azul), Cichlasoma nigrofasciatum (cirica), Tilapia nilotica (carpa) y Tilapia mossambica (tilapia), entre otros. Además de estos peces se mencionan algunos crustáceos y moluscos.

No hay información sobre la densidad del zooplancton, pero observaciones preliminares indican una baja densidad. El incremento de la densidad de algas es, probablemente, un factor que influye en la reducción constante de la capacidad calorífica del lago y en el acortamiento del periodo de mezcla. Según datos de ASIES (1992) sobre el fitoplancton del lago, las especies más relevantes son: clase Cyanophyceae, clase Cholorophyceae, clase Bacilariophyceae (Diatomeas) y clase Dinophyceae.

Barillas (1988) describe las macrófitas del lago reportando 52 familias con 65 especies, de las cuales 23 no están determinadas. Se mencionan varios tipos sumergidas, emergentes, terrestres y flotantes. En el estrato herbáceo se enumeran 8 familias. Se sabe que 37 especies de aves utilizan el lago como hábitat. Estas especies se agrupan en 15 familias y 10 órdenes, de las cuales 20 son migratorias y 17 son residentes.

Las pendientes en la cuenca varían entre 30 y 70%, lo que genera una importante fuente de energía a través de los ríos, pero la mayoría de las pendientes de la cuenca han sido deforestadas desde hace 25 años cuando la deforestación masiva comenzó debido a cuatro causas principales: el uso de leña como fuente de energía, la extracción de madera, la limpieza de tierras para la agricultura y la urbanización.

La tala inmoderada de árboles no es en sí un elemento contaminante del lago, pero la erosión de suelos que provoca facilita el paso de contaminantes y sedimentos, que finalmente van a dar al lago. Además, la explotación de arena incrementa este fenómeno. La distribución del uso de la tierra en el área de la cuenca es la siguiente: urbanización 157 km2 (41%), área agrícola 115 km2 (31%), área de pastos naturales 52 km2 (14%), área de bosque (8%), área del lago (4%), y finalmente, el área urbana industrial equivale al 2% (AMSA, 1997).

La sedimentación producto de la erosión ha afectado dramáticamente al río Villalobos. La boca, que llegaba a tener una profundidad de 10 a 15 metros, fue llenada completamente y su curso se ha movido en dirección sur y aún continúa cambiando cada año.

En efecto, cerca del 90% del abastecimiento de agua de la cuenca deriva del bombeo de pozos que pertenecen a EMPAGUA, las municipalidades, a particulares y a la gran industria que se ubica en la parte sur de la ciudad capital. Los remanentes boscosos de esta parte de la ciudad se han venido agotando severamente, al grado de que la absorción de agua subterránea se está produciendo a una profundidad de 1,400 pies, lo que es verdaderamente preocupante, ya que en 1970 sólo se necesitaba perforar cerca de 600 pies para encontrar agua abundante en toda el área capitalina.

La problemática del lago se debe en gran parte a la cercanía y a la explosión demográfica de la ciudad capital, que genera enormes cantidades de desechos sólidos y líquidos que van a desembocar al lago (Poroj, 1988). La falta de políticas de control sanitario y de conciencia en materia de protección de los recursos naturales dan como resultado la acumulación de desechos sólidos en el lecho de ríos y lagos, donde inician su descomposición y se convierten en contaminantes; además, no existe una regulación y control sobre las plantaciones de diversos cultivos en el área.

Las plantas de tratamiento que deberían existir y funcionar para tratar primariamente las aguas negras no operan por falta de un marco jurídico adecuado, o por ignorancia y violación de los pocos preceptos existentes; cuando sí lo hacen su funcionamiento y operación no es permanente. Unas plantas fueron diseñadas y no construidas, mientras que otras fueron construidas pero no entraron en operación. Las que se pusieron en marcha se han deteriorado por falta de mantenimiento. Algunas se diseñaron para servir a una población menor que la actual. En síntesis, son muy pocas las plantas que operan con capacidad regular. 

Resumen de la situación del lago

A manera de resumen podemos decir que entre los usos que actualmente se le dan al lago y sus aguas están: fuente de agua potable y para aseo personal, pesca artesanal, recreación, fuente de turismo, irrigación, actividades culturales, generación de energía, enfriamiento de procesos termoeléctricos y sumidero de desechos.

Al lago llegan 60,300 m3 al día de aguas servidas y 1,550 toneladas de sólidos sedimentables, producidos principalmente por 1,102,000 personas, 655 industrias, 23 fincas, 1 ingenio de azúcar y 440 chalets. Esto, sumado a distintos factores, como un conjunto de plantas inservibles de tratamiento de aguas y una deforestación masiva en el área de influencia, ha provocado tres grandes impactos:

1. Una acumulación de compuestos tóxicos por contaminación química, entre ellos metales pesados (como plomo, mercurio, cobre y cromo), biocidas (como los pesticidas clorados y los herbicidas), y residuos de combustión o de hidrocarburos.

2. Una proliferación de agentes patógenos, como virus, bacterias, hongos y parásitos, que confieren al lago un ambiente insalubre.

3. La eutroficación de sus aguas, tal vez el más importante desde un punto de vista ecológico, debido a la cantidad de tiempo necesario para su recuperación. 

Tipología del valor de los beneficios del lago

La valuación económica del lago deriva fundamentalmente de la asignación individual de valor a los servicios del lago en sus condiciones actuales así como a las mejoras que se puedan hacer en los niveles de la calidad del agua. En la caracterización del lago se ha señalado que existen pérdidas y daños causados por la contaminación. En la encuesta se trató de indagar sobre los beneficios y daños existentes, con referencia a los agentes sociales que interactúan con el lago.

La cuantificación de los beneficios de un lago con problemas, implica limitar sus alcances a lo que puede, en un primer momento, referirse a una reducción de los daños. Se trata de un proceso en el que los beneficios empiezan a crecer en la medida en que se observan avances en la recuperación; es decir, los beneficios son cuantificables en la medida en que se presentan escenarios en los que las inversiones para mejorar la calidad del agua, en sus diversos niveles, se vuelven determinantes de ese valor.

Al mismo tiempo, mucho de los actuales costos tenderían a desaparecer. Tal podría ser el caso de evitar los costos de curación de las enfermedades causadas por la contaminación del lago, lo que se torna en un beneficio alternativo imputable a una eventual rehabilitación del lago.

En el otro lado de la ecuación de costo-beneficio, los “costos” pueden tener muchos significados, pero aquí se definen solamente en términos del valor de los recursos usados para producir un bien público; en este caso, los costos para monitorearlo, mantener la contaminación bajo control y recuperar el lago en sus diversas etapas. Este aspecto se retoma con más detalle en el capítulo referente a la aplicación del método de valuación contingente (VC) y el uso del cuestionario.

Una medición comprensiva de los beneficios en el cambio del nivel de calidad del agua pasa por diversas graduaciones que tienden a ser acumulativas, en la medida en que se ejecuten los cambios específicos para alcanzar la provisión de los niveles de calidad previamente estipulados. En materia económica, algunos beneficios son más fáciles de medir que otros, aunque la imposibilidad de medir las cualidades de no uso de un bien ambiental es ampliamente reconocida.

