EL CHARRO CONSENTIDO DE LAS GUATEMALTECAS
Alejandro Fernández se ha convertido en uno de los artistas con mayor número de fieles
admiradoras en Guatemala, lo que se hizo evidente con las fanáticas
que lo esperaron en el hotel por más de cinco horas para poder saludarlo, desde el día
que arrivó a estas
tierras.
Inicialmente se había
programado un solo concierto (el jueves 1/3/2001); sin embargo, la demanda hizo posible
una segunda fecha (viernes 2), logrando llenar el Domo Deportivo en las dos ocasiones.
El primer encuentro entre
"el potrillo" y su público masivo se dio aproximadamente a las 21:00 horas. Los
gritos de aclamación pasaron a ser alaridos de euforia, cuando el mexicano apareció
luciendo sus clásicos pantalones tallados de cuero negro.
El espectáculo estuvo dividido
en dos partes, la primera para desahogar la nostalgia,con baladas como Yo no sé olvidar,
Si tú supieras, Cómo he de vivir sin ti, Quisiera y Abrázame, entre otras.
Luego el turno fue para las
clásicas rancheras, por lo
que, después de un breve receso, Alejandro regresó con su, también ceñido, traje de
charro para cantar Jarabetapatío, el cual fue seguido por temas como La diferencia,
Mujeres divinas, Por tu maldito amor, Ojo por ojo, y Que seas muy feliz. Como quien
disfruta lo que hace y sin parecer cansarse, aprovechó las pausas entre canciones para
preguntar "más?".
De los hombres, señoras y
parejas que se encontraban entre el público, las que parecieron disfrutar al máximo
fueron las solteras que, con cada movimiento que el artista hacía, daban fuertes gritos,
le pedían que se diera la "vuelta", y hubo quien no dudó en lanzarle un
sostén.
Después de aproximadamente dos
horas, cuando el show llegaba a su fin, el insatisfecho grupo de
espectadores pedía "otra, otra...", por lo que el
ídolo regresó para interpretar un popurrí con temas de su padre, Vicente Fernández, y
su compatriota José Alfredo Jiménez. |