Historia del municipio de Santa Bárbara, Huehuetenango

por | Nov 21, 2016 | Huehuetenango, Santa Bárbara | 0 Comentarios

Información acerca de la historia del municipio de Santa Bárbara, en Huehuetenango.
El nombre de este Municipio fue designado por advocación a la Santa Patrona del Pueblo, Santa Bárbara.

 

La cabecera de Santa Bárbara está ubicada en la sierra de los Cuchumatanes y existe como tal desde la época colonial. “Es difícil encontrar su origen pero su iglesia es colonial, por lo que hace suponer que su asentamiento data de principios de la misma. Se considera que fue conquistada por las huestes de don Gonzalo de Alvarado y sometida como todos los territorios que formaban el reino de Kaibil-Balam.

 

La Municipalidad ha indicado que los ejidos del Municipio están en el título extendido por el Ejecutivo el 5 de junio de 1888, con extensión superficial de 196 caballerías, 33 manzanas y 3,625 varas cuadradas”. No figura bajo esa fecha, ningún acuerdo gubernativo sobre ello.

 

Según Acuerdo Gubernativo del 12 de mayo de 1904, con presencia de lo manifestado por el Jefe Político de Huehuetenango, el Presidente Constitucional de la República dispuso que Santa Bárbara formara parte de Malacatán, en el mismo departamento. No se ha localizado a la fecha, la disposición del Ejecutivo que lo separa del municipio de Malacatancito.

 

De acuerdo con la investigación documental aún se desconoce la fecha en la que Santa Bárbara se estableció de manera formal como pueblo o acuerdo gubernativo que lo proclame. Sin embargo, se cree que su origen se remonta al siglo XVII, antes de 1690, se menciona en la obra “Recordación Florida” del cronista Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, obra que fue escrita en ese año. “Que el poblado, cuyos habitantes eran de raza y habla Mam, estaban dentro de la administración real de Totonicapán.

 

En su camino, aunque a distancia de cinco leguas de Huehuetenango, no es fácil de emprender en todos los tiempos, porque además de estar compuesto su terreno de pedregales y de greda arcilla y roca, se hace su senda y su jornada de un monte de inmensa celestidad y gran despejo, sin arboleda ni padrastro que le defienda del viento, por cuya causa y de la propia naturaleza de su clima es figidísima y lo demás de la región de este sitio. Riegan cortas aguas de delgadas venas al territorio de este pueblo, que es falto y muy escaso de frutos, aún del maíz, suele ser muy preciso”.

 

Al distribuirse los pueblos del Estado, en su Recopilación de Leyes de Pineda Mont, por decreto Constituyente del 27 de agosto de 1836, se adscribió al circuito de Huehuetenango.

 

El Municipio se ha caracterizado por la violencia de sus habitantes, según entrevistas realizadas el nombre de la aldea Tojchiguel (escrita en Mam), significa derramamiento de sangre, este nombre surgió a raíz de un conflicto de la población con algunos extranjeros, quienes supuestamente querían quitarles sus terrenos, se desconoce la fecha exacta de este incidente.

 

En el límite con San Gaspar Ixchil y San Rafael Petzal, existía anteriormente una cruz de madera, la cual fue quemada; a partir de allí se le dio el nombre a la aldea Cruz Quemada. El Municipio ha sufrido diversos e importantes sucesos que han afectado a la población de varias formas, por ejemplo:

 

En el año 1978 se dio un problema entre miembros del ejército y un grupo de habitantes de Santa Bárbara, después de un partido de futbol, lincharon a 12 miembros del ejército y se cree que murió una persona civil.

 

El incidente que provocó el retiro del Juzgado de Paz y de la Policía Nacional Civil de la Cabecera Municipal, se dio el 31 de octubre del año 2002, cuando se produjo la muerte de un agente de la Policía Nacional Civil, existen varias versiones sobre el suceso, según entrevista realizada con la persona que ejercía el cargo de juez en el Municipio, manifestó que el evento se debió a exacciones de carácter ilegal por parte de agentes de la Policía Nacional Civil presuntamente por el corte ilegal de leña.

Escrito por: Mireya Rodriguez

A pesar de años fuera de Guatemala, Mireya se ha mantenido muy apegada a su tierra. Patriótica hasta los límites, le gusta la idea de mostrar su país desde un ángulo diferente y se basa en una filosofía: no es necesario abrir los ojos para ver el mundo de otra manera, solo hay que abrir la mente.

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