El método de VC tiene la ventaja de permitir al investigador medir directamente varios tipos de beneficio de no-uso. Sin embargo, debido a que la frontera de medición de los beneficios se mueve más allá del entendimiento económico tradicional y de la posibilidad de validación de un comportamiento de mercado, se corre el riesgo de que un rango extenso de beneficios pueda exagerar el valor del lago. Por ello mismo, los valores se expresan exclusivamente en las dimensiones que puedan estar al alcance de las personas que se relacionan con el lago.

La tipología de los beneficios del lago, mostrada en el Cuadro 1, ilustra cómo las funciones se relacionan con los valores posibles en un cambio de la oferta del lago, ya sea porque tiende a empeorar o a mejorar sus niveles de calidad del agua. Su uso resulta de gran utilidad para asegurarse de que todos los beneficios posibles sean identificados de antemano y distinguidos entre sí de tal manera que se evite el doble conteo.

Se debe entender que, aun cuando se haga énfasis en los valores de uso directo e indirecto del usuario, ninguno de los beneficios debe ser considerado separadamente, ya que siempre uno de ellos envuelve cambios en los demás. En otros términos, la demanda del lago responde a funciones de uso no fácilmente separables, donde las más difusas e intangibles pueden ser exploradas al punto de poder inferir los valores de no uso a partir de lo que la gente hace con las funciones que sí pueden contabilizarse o que tienen algún precio de mercado. 

El método de valuación contingente

Este método se basa en la consideración hipotética de una situación de mercado, por medio del cual se crea un escenario en que se puedan medir las preferencias individuales por servicios ambientales, que de otro modo no podrían ser evaluadas. Se trata de un tipo de valuación contingente, con la que se intenta, por ejemplo, cambiar la oferta de un bien ambiental, mediante la entrega de un subsidio al propietario o la solicitud de un cobro por un monto semejante al valor comercial, y que tiene como fin garantizar la permanencia de un paisaje lacustre que incorpora valores ambientales.

En otras palabras, la VC intenta averiguar el valor individual que se otorga a los cambios en el bienestar que produce la modificación en las condiciones de oferta de un bien ambiental. La medición se hace a través de preguntas directas, mediante boleta o cuestionario en el que se presenta a los entrevistados la información sobre la situación actual y la alternativa que se propone.

Se intenta averiguar, bajo el supuesto de cambios en la calidad del bien ambiental, cuánto pagaría el entrevistado antes de que se prescinda del bien (por ejemplo, la visibilidad de un paisaje por contaminación del aire o el empantanamiento de una laguna, en caso de que ésta sirva como recipiente de desechos). Se busca también informarse acerca de la disposición al pago o disposición a compensar; en este caso sobre la cantidad de dinero que los individuos estarían dispuestos a pagar por visitar y mantener el lago y su entorno adyacente, o cuánto debería compensarse por la pérdida de la posibilidad de acceso a dicho sitio.

La VC incorpora una descripción de la ventaja o del objeto por valorar, el método para realizar el pago y el cálculo del valor. El pago puede ser la tarifa del usuario, un impuesto o un sobrecargo a los servicios. Se pregunta al encuestado cuanto estaría dispuesto a pagar, con lo cual se determina la voluntad de pagar por obtener una ventaja ambiental no comercializada.

Como se puede observar, esta técnica de medición introduce un mercado hipotético (el cuestionario) donde la oferta es el entrevistador, quien ofrece una situación de cambio del bien, y la demanda es el entrevistado, quien revela las pérdidas o ganancias de bienestar y su disponibilidad de pago por los eventos o nuevos servicios que se le presentan.

Como primer paso en la valuación del lago de Amatitlán, se procede a la determinación del valor de los usos directos e indirectos que se hacen del lago y de sus distintos servicios derivados, entre los cuales se pueden mencionar la producción de energía eléctrica, las actividades recreativas, el agua para consumo humano e industrial, todos los cuales representan beneficios actuales para la comunidad.

Para el cálculo de este tipo de valor se recurre, en general, a precios de mercado real; mientras que para el valor de opción y el valor de existencia se hace uso del mercado hipotético que surge de la encuesta de valuación contingente. Después de cuantificar el valor de uso, se le suma a éste el valor de opción y el valor de existencia resultante de la encuesta, a fin de determinar el valor total del lago. 

Los valores de uso del lago

1. Producción de energía eléctrica

Aunque la producción de energía puede efectuarse de distintas formas, la utilización del recurso hídrico para tal fin es una de las más económicas.

El beneficio social viene dado por el ahorro de costos que supone el uso de la fuerza hidráulica frente a otras alternativas de generación.

En este sentido, el lago de Amatitlán sirve como embalse natural para las plantas que operan río abajo del Michatoya, única salida natural de agua del lago. El INDE llena dos metros de altura el lago (equivalente a 30,000,000 m3 de embalse) en época lluviosa por medio de la regulación en la apertura de las compuertas ubicadas en el nacimiento del río Michatoya, para que en época de verano se pueda utilizar el agua sin afectar de manera drástica el nivel del lago. Primero se encuentra ubicada la hidroeléctrica de Palín, construida en 1927, con una capacidad generadora de 1.3 MW. Luego viene la planta hidroeléctrica de Jurún Marinalá, construida en 1970, con una capacidad generadora de 60 MW.

Ambas se encuentran en el departamento de Escuintla y utilizan un caudal promedio de 3 m3/ seg. de agua, siendo éste el doble del caudal natural del río Michatoya, lo que dio lugar a que se construyeran compuertas reguladoras al inicio del río para mantener constante el flujo necesario para la generación.

Además, las aguas del lago de Amatitlán son utilizadas indirectamente en la generación de energía eléctrica en la planta La Laguna, que cuenta con 4 turbinas de gas y 2 de vapor, para las cuales se extrae agua del lago (aproximadamente 1 m3/seg) para la generación de vapor y enfriamiento del equipo. En este caso el agua se devuelve al lago luego de desempeñar una función de utilidad sumamente importante en el proceso termoeléctrico. La capacidad de generación de esta planta es de 115 MW.

2. Fuente del río Michatoya

A partir de las aguas del lago nace el río Michatoya, el cual es utilizado, entre otros fines, para la generación de energía eléctrica a través de su cauce.

Tomando en cuenta que las aguas del Michatoya sirven a las comunidades río abajo, su valoración merecería un tratamiento particular.

3. Riego

Otro de los argumentos para el proyecto de salvamento y mantenimiento del lago es que habría un aumento en lo que se refiere a la producción agrícola por el uso de sus aguas, lo que repercutiría en la mayor productividad de las tierras puestas en regadíos. Actualmente se extraen alrededor de 5,000,000 m3 de agua al año para tales fines, de la cual el 95% es agua superficial. En Guatemala se riega un total de 120,000 hectáreas, en que se utiliza un promedio de 30m3 de agua por manzana durante 6 meses al año, con un valor para uso exclusivo de riego de 0.02 quetzales/m3 (según proyecto de Ley de Aguas de la Secretaría de Recursos Hidráulicos).

