{"id":1027,"date":"2008-01-18T16:54:44","date_gmt":"2008-01-18T22:54:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/?p=1027"},"modified":"2022-11-17T16:56:01","modified_gmt":"2022-11-17T22:56:01","slug":"ed-kemper","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/misterios\/ed-kemper\/","title":{"rendered":"Ed Kemper"},"content":{"rendered":"<p>Edmund Emil Kemper naci\u00f3 el 18 de diciembre de 1948 en California. Como la mayor\u00eda de los asesinos recurrentes, se cri\u00f3 en el seno de una familia conflictiva cuyos padres re\u00f1\u00edan constantemente y que con el tiempo terminar\u00edan divorci\u00e1ndose.<\/p>\n<p>Criado por una madre terrible, que no vacilaba en encerrarlo en el s\u00f3tano de su casa, Edmund Kemper se vuelve muy t\u00edmido y se a\u00edsla m\u00e1s y m\u00e1s. Sue\u00f1a con vengarse e imaginando juegos m\u00f3rbidos en los cuales tienen un papel esencial la muerte y la mutilaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Nadie toma en serio sus fantas\u00edas morbosas, ni siquiera cuando a los ocho a\u00f1os juega a la silla el\u00e9ctrica o a la c\u00e1mara de gas con su hermana, desempe\u00f1ando \u00e9l papel de v\u00edctima mientras su hermana hac\u00eda de verdugo y lo ejecutaba.<\/p>\n<p>Su primera v\u00edctima es el gato de la familia. Le entierra vivo y le corta la cabeza, la cual lleva orgulloso a casa, donde la exhibe en su cuarto como un trofeo.<\/p>\n<p>Es incapaz de expresar cualquier sentimiento de afecto y sus compa\u00f1eros evitan su presencia, pues les asusta la manera en la que Kemper les mira fijamente, sin pronunciar palabra.<\/p>\n<p>A los 13 a\u00f1os mata a su segunda v\u00edctima de sus experimentos, otro gato. Mata al animal a machetazos y su madre descubre los restos del animal ocultos en el armario. Le hab\u00eda cortado el cr\u00e1neo para exponer el cerebro y luego lo apu\u00f1al\u00f3 innumerables veces.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.deguate.com\/artman\/uploads\/1\/ed2.jpg\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"240\" align=\"left\" border=\"0\" \/>En 1963, su madre lo manda a vivir a la granja de sus abuelos paternos, que viven en un rancho de California. Es all\u00ed a los 16 a\u00f1os de edad, cuando dispara contra su abuela con un rifle del calibre 22 y luego la apu\u00f1ala una y otra vez para desahogar su ira, porque seg\u00fan \u00e9l, era m\u00e1s estricta y le impon\u00eda m\u00e1s castigos que su propia madre. Despu\u00e9s le peg\u00f3 un tiro a su abuelo y dej\u00f3 el cad\u00e1ver tendido en el jard\u00edn. Tras estos cr\u00edmenes, llama a su madre desconcertado para informarla. Cuando los polic\u00edas le interrogan sobre los motivos, responde: \u00abSolo quer\u00eda saber lo que se sent\u00eda matando a mi abuela\u00bb.<\/p>\n<p>Las autoridades lo internaron en un hospital de alta seguridad en Atascadero. En 1969 pese a la oposici\u00f3n de los psiquiatras, lo soltaron cuando ten\u00eda 21 a\u00f1os, para ponerlo de nuevo al cuidado de su madre.<\/p>\n<p>Para aquel entonces ya med\u00eda 2,05 metros de estatura y pesaba unos 135 kilos.<\/p>\n<p>El \u00abgigante asesino\u00bb no eleg\u00eda sus v\u00edctimas al azar, las somete a un cuestionario escrupuloso preparando con anterioridad una lista de caracter\u00edsticas f\u00edsicas y morales de sus futuras v\u00edctimas. Es absolutamente necesario que corresponda a la imagen que tiene de las estudiantes que su madre le hab\u00eda prohibido frecuentar. En mayo de 1972 recogi\u00f3 en su vehiculo a dos autostopistas de 18 a\u00f1os, las llev\u00f3 a un sitio apartado y all\u00ed las mat\u00f3 a pu\u00f1aladas. Luego, traslad\u00f3 los cuerpos a casa de su madre, les sac\u00f3 fotograf\u00edas con una Polaroid, las descuartiz\u00f3 y les cort\u00f3 la cabeza, al d\u00eda siguiente entierra los cad\u00e1veres en las monta\u00f1as cerca de las inmediaciones y arroja las cabezas a un barranco.<\/p>\n<p>En septiembre de 1972, cuatro meses despu\u00e9s mata a otra joven de 15 a\u00f1os de una manera similar, recogi\u00e9ndola cuando hac\u00eda autostop, estrangul\u00e1ndola, violando el cad\u00e1ver y llev\u00e1ndoselo a casa.<\/p>\n<p>Mientras se entregaba a esta org\u00eda criminal acudi\u00f3 a una de las evaluaciones psiqui\u00e1tricas a las que deb\u00eda someterse con regularidad, y fingi\u00f3 tal lucidez que seg\u00fan los peritos que lo examinaron, ya no representaba una amenaza para s\u00ed mismo ni para los dem\u00e1s. Ese d\u00eda llevaba en el maletero de su vehiculo la cabeza decapitada de su v\u00edctima m\u00e1s reciente.