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The man who wasn't there
Por
Claudia Schmoock
Dirección:
Joel Coen
Guión:
Joel y Ethan Coen
Reparto:
Billy Bob Thormton (Ed), Frances McDormand (Doris), Michael
Badalucco (Frank), James Gandolfini (El Gran Dave), Katherine
Borowitz (Ann Nirdlinger), Jon Polito (Creighton Tolliver),
Scarlett Johansson (Birdy Abundas)
Producción:
Ethal Coen, Tim Bevan y Eric Fellner
Fotografía:
Roger
Deakins
El
hombre que nunca estuvo, es un clásico film noir en el que
los personajes se debaten con la mala suerte y el destino. Esta es la historia de
un hombre que se atrevió a imaginarse adinerado y feliz, que decide cambiar su patrón de vida, que comete un crimen,
y que finalmente
no es juzgado por el crimen que cometió, pero si por el
que no cometió.
Impregnado
del típico humor macabro de sus autores, Este
es un film que retrata la ironía de la vida.
En
una aburrida ciudad de los años 40`s, Ed Crane, un hombre de
mirada triste y conducta sepulcral, trabaja
como ayudante en la peluquería de su cuñado Frank.
Ed descubre
que su esposa Doris (Frances Mc. Dormand) quien trabaja como
contadora en una tienda departamental, mantiene una relación extramarital
con su jefe, Big Dave (James Gandolfini). –Vivimos en un país
libre– declara ante
la sospecha de la infidelidad de su mujer, mientras indiferente y
taciturno, se pierde tras el humo del cigarrillo que siempre trae pegado a
la boca.
Víctima
de una vida que parece escapársele entera, que parece pasar lenta
e irreflexiva por su mirada; Ed Crane se aventura a perseguir su sueño americano,
un proyecto empresarial de “Lavado en Seco” que le presenta
Creighton Tolliver (Jon Polito), un charlatán
(como tantos en este film) que
busca un inversionista para su negocio.
Bajo
amenaza de divulgar su relación adultera, Ed chantejea anónimamente
a Big Dave y
consigue los 10,000 dólares necesarios para asociarse con
Tolliver; sin embargo, nada sucede como él lo hubiera deseado. Su
sueño de grandeza se convertirá muy pronto en una pesadilla, en
una sucesión de desgracias que llevan
al protagonista a tropezarse con adversidades
de las que nunca saldrá triunfante (aun a pesar de ser tan
entusiasta).
El
hombre que nunca estuvo fue filmada a color para después ser
impresa en blanco y negro. La calidad de las imágenes logra una maravillosa profundidad
y belleza.
Roger Deakins, quien fue nominado a un oscar por este film, supo
aprovechar muy favorablemente los contrastes que se producen entre
luces y sombras en la composición de sus planos, en los
encuadres, movimientos de cámara,
sucesión de escenas,
etc..
A
pesar de que la trama pudiera parecer desarrollarse demasiado
lenta, debe entenderse que el ritmo del film corresponde a la
narración de Ed, a un hombre sin prisa, ni tiempo.
Es el la cadencia de los sucesos, lo que nos descubre la
personalidad del protagonista, su manera de ver el mundo y
la manera en que procesa
la información de su entorno. Es Ed el que determina el estilo y
el ritmo de la película. Es alrededor de Ed que se construye la
trama.
Los
hermanos Coen nos demuestra que aun a pesar de los maravillos
efectos dramáticos que nos pueden ofrecer las nuevas tecnologías,
un buen guión y buenos actores pueden hacer del blanco y negro el
mejor terreno para la historia
que retrata la parte oscura del
ser humano, ese lugar donde el color está muy lejos de ser
percibido en el alma de un hombre gris.
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