4. Actividades recreativas

Con el mantenimiento del lago se forma un embalse el cual puede tener usos recreativos como pesca, navegación recreativa, turismo, etc. De hecho, turicentros como el Rocarena, el Morlón y el IRTRA hacen uso directo e indirecto del lago para atraer visitantes y clientes a sus instalaciones.

Además de estos centros, se encuentran en el área del lago el Club Guatemala, el Club Hípico, el Club Mayan Golf (que utiliza el agua del lago para el riego de los jardines) y la Federación Nacional de Remo y Canotaje.

5. Agua para consumo humano

Dada la creciente escasez de agua que se tiene en la ciudad capital y sus alrededores, el agua del lago de Amatitlán podría utilizarse como un gran reservorio y fuente de agua de posterior tratamiento para que cumpla los requisitos que debe poseer el agua potable apta para consumo humano.

Las tarifas utilizadas por EMPAGUA, que están determinadas por una escala de consumo, consignan que los consumos más allá de los 121 m3 tienen un precio de 2.50 quetzales/m3. Según información del jefe de operaciones y mantenimiento de EMPAGUA, actualmente el costo de extracción del m3 de agua es de 0.22 quetzales, mientras que el costo delÊ m3 de agua tratada es el triple de este valor, o sea 0.66 quetzales. Por consiguiente, se considera razonable adoptar como precio comercial de extracción el precio de 0.22 quetzales/m3.

Para el consumo humano el agua no es extraída directamente del lago, sino del manto freático, el cual influye poderosamente en el nivel y calidad del agua del lago. El consumo de agua se puede dividir en dos grandes ramas, el agua de consumo municipal y el agua de consumo privado. El agua de consumo municipal para el abastecimiento domiciliar municipal es la que utilizan las siete municipalidades que se encuentran en la cuenca del lago de Amatitlán. Esta cantidad es alrededor de 50,441,832 m3/año (AMSA, 1996-1997). El consumo privado se refiere al agua que las urbanizaciones privadas utilizan para abastecer los complejos habitacionales que construyen. Esta cantidad es alrededor de 3,000,000 m3/año.

6. Producción pesquera

Desde hace mucho tiempo, la pesca en las aguas del lago ha sido fuente de alimento y trabajo para los pobladores del área. La producción pesquera actual se ha reducido aproximadamente a 40 ton/ año, de las cuales el 60% es guapote y el 40% tilapia, además de caracoles y otras especies acuáticas, Sin embargo, el estado actual del lago contamina a la fauna, ya que el contacto con sus aguas provoca que los animales acumulen en sus organismos diversas sustancias tóxicas, por ejemplo, metales pesados. El valor del pescado en el mercado es de 12.00 quetzales promedio.

Además, en la época de migración de aves acuáticas (de septiembre a marzo), el 30% de la población vecina las consume, teniendo un precio de 30.00 a 40.00 quetzales por ave. La recuperación del lago de Amatitlán generaría una producción mayor de peces sanos y una fuente importante de empleo para los pobladores de la región.

7. Agua para uso industrial

Grandes cantidades de agua son extraídas y utilizadas con fines industriales diversos; aunque no se haga directamente del lago, su extracción del manto freático sí tiene influencia directa en él.

Anualmente se extraen 31,536,000 metros cúbicos de agua para ser utilizada en procesos industriales como enfriamiento, abastecimiento y producción (AMSA, 1996-1997).

8. Función de recepción de desechos

El lago de Amatitlán recibe anualmente 22,010,000 m3 de aguas servidas e industriales cada año. Comenzando desde el Boulevard Liberación, en la zona 13, pasando por el municipio de Mixco, y en dirección hacia el sur, las aguas de desecho son recolectadas por los distintos ríos que se juntan a la altura del municipio de Villa Canales para formar un solo cauce que forma el caudal del río Villalobos, que desemboca finalmente en el lado oeste del lago de Amatitlán.

Ya que la municipalidad, a través de EMPAGUA, cobra por concepto de servicio de alcantarillado el 20% sobre el consumo de agua, se asumirá que la cantidad de agua consumida, tanto doméstica como industrial, será igual al volumen de desechos líquidos, por consiguiente, tomando en cuenta que el precio del agua después de un consumo de más de 121 m3 es de 2.50 quetzales, el valor del metro cúbico del agua de desecho es igual a 2.50 x 0.2 = 0.50 quetzales, con lo cual el valor de los 22.01 millones de metros cúbicos sería igual a 11,005,000 quetzales anuales, los cuales se plantean con la visión del mantenimiento de drenajes y alcantarillas, o la construcción de una planta de tratamiento. 

La encuesta de valuación contingente

El método de valuación contingente (MVC) ha sido diseñado para cumplir con la tarea de que, a través de algunos supuestos, se puedan medir los diversos tipos de beneficios que proporciona un recurso natural. El MVC utiliza encuestas para reunir datos y obtener respuestas de los consumidores a situaciones hipotéticas de compra.

El método persigue conocer las preferencias de las personas en torno a las condiciones en que les gustaría tener el lago, indagando sobre la voluntad de pagar por un mejoramiento específico del mismo. El método se basa en la obtención de la voluntad de pagar (VP) en quetzales. En ausencia de mercados para muchas de las funciones del lago, se presenta a los encuestados un mercado hipotético en que se ofrece la oportunidad de comprar el bien en cuestión, en este caso, las distintas calidades de agua.

En algunos casos, los encuestados pueden ser interrogados sobre el nivel de compensación que ellos estarían dispuestos a aceptar (VA) por una pérdida, pero en el caso concreto de Amatitlán, se ha optado por utilizar la voluntad de pago para recuperar el lago y no la voluntad de aceptar compensación por su deterioro.

En el curso de la entrevista, los encuestadores presentaron una tarjeta y los planes que se tienen, y preguntaron a los encuestados sobre su intención de pagar por la obtención de determinado nivel mejorado del lago. 

Cálculo del tamaño y selección de la muestra 

Población de estudio

En la definición de la población de estudio, el criterio fundamental consistió en el significado del lago para los diferentes grupos y portadores de intereses que interactúan con él. Si bien se reconoce que toda la población tiene alguna relación con el lago, para determinados actores empresariales y sociales, el lago de Amatitlán tiene un significado diferenciado, que depende de una trama compleja de circunstancias, expectativas y relaciones, algunas más directas que otras, como en el caso de las industrias y los vendedores alrededor del lago.

En virtud de que el estudio persigue, básicamente, cuantificar la voluntad de pago que tienen las personas para sanear y mantener el agua del lago en un nivel aceptable de calidad, de tal manera que permita utilizarlo para pesca, natación y otros deportes acuáticos, la población se clasificó en cuatro grupos, a los cuales se les entrevistó conforme a la muestra con una boleta diferente.

Grupo 1: conformado por propietarios de industrias y fincas de café

Grupo 2: comprende residentes inmediatos al lago (usufructuarios de chalets)

Grupo 3: formado por vendedores y pescadores Grupo 4: constituido por residentes y visitantes del lago.

