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EN
TIERRA DE NADIE
Por
Claudia Schmoock
Dos
enemigos de guerra se encuentran
atrapados por ironías del destino en una misma trinchera.
Sin más
ley que la que
imponga, el que apunte con el rifle
al otro y le obligue a decir que fue su gente la que inicio
“esta estúpida guerra”;
un Servio (Nino) y un Bosnio (Ciki), se debaten por la
vida en tierra de nadie. Cera (Filip Sovagovic), un compañero de bando de Ciki,
viene a empeorar la, de por si,
complicada situación.
Bajo su cuerpo tendido, hay una mina
que explotará si éste se levanta.
Mientras
nuestros protagonistas se esfuerzan
por mantener la “armonía” para lograr sobrevivir en
las extraordinarias circunstancias
que ha planteado Tanovic en el guión, la
“sobresaliente” intervención de la ONU
no se hace esperar.
Un
sargento francés, en contra de las instrucciones
e intereses de sus superiores, decide ir al rescate de
estos tres hombres. Los
medios de comunicación terminan por hacer de una común anécdota
de guerra, un carnaval de carácter internacional.
La
película nos muestra en un principio a dos soldados quienes por
accidentes raciales son enemigos (también por casualidad tuvieron
la misma novia). Adversarios
que cargados con orgullo patriótico (que les ha sido heredados) y
amenazados por el miedo de la muerte, dejan a un lado su disfraz
de oponentes de guerra, y nos dejan ver; más allá de las causas
que los hacen estar en conflicto,
el enfrentamiento entre
hombres. Lucha
que nos descubre el ineludible
síndrome de ser humano (o del ser humano).
Nino y su necio afán de presentarse por su nombre, en un contexto
donde lo único que no importa es el nombre de un soldado.
Ciki que con
devoción fraternal da ánimo y esperanza a Cera, quien a su vez,
inamovible sobre la mina de la muerte, experimenta necesidades
escatológicas.
Danis Tanovic inserta un sentido del humor agradable a la historia. En tierra de nadie es una comedia negra-satírica, donde la comicidad está íntimamente ligada a lo surrealista de las situaciones a las que se enfrentan los personajes. El apesadumbrado lamento de Nino, al leer en un pedazo de periódico la trágica situación en Ruanda, así como el escueto inglés con el que algunos personajes y contrapartes intentan comunicarse (¡sin éxito!), alivian al espectador con una carcajada, de las repentinas tensiones que causa la trama.
Este film, es una divertida crítica a la guerra: a lo ridículo de sus causas ( en muchas ocasiones ignoradas por aquellos que dejan la vida en batalla) y a lo ineficientes de los organismos que la condenan (¿¡...o sustentan!?).
Aunque la trama se
refiere al conflicto bélico en los Balcanes, esta película es
anacrónica, ya que enmarca la
comprensión de lo grotesco de la guerra, independientemente de
contexto.
El desenlace de la trama es desconsolador; después de haber sido rescatados nuestros (ya queridos) protagonistas y a salvo de la amenaza del bando contrario, se disparan mutuamente acabando con sus vidas.... Pero no por sus ideales , no por sus tierras, su gente o su guerra; sino por resentimientos que han adoptado mientras sus horas de convivencia. (Quizá la lucha del hombre contra el hombre, sólo necesita un pretexto, una ofensa...tal vez, para que eternos conflictos bélicos se desarrollen)
El abordamiento
del tema de manera tan respetuosa, tan inteligente y tan llena de
humanismo es un gran acierto para Danis Tanovic, quien nos ofrece
una horrenda realidad, que muy lejos de caer en dramatismo y
escalofriantes escenas, nos regala una historia conmovedora
e inminentemente humana.
Ficha
Técnica
Dirección y guión: Danis Tanovic
Ciki:
Branko Djuric
Nino: Rene Bitorajac
Cera: Filip
Sovagovic
Soft: Simon Callow
Jane: Katrin
Cartlidge
Tiempo 98 minutes.
Producción: Marc Baschet, Frédérique Dumas, Marion Hänsel
y Cédomir Kolar Fotografía: Walther Vanden Ende
Música: Danis Tanovic
Países: Francia / Italia / Eslovenia / Reino Unido / Bélgica
Año: 2001
Duración: 98
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