Como se observa, el criterio para esta clasificación es la relación más directa de la persona o actor social con el lago, sin calificar el tipo de esta relación o el grado de contaminación que pueda ocasionar. La población es básicamente la que se ubica en la cuenca del lago, a excepción de una parte de los visitantes que pueden venir ocasionalmente de otros lugares dentro y fuera del país. 

Selección del diseño del muestreo

El diseño de muestreo que más se adecuó a la población en estudio fue el Muestreo Estratificado Aleatorio, el cual consideró como estratos a los cuatro grupos de actores que se congregan alrededor del Lago de Amatitlán. 

Diseño del tamaño de la muestra

El tamaño de la muestra se diseñó sobre la plataforma de una proporción (por ejemplo: ¿está usted dispuesto a contribuir cada mes a la formación de un fondo especial para garantizar que las futuras generaciones tengan oportunidad de gozar del lago: sí o no?), ya que ésta permite calcular el tamaño de la muestra sin recurrir a una encuesta preliminar, sobre todo por razones de tiempo.

Para hacer posible lo anterior, se asumió que la proporción tiene varianza máxima, lo que se traduce en un tamaño de muestra bastante conservador.

Por último, se seleccionó un máximo alejamiento entre el parámetro proporción y su estimador de 0.1 y con una probabilidad del 95% de que se cumpla.

La forma de distribuir la muestra de la población en los cuatro diferentes estratos fue proporcional al tamaño de éstos, por lo que finalmente su tamaño se calculó mediante el Diseño Estratificado Aleatorio con Distribución Proporcional para la Estimación de una Proporción. 

La boleta de valuación contingente

En la preparación de los escenarios, los entrevistadores le presentaron a los encuestados la tarjeta de los diversos niveles de calidad de agua y les explicaron las diferentes formas de provisión de los servicios del lago, en el sentido de que ellas serían viables conforme la ejecución de un plan de recuperación del lago y del manejo integral de la cuenca. Las preguntas de la encuesta de valuación contingente permiten obtener criterios en relación con los aspectos siguientes. 

El nivel de utilidad potencial

Para explorar este aspecto se conoció el nivel de ingresos disponibles de los entrevistados y su relación con el lago. Los encuestados internalizaron los probables usos y beneficios del lago así como la eventualidad de un declinamiento potencial en ausencia de pagos para su recuperación. También se les indicó que el pago se dirige específicamente a atender el problema de contaminación del lago. 

La naturaleza del proyecto

A diferencia de las encuestas ordinarias, la boleta de VC describe la naturaleza del producto, en este caso del lago y los cambios para los cuales se les solicita la voluntad de pago. Si bien el cambio es descrito en términos de calidad de agua, ello implica distintos esfuerzos de recuperación del lago a través de una política definida, de acuerdo con sus objetivos y probabilidad de éxito. Se procuró que el entrevistado asumiera desde un principio que los cambios presentados formarían parte de una política de recuperación del lago. 

El precio pertinente de otros bienes

En este caso, se exploró si el entrevistado está consciente de que el deterioro del lago implica cambios relativos en precios de otros bienes, como terrenos, casas, negocios, etc. También se detectó el costo de oportunidad que representa visitar otros lugares recreativos, substitutivos y opcionales al lago de Amatitlán, lo que implicaba, en general, mayores gastos de recreación. 

Condiciones para la provisión de los servicios del lago y los pagos para su obtención.

Debería ser claramente especificado, si esto no es obvio, cuándo y por cuánto tiempo dispondrá el lago de un nivel dado de calidad de agua. A los encuestados se les dijo que en 25 años se corría el riesgo de un nivel pantanoso del lago.

También se les comunicó con claridad la frecuencia requerida de los pagos (mensual, en este caso), así como la naturaleza y el destino de los mismos, para que la voluntad de pago quedara fuertemente internalizada.

En cada uno de los grupos de entrevistados por municipio, la muestra se seleccionó según las áreas de interés al lago, en este caso, los municipios que estaban dentro de los límites que ocupa la cuenca del lago de Amatitlán (Guatemala, Mixco, Villa Nueva, Villa Canales, Santa Catarina Pinula, Amatitlán y San Miguel Petapa).

La distribución de las boletas dentro de cada uno de los municipios se hizo en forma proporcional al tamaño de éstos. 

Análisis de resultados de la encuesta de valuación contingente

El detalle de los resultados obtenidos en la encuesta a los cinco diferentes actores sociales directamente relacionados con el lago se presenta en el informe anexo en el mismo orden en que se hicieron las preguntas de las respectivas boletas.

Dentro de los aspectos comunes referidos a preferencias de recreación de los encuestados, ingresos y gastos, tipo de valor que le asignan al lago, grado de información del estado de contaminación, instituciones y normas, voluntad de pago y valor total, cabe destacar los resultados siguientes.

A excepción de los propietarios de chalets, ninguno de los entrevistados tiene como opción principal de visita el lago de Amatitlán. Tanto los industriales como los visitantes y residentes refirieron que el lago de su preferencia es Atitlán, seguido por Río Dulce.

En el caso de los industriales, el 62% colocó a Amatitlán como última opción de visita para efectos recreativos, debido a su contaminación y falta de limpieza; mientras que los visitantes y pobladores lo colocaron como segunda opción por su cercanía, lo que en términos económicos constituye la forma más favorable para acceder a este lugar recreativo.

El 88% de usufructuarios de chalets no vive en los mismos y, en general, visitan su propiedad una vez al mes, pero manifestaron que si se conservara limpio lo visitarían con más frecuencia, ya que el estado actual del lago afecta la propiedad.

De éstos, la mayoría reconoce que sus familiares y amigos valoran altamente el hecho de que ellos cuenten con una propiedad a la orilla del lago. Un 5% ya no utilizan su chalet en absoluto.

Los visitantes y pobladores visitan el lago un promedio de tres veces al año. Los vendedores y pescadores viven en Amatitlán y tienen al lago como fuente de trabajo, aspecto que se reflejó en sus razones al valorarlo. La encuesta a los industriales registra que éstos no visitan Amatitlán ni lo utilizan en lo personal ni colectivamente para efectos productivos, salvo ocasionalmente como ruta de tránsito, pero que sí tendrían interés en utilizar el lago para fines recreativos de sus trabajadores.

Los diferentes sectores encuestados coinciden en asignarle al lago un valor fundamentalmente recreativo y paisajístico, a excepción de los vendedores quienes lo valoran como centro de actividad económica y fuente de ingresos. Los visitantes y pobladores, así como los propietarios de chalets, colocan la utilidad para el ocio y el descanso, como segunda opción, después del uso recreativo.

En el apartado referido a la voluntad de pago (ver Cuadros 6 y 7) aparecen los valores que los encuestados le atribuyen al lago en diferentes niveles de calidad de agua (navegable, pescable, nadable y potable), los cuales se consideran en este trabajo como valores opción. Asimismo, se especifica el valor existencia que en términos promedio le atribuyen los encuestados a dicho bien lacustre.

No obstante que el 94% de los industriales aducen no utilizar las aguas del lago, un dato oculto que no aparece en las referencias del análisis del ciclo hidrológico es que el 52% de ellos utilizan pozos de absorción, con lo cual indirectamente aprovechan el manto freático conectado a dicho ciclo natural.

El 60% de las industrias encuestadas obtienen utilidades anuales mayores a 1 millón de quetzales. Los propietarios de chalets tienen ingresos mayores a 10,000 quetzales mensuales, la mayoría de vendedores manifestó niveles hasta 2,000 quetzales al mes, mientras que un 70% de visitantes y residentes manifestaron igualmente contar con disponibilidades de hasta 2,000 quetzales mensuales.

Los diversos sectores encuestados coinciden en señalar que el costo de visitar un bien ambiental con similares características potenciales a Amatitlán (Atitlán o Río Dulce) es mayor de 400Ê quetzales, lo que significa tres veces más de lo que gastan al visitar Amatitlán.

Los visitantes de la playa pública, calculados en 196,000, gastan en cada visita al lago un promedio de 150 quetzales por grupo familiar, aun cuando muchos de ellos no utilizan las aguas del lago directamente, sino los servicios colaterales y del entorno, como el teleférico, el Centro Cáceres Lehnhoff, lugares de camping y el Parque Naciones Unidas.

Por otro lado, si se considera que el 32% de las industrias efectúan en promedio un gasto anual de 3,000 quetzales en el tratamiento de aguas residuales, ello tendría un costo para el sector productivo de aproximadamente 630,000 quetzales anuales.

En general, el interés de los industriales hacia el lago es alto, en el sentido de que más del 90% manifestó que si se mantuviera limpio sería visitado, pero que no obstante estarían dispuestos a contribuir para su recuperación. El 94% de las empresas adujo que no utilizan las aguas del lago en ningún sentido, por lo que ésta no influye en sus procesos productivos ni en sus utilidades. El 47% conoce la situación de contaminación del lago entre bien y muy bien, de donde se deduce que se requiere de mayor información.

El agua subterránea de la cuenca es utilizada por un 52% de las empresas, las cuales utilizan pozos de absorción para abastecerse de agua, sin que hasta la fecha tengan problemas en la captación. De las empresas entrevistadas, solamente el 51% manifestó que producían residuos líquidos hacia el lago y un 46% residuos sólidos, mientras que un 3% producían ambos tipos de desechos.

En cuanto al tratamiento de aguas residuales, solamente el 32% de las industrias le da tratamiento a los residuos líquidos, lo que les representa gastos anuales de mantenimiento de 3,000 quetzales. En relación con las empresas que no dan tratamiento alguno a los residuos, el 74% manifestó que estarían dispuestos a instalar una macroplanta de tratamiento común. Finalmente, cabe destacar que el 69% de los empresarios manifestó que la recuperación del lago es muy importante.

El 65% de los propietarios de chalets usan servicio particular de recolección de basura y el 30% se la llevan para tirarla en algún basurero. El 95% manifestó que drenan las aguas residuales del chalet hacia una fosa séptica o pozo ciego, y un 75% de dichas aguas no recibe ningún tratamiento. El sector más informado sobre la situación de contaminación del lago es, precisamente, el de los propietarios de chalets, quienes consideraron (100%) como muy importante la recuperación del lago.

Los visitantes y residentes de la cuenca fueron preguntados sobre si la contaminación del lago les había perjudicado la salud, a lo cual el 90%, en ambos sectores, dijeron que no. El resto respondió que sí y estimó que el gasto de recuperación por enfermedades oscilaba entre 90 y 122 quetzales, lo cual coincide con el promedio para la recuperación de una enfermedad gastrointestinal, como diarrea. El 69% de las empresas entrevistadas no conoce la existencia de CONAMA ni tiene información alguna sobre normas o prácticas para la protección y recuperación del lago.

El 60% los propietarios de chalets sí conocen alguna norma o práctica para la protección del lago, y reportan como institución protectora más conocida al Comité del Lago. En cuanto a los vendedores, éstos aducen que sólo conocen las prácticas que ellos realizan eventualmente para limpiar el lago, manifestando una gran confusión en torno a los esfuerzos institucionales para su recuperación.

El 79% de vendedores considera que a las personas que contaminan el lago se les debe sancionar y concientizar. Por su parte, los visitantes y residentes manifestaron en un 84% su desconocimiento sobre normas y prácticas utilizadas para la protección del lago. Como se observa, existe poco conocimiento sobre los procedimientos y proyectos institucionales para la recuperación del lago.

Si se considera a los encuestados como un universo, se puede afirmar, a partir de los registros, que un 70% de la población responde favorablemente a la pregunta de si estaría dispuesto a contribuir a la recuperación del lago. La disposición de pago es menor al grado de importancia que los encuestados le conceden a la recuperación del lago, ya que incluso manifestaron que cualquier proyecto de recuperación debiera plantearse como meta el nivel nadable y de agua potable.

Entre los industriales, el 70% dio alguna cifra de contribución cuyo promedio modal se situó en 100 quetzales mensuales, el 11% manifestó cero contribución y el 19% no sabe. Entre los propietarios de chalets, el 59% se manifestó favorablemente en su voluntad de pago, con una moda de 107 quetzales mensuales, incluso ligeramente más alta que la de los industriales (el resto daba cero de aporte o no sabe), aspecto que contrasta con el 100% de los mismos que manifestaron considerar la recuperación como muy importante. Igualmente, de los vendedores, el 71% presenta alguna voluntad de pago, con un promedio modal de 25 quetzales mensuales, 10% presenta cero o nada y el 19% dijo no saber.

Por último, en el caso de los visitantes y residentes, el 71% se pronunció por alguna cantidad, con una moda de cinco quetzales mensuales, para conservar el lago a su nivel actual. Como se mencionó en el apartado sobre la tipología de los beneficios o valores, el valor opción depende de la apreciación individual y social para asignarle un valor de oportunidad a poder contar con la utilidad del lago, en caso de que éste se recuperara. Dicho valor de oportunidad se descompone en varios segmentos, de acuerdo a la provisión de agua en diversas calidades.

Para ilustrar lo anterior se presentan los Cuadros 7 y 8, que sintetizan los resultados de la disposición de pago de los encuestados.

Como se puede observar, los propietarios de chalets estarían dispuestos a aportar la cantidad mayor entre los diversos actores, seguidos por los industriales, los vendedores, los residentes y, por último, los visitantes. En el nivel nadable, por ejemplo, éstos contribuirían mensualmente con 257 quetzales, los industriales con 170, los vendedores con 105 y, finalmente, los visitantes y residentes con 15 quetzales.

Tomando en cuenta la tabla de disposición de pago de los encuestados, en que se promedia que el 70% de los mismos declararon su voluntad de contribuir a la recuperación del lago en cualquiera de los niveles programados, la contribución voluntaria por actor, tomada en forma individual y mensual, se multiplicó por 12 meses para obtener el valor anual.

En los Cuadros 9 al 13 se presenta el monto real que derivaría de los actores que mostraron su disposición de pago, lo que significa una demanda real de los servicios del lago; asimismo, se muestra la demanda potencial. Como demanda potencial se entenderá el total de contribuciones que derivaría si toda la población estuviera en disposición de pagar.

En otras palabras, las instituciones encargadas de la recuperación del lago tienen un mercado potencial del 30% y tendrían que convencer gradualmente para que el universo de población que habita la cuenca pueda hacer suya la tarea de contribuir para el manejo integral del lago y su cuenca.

Para medir el valor de existencia, en la encuesta se redujo esta categoría a una función de uso en el sentido de que se requería garantizar la existencia del lago para las futuras generaciones, registrándose datos interesantes. El 90% de los propietarios de chalets, el 83% de industriales y el 77% de los comerciantes del lago mostraron alta inclinación para formar, adicionalmente a su disposición de pago por mejorar los niveles de calidad de agua, un fondo especial para garantizar el valor existencial del lago.

Los visitantes y residentes de los municipios aledaños tienen menor conciencia de este tipo de valor, ya que sólo 55 y 60%, respectivamente, estaría dispuesto a contribuir con este fondo. Los datos anteriores muestran una significativa correlación entre el interés inmediato que tienen los vendedores en sus fuentes de trabajo y la continuación de la propiedad por parte de los poseedores de chalets.

El Cuadro 9 muestra la voluntad promedio de pago individual por mes y total por año para contribuir a un fondo especial que garantice la existencia del lago a futuro. Nótese de nuevo que los chaleteros tienen una mayor propensión al pago, aun cuando en términos totales anuales la contribución mayor provendría de los visitantes y residentes.

Una vez preguntados en torno a la cantidad que estarían dispuestos a aportar, los encuestados le asignan un diverso grado de importancia a los proyectos de recuperación del lago. Los propietarios de chalets le otorgan la mayor importancia a su recuperación, seguidos por los vendedores de alrededor del lago. Los que menos se pronuncian o muestran confianza en rehabilitarlo son las empresas industriales.

Un 90% de industriales y propietarios de chalets indicó que se requieren mecanismos de consenso para la recuperación del lago. El 100% de visitantes y residentes coincidieron en señalar que la población vecina al lago, juntamente con el gobierno, el sector privado y las municipalidades, deberían contribuir económicamente para su recuperación.

Un dato relevante se refiere a que los fondos que estarían dispuestos a otorgar deberían, en un gran porcentaje, tener la forma de contribuciones a organizaciones no gubernamentales pro mejoramiento y ser cobradas en modalidades de recibo especial. Los impuestos y las tarifas solamente son aceptados por un 22%. En la encuesta se preguntó si se les podría cobrar la contribución en recibos de luz y agua, pero solamente el 35% de las industrias, el 18% de chaleteros, y el 11% de residentes mostró su inclinación por esta forma de pago.

Otro aspecto destacable es que los residentes estarían dispuestos a contribuir con su trabajo voluntario o en especie, en un 31%.

En cuanto a las opciones de conservación y recuperación, los encuestados manifestaron lo siguiente: el 72% de los industriales preferiría llevar el lago a un nivel nadable y el 22% al nivel potable. Entre los propietarios de chalets, 52% nadable y 48% potable, los vendedores optaron en un 88% por el nivel potable y, por último, el 33% de visitantes y residentes a un nivel nadable y el 57% en potable.

Como se observa, la escala de demanda favorece el nivel de preferencia nadable, por lo que se convierte en un elemento determinante para encontrar el equilibrio con la oferta del lago, los costos que representa llevar la calidad de agua a dicho nivel y el monto de la contribución, esta última como demanda efectiva y potencial del lago en el nivel elegido.

El valor total del lago

Tomando en cuenta que el valor total está constituido por la suma del valor de uso, el valor opción de la calidad de agua que se seleccione, más el valor existencia, se presenta a continuación la valoración total del lago. Puede observarse que en el nivel nadable, que es el nivel de máxima preferencia de las diversas poblaciones entrevistadas y que debería de constituir la meta de las instituciones ambientalistas para recuperar el lago, el valor total asciende a la cantidad aproximada de 63 millones de quetzales anuales.

La parte final del estudio aborda la vinculación de los beneficios detectados en el trabajo de campo con los desembolsos que se programan para su recuperación, con el objeto de coadyuvar a la adopción de decisiones sobre la aceptación o rechazo para ejecutar el macroproyecto.

Los desembolsos del conjunto de proyectos que conforman el Plan de Desarrollo Integral de la Cuenca y del Lago (PLANDEAMAT) se consideran como parte de un proceso selectivo de opciones de inversión y se encaminan hacia una mayor atención a la solución de los problemas de degradación del lago.

Conviene aclarar al lector que la pretensión de este artículo no es recrearse con las técnicas de valuación económica sino, más bien, mostrar las potencialidades de vincular este tipo de investigaciones a las políticas públicas relacionadas con la conservación y regeneración de los recursos naturales y, en este caso particular, mostrar el papel que puede desempeñar la valoración económica en la sostenibilidad del programa de recuperación del lago de Amatitlán.

Dado el objetivo particular de demostrar los vínculos que existen entre la valoración económica del lago y las posibles inversiones, no se persigue abundar en este trabajo en los elementos que conforman la viabilidad del proyecto y que se refieren a indicadores de evaluación, sensibilidad a los riesgos, impactos económicos nacionales, etc., sino más bien destacar la importancia de la valuación ambiental y sus formas de incorporación al instrumental financiero y económico que se utiliza normalmente en la evaluación de proyectos.

Una vez delimitados los alcances del trabajo, se procede al análisis costo-beneficio, para lo cual es pertinente recordar las operaciones previas que se han realizado, pues esto nos puede ayudar al abordaje de este análisis, así como reorientar la lectura en torno a los procedimientos que siguen, para demostrar la viabilidad del proyecto.

1. Identificación . Se han identificado los beneficios que reciben los diversos actores, especialmente los pobladores relacionados directa o indirectamente con el lago, a partir de las funciones que éste cumple. La identificación de las inversiones y gastos para la recuperación, y su posterior mantenimiento, se toman de los programas de la Autoridad del Lago (AMSA).

2. Valoración . Una vez identificados los beneficios, se ha procedido a valorarlos de acuerdo con los valores de uso imputables y la voluntad de pago resultante de la encuesta de valuación contingente. Estos beneficios se contrastarán en el tiempo con los desembolsos de inversiones y mantenimiento que AMSA supone para su recuperación, en términos del objetivo previamente fijado de alcanzar un nivel nadable del lago.

3. Actualización . Dado que lo normal es que no se cuente con un valor de periodo único para los costos y beneficios, sino una secuencia temporal de los mismos, es conveniente actualizar las dos series, de forma que se pueda obtener el valor presente de cada una de ellas. La técnica de valuación se basará en los flujos descontados de costos y beneficios, de tal forma que si el flujo neto de fondos es mayor que cero al término de la vida útil, el proyecto se declarará económicamente viable. A partir de este método, se utilizan los indicadores de valuación económica.

4. Riesgo e incertidumbre . El análisis se apoya en expectativas que pueden o no cumplirse. Aún cuando en el trabajo no se mide el riesgo ni la incertidumbre respecto de los resultados finales del proyecto, se reconoce la presencia de los mismos dada la falta de experiencia en proyectos similares, por información incompleta o sesgada. Sin embargo, se considera que esta incertidumbre tenderá a reducirse en la medida en que se vayan observando las mejoras del lago como resultado de los proyectos y de la educación ambiental.

En contraste al riesgo y a la incertidumbre, si no se hace nada o si no se ejecuta el programa de recuperación, también el riesgo de la irreversibilidad es un problema que no puede descontarse, como lo han recalcado diversos sectores ambientalistas que ya proclaman como un ecocidio inevitable el drama que vive el lago.1

Aún cuando se conocen los procesos de pérdida de profundidad y de extinción de algunas aves y peces, los estudios fisicoquímicos y de ingeniería lacustre no parecen anticipar pérdidas de bienestar por un eventual proceso de irreversibilidad.

Por fortuna, las funciones que se le exigen al lago no parecen todavía haber alcanzado los límites de repercusiones irreversibles y estamos a tiempo para adoptar medidas de recuperación, lo que implica evitar que se lleven a cabo medidas económicas que puedan provocar el colapso de la función autorreguladora del ecosistema, además de que se requiere una educación ambiental rigurosa a la población e iniciar inmediatamente el plan de manejo integral de la cuenca y del lago.

5. Indicadores de rentabilidad . Con la información anterior, se procede a calcular una serie de indicadores (valor actual neto, tasa interna de retorno, relación costo-beneficio, etc.) que ayuden a tomar la decisión final. Cabe indicar que no corresponde a este trabajo preparar el estudio financiero completo ni sus repercusiones en el ámbito de la economía nacional, tarea que de todas maneras se encuentra realizando AMSA a partir de documentos técnicos y de ingeniería de sus distintos proyectos.

CUADRO 14. D EGRADACIÓN DEL LAGO POR PÉRDIDA DE PROFUNDIDAD ( PROYECCIONES SIN PROYECTO )

Inversiones y costos para recuperar el lago

Los datos de inversiones y costos para la recuperación del lago, incluyendo las políticas y programas en el contexto de la cuenca, se incorporan íntegramente tal y como fueron proporcionados por AMSA, por lo que este ejercicio de costo-beneficio es independiente de la calidad de preparación técnica de los proyectos y del cálculo de las respectivas inversiones, dado que el objetivo esencial de este estudio es valuar el lago y relacionar esto con las metas que se proponen las instituciones responsables de su recuperación.

Conviene reiterar que este trabajo registra los programas y proyectos como un dato de flujo de inversiones y costos, sin calificar si los mismos han cumplido o no con los criterios de viabilidad que le son específicos a cada componente o programa.

En ese contexto, no se desglosan con precisión en este trabajo los diversos desembolsos a lo largo del periodo; solamente se incorporan en su forma general como un flujo de egresos totales, de tal manera que permita compararlos con los ingresos y valores anuales del lago detectados en la encuesta y obtener así una visión de su viabilidad financiera hacia el año 2022.

Según el PLANDEAMAT, los desembolsos responden en el corto plazo a la prioridad de reducir los agentes contaminantes que afectan la vida del lago, sus cuencas tributarias y los mantos freáticos, que representan la fuente de agua potable para el futuro de la población del Área Metropolitana de Guatemala.

En este plan se priorizan los proyectos que minimizan la contaminación desde su generación, y que permiten reducirla en un 70%, y atacar en forma integral a todos aquellos agentes que contaminan la cuenca y el lago (véase anexo de inversiones y proyectos en la primera fase del plan).

En el mediano y largo plazos se persigue tratar las aguas de las microcuencas y del lago como potencial y reservorio de agua potable, lo que implica ejecutar proyectos de ordenamiento territorial a fin de recuperar los mantos freáticos, para generar capacidad de dotación del vital líquido a la población.

De acuerdo a los datos de AMSA, el monto total de la inversión requerida para alcanzar el nivel deseado de calidad de agua —que en este trabajo se ha denominado nadable y que equivale a lograr cerca del 70 por ciento de descontaminación del lago— es de 1,850 millones de quetzales, que se descomponen como lo muestra el Cuadro 15.

CUADRO 15. MONTO TOTAL DE LA INVERSIÓN REQUERIDA ( COMPONENTES E INVERSIONES )

Evaluación económica del proyecto de recuperación del lago

El flujo de ingresos y gastos se proyectó para un periodo de 25 años, con tres fases diferentes: una primera fase de preinversión, que comprende la preparación legal e institucional, capacitación y adecuación de toda la logística técnica, que dura de 1998 a 2003. La segunda se refiere a las inversiones propiamente dichas, que se realizarían entre los años 2004 al 2008. Por último, a partir del 2009, consistiría básicamente en costos de operación y mantenimiento por una cantidad de 25 millones de quetzales anuales.

Los ingresos del lago son los beneficios que se derivan del valor de uso; o sea, los valores imputables a la comunidad y a la economía del lago que, a diferencia de los proyectos convencionales, no constituyen aquí valores de caja o de efectivo, sino valores sociales que se crean en las diversas interrelaciones entre los procesos naturales y económicos en términos cuantitativos y cualitativos.

En efecto, se computan como ingresos los beneficios originados en las funciones de uso que cumple actualmente el lago y que asciende a 47.9 millones de quetzales. Luego están las contribuciones originadas de la voluntad de pago de los contribuyentes —ya definidas anteriormente como la suma del valor opción (6.6 millones de quetzales) y el valor de existencia (8.5 millones de quetzales)— lo que totaliza un monto real de 15.1 millones de quetzales.

Este monto, constituido por la disposición de pago de los demandantes efectivos, podría adoptar diversas formas de financiamiento —lo que depende de la creatividad institucional— para lograr que se convierta en pagos reales dado el nivel de calidad deseable del agua del lago. Por último, se adiciona como ingreso un valor de rescate, liquidación final que simula la venta o concesionamiento del lago.

En otras palabras los ingresos anuales están constituidos por el valor total del lago, el cual se modifica como resultado de las mejoras que se vuelven visibles con el paso del tiempo. Por ejemplo, en el año 1 sólo se registra el valor de uso, por tanto es un año de preparación de los mecanismos que posibiliten hacer efectivo el proyecto, pero que en todo caso, es un valor social que todavía se ejerce en las distintas funciones de uso ya valoradas.

Los ingresos por concepto de la disposición de pago se inician en el año 2 (1999) con su demanda real, o sea el 70% de la población que respondió positivamente sobre su voluntad de pago. Luego, en el año 5 los ingresos se expanden a todo el universo, de conformidad con el cálculo de la voluntad de pago de todos los actores sociales; es decir, un incremento de 15.1 a 23 millones de quetzales. Finalmente a partir del año 2006 se registra un incremento del 30% como resultado de las mejoras de productividad logradas por las acciones de descontaminación.

Para efectos del cierre del periodo de evaluación —distinto a la vida útil del proyecto— se le asigna al lago un valor residual que supone la recepción de un ingreso final al término del periodo evaluado, que es de 25 años. Este valor de rescate es sólo un dato de cierre que se asemeja al ingreso por venta del lago, que aunque no se proyecte ejecutarlo, sirve como un parámetro para liquidar el periodo de evaluación del proyecto.

Se supone que en el año 2022, una vez realizadas las mejoras, cualquier inversionista o la comunidad en general, estarían dispuestos a adquirir el lago a un precio tal que les permita cuidar del mismo, además de recuperar la inversión y obtener rentabilidad, ya que el valor imputado al lago es superior a la inversión social que se le aplica al mismo, en cuyo caso el año 25 de este proyecto sería igual al año 0 de quien lo adquiera.

El valor de rescate fue calculado bajo el supuesto que se vende el total de volumen de agua equivalente a 286 millones de metros cúbicos, a un precio de 50 centavos el metro cúbico, con lo que se obtendrían Q 143.0 millones.

El proyecto de recuperación del lago se evalúa en función del flujo de fondos que se espera recibir como respuesta de la población a la necesidad de financiar los desembolsos que ocurrirán en un lapso que es distinto a la vida útil de un bien ambiental, como es un lago rescatado.

Cabe diferenciar en este proyecto el periodo de la evaluación con el de la vida útil, que se prolonga a partir de que las inversiones logran un lago más limpio. Si se adopta el criterio de que en 1998 se aprueba la normativa sobre los límites máximos y mínimos de aguas residuales, los desembolsos de inversión durarían 10 años, presentándose el flujo de egresos más fuerte entre los años 2004 y 2008.

Obsérvense en el Cuadro 16, los déficits de dicho periodo, para lo cual AMSA tendría que adoptar algún plan de financiamiento.

Las inversiones y costos durante estos años comprenden el capital invertido en activos fijos, capital de trabajo, gasto de prevención, educación y promoción, todos ellos de tipo monetario, que se ejecutarán en varias localidades de la cuenca del lago.

Durante los siguientes 14 años, los egresos se componen básicamente de los gastos de operación y mantenimiento, incluido personal, materiales químicos para las plantas de tratamiento y gastos administrativos. El nivel de estos gastos contrasta con los ingresos constantes más altos, producidos como consecuencia de las mejoras del lago y de la incorporación de las contribuciones por parte de toda la población de la cuenca.

CUADRO 16. R ECUPERACIÓN DEL LAGO DE A MATITLÁN ( GENERACIÓN DE INGRESOS )

Evaluación económica del proyecto de recuperación del lago

El flujo de ingresos y gastos se proyectó para un periodo de 25 años, con tres fases diferentes: una primera fase de preinversión, que comprende la preparación legal e institucional, capacitación y adecuación de toda la logística técnica, que dura de 1998 a 2003. La segunda se refiere a las inversiones propiamente dichas, que se realizarían entre los años 2004 al 2008. Por último, a partir del 2009, consistiría básicamente en costos de operación y mantenimiento por una cantidad de 25 millones de quetzales anuales.

Los ingresos del lago son los beneficios que se derivan del valor de uso; o sea, los valores imputables a la comunidad y a la economía del lago que, a diferencia de los proyectos convencionales, no constituyen aquí valores de caja o de efectivo, sino valores sociales que se crean en las diversas interrelaciones entre los procesos naturales y económicos en términos cuantitativos y cualitativos.

En efecto, se computan como ingresos los beneficios originados en las funciones de uso que cumple actualmente el lago y que asciende a 47.9 millones de quetzales. Luego están las contribuciones originadas de la voluntad de pago de los contribuyentes —ya definidas anteriormente como la suma del valor opción (6.6 millones de quetzales) y el valor de existencia (8.5 millones de quetzales)— lo que totaliza un monto real de 15.1 millones de quetzales.

Este monto, constituido por la disposición de pago de los demandantes efectivos, podría adoptar diversas formas de financiamiento —lo que depende de la creatividad institucional— para lograr que se convierta en pagos reales dado el nivel de calidad deseable del agua del lago. Por último, se adiciona como ingreso un valor de rescate, liquidación final que simula la venta o concesionamiento del lago.

En otras palabras los ingresos anuales están constituidos por el valor total del lago, el cual se modifica como resultado de las mejoras que se vuelven visibles con el paso del tiempo. Por ejemplo, en el año 1 sólo se registra el valor de uso, por tanto es un año de preparación de los mecanismos que posibiliten hacer efectivo el proyecto, pero que en todo caso, es un valor social que todavía se ejerce en las distintas funciones de uso ya valoradas.

Los ingresos por concepto de la disposición de pago se inician en el año 2 (1999) con su demanda real, o sea el 70% de la población que respondió positivamente sobre su voluntad de pago. Luego, en el año 5 los ingresos se expanden a todo el universo, de conformidad con el cálculo de la voluntad de pago de todos los actores sociales; es decir, un incremento de 15.1 a 23 millones de quetzales. Finalmente a partir del año 2006 se registra un incremento del 30% como resultado de las mejoras de productividad logradas por las acciones de descontaminación.

Para efectos del cierre del periodo de evaluación —distinto a la vida útil del proyecto— se le asigna al lago un valor residual que supone la recepción de un ingreso final al término del periodo evaluado, que es de 25 años. Este valor de rescate es sólo un dato de cierre que se asemeja al ingreso por venta del lago, que aunque no se proyecte ejecutarlo, sirve como un parámetro para liquidar el periodo de evaluación del proyecto.

Se supone que en el año 2022, una vez realizadas las mejoras, cualquier inversionista o la comunidad en general, estarían dispuestos a adquirir el lago a un precio tal que les permita cuidar del mismo, además de recuperar la inversión y obtener rentabilidad, ya que el valor imputado al lago es superior a la inversión social que se le aplica al mismo, en cuyo caso el año 25 de este proyecto sería igual al año 0 de quien lo adquiera.

El valor de rescate fue calculado bajo el supuesto que se vende el total de volumen de agua equivalente a 286 millones de metros cúbicos, a un precio de 50 centavos el metro cúbico, con lo que se obtendrían Q 143.0 millones.

El proyecto de recuperación del lago se evalúa en función del flujo de fondos que se espera recibir como respuesta de la población a la necesidad de financiar los desembolsos que ocurrirán en un lapso que es distinto a la vida útil de un bien ambiental, como es un lago rescatado.

Cabe diferenciar en este proyecto el periodo de la evaluación con el de la vida útil, que se prolonga a partir de que las inversiones logran un lago más limpio. Si se adopta el criterio de que en 1998 se aprueba la normativa sobre los límites máximos y mínimos de aguas residuales, los desembolsos de inversión durarían 10 años, presentándose el flujo de egresos más fuerte entre los años 2004 y 2008.

Obsérvense en el Cuadro 16, los déficits de dicho periodo, para lo cual AMSA tendría que adoptar algún plan de financiamiento.

Las inversiones y costos durante estos años comprenden el capital invertido en activos fijos, capital de trabajo, gasto de prevención, educación y promoción, todos ellos de tipo monetario, que se ejecutarán en varias localidades de la cuenca del lago.

Durante los siguientes 14 años, los egresos se componen básicamente de los gastos de operación y mantenimiento, incluido personal, materiales químicos para las plantas de tratamiento y gastos administrativos. El nivel de estos gastos contrasta con los ingresos constantes más altos, producidos como consecuencia de las mejoras del lago y de la incorporación de las contribuciones por parte de toda la población de la cuenca.


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