<\/p>\n<p>Ed espera otros cuatro meses antes de volver a matar. En febrero de 1973, amenaza a punta de pistola a otra estudiante para que se meta en el maletero, antes de llegar a su casa la ha matado, coloca el cad\u00e1ver encima de su cama y lo viola. Desmiembra el cuerpo en la ba\u00f1era y arroja los restos al mar, la cabeza la entierra al pie de la ventana del cuarto de su madre.<\/p>\n<p>En febrero de 1973, otras dos chicas caen bajo los golpes del \u00abgigant\u00f3n de Santa Cruz\u00bb. Kemper amontona los cad\u00e1veres en el maletero y regresa a casa de su madre, donde cena tranquilamente. Luego baja a decapitar los cuerpos.<\/p>\n<p>Finalmente Kemper mata a su madre a martillazos mientras dorm\u00eda, antes de decapitarla y de violar su cad\u00e1ver. M\u00e1s tarde pone la cabeza de su madre sobre la repisa de la chimenea y le lanza flechitas mientras la insulta.<\/p>\n<p>Esa noche telefonea a una amiga de su madre y la invita a cenar. Tan pronto como se sienta la golpea, la estrangula y la decapita.<\/p>\n<p>Tras esto decide entregarse a la polic\u00eda. El objetivo principal hab\u00eda desaparecido, dijo m\u00e1s tarde a la polic\u00eda intentando explicar su decisi\u00f3n por entregarse. En sus confesiones posteriores reconoce que lo que m\u00e1s deseaba era saborear su propio triunfo sobre la muerte de los dem\u00e1s. \u00c9l venc\u00eda a la muerte y viv\u00eda mientras los dem\u00e1s mor\u00edan. Esto actuaba sobre \u00e9l como una droga, empuj\u00e1ndolo a querer cada d\u00eda m\u00e1s gloria en su victoria personal a la muerte.<\/p>\n<p>En vida, la muerte siempre estaba con \u00e9l.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.deguate.com\/artman\/uploads\/1\/ed3.jpg\" alt=\"\" width=\"111\" height=\"239\" align=\"left\" border=\"0\" \/>Al pregunt\u00e1rsele como reaccionaba cuando ve\u00eda a una muchacha bonita en la calle, contestaba: Un lado de m\u00ed, dice, \u00abque chavala tan atractiva, me gustar\u00eda hablar con ella, salir con ella\u00bb, pero otra parte de m\u00ed se pregunta c\u00f3mo quedar\u00eda su cabeza pinchada en un palo.\u00a0Edmund Kemper fue declarado culpable de ocho asesinatos en primer grado. Cuando le preguntaron qu\u00e9 castigo pensaba que merec\u00eda, contest\u00f3 que \u00abla muerte por tortura\u00bb.<\/p>\n<p>Con ocho condenas por asesinato en primer grado, Kemper escapa a la pena de muerte porque acaba de ser abolida en el estado de California, donde m\u00e1s tarde fue restablecida.\u00a0En 1978, Robert Ressler (psic\u00f3logo y crimin\u00f3logo que acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino de \u00abserial killer\u00bb), y John Douglas (Jefe de la unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI), que en aquella \u00e9poca estaban haciendo un estudio sobre la psicolog\u00eda del asesino en serie, decidieron interrogar a Kemper en su celda de California, en d\u00f3nde se encontraba cumpliendo varias condenas de cadena perpetua.<\/p>\n<p>El reo acept\u00f3 entusiasmado la entrevista, y tras entregar sus armas y firmar un documento que exime toda responsabilidad a las autoridades carcelarias de lo que pueda pasar en el interior, los dos hombres se encontraron cara a cara con aquel curioso asesino de talla descomunal y tupido bigote. Su inteligencia era como su talla, sobresaliente. Seg\u00fan los registros de la prisi\u00f3n, su cociente intelectual era de 145.<\/p>\n<p>All\u00ed les coment\u00f3 que su madre siempre le hab\u00eda odiado, pues desde ni\u00f1o \u00e9l se parec\u00eda a su padre. Cuando cumpli\u00f3 10 a\u00f1os ya era un gigante para su edad, y como su madre tem\u00eda que pudiera abusar sexualmente de su hermana, lo hac\u00eda dormir en un s\u00f3tano que no ten\u00eda ventanas.<\/p>\n<p>Recluido como un preso y obligado a sentirse culpable y peligroso cuando no hab\u00eda hecho nada malo, se fue obsesionando con la idea de matar. Cuando sus padres se separaron, mat\u00f3 y descuartiz\u00f3 a los dos gatos de la familia, (seg\u00fan los dos investigadores, la crueldad infantil hacia los animales es el rasgo principal de los tres que caracterizan la personalidad del asesino m\u00faltiple. Las otras dos son la piroman\u00eda y la enuresis o incontinencia urinaria durante el sue\u00f1o).<\/p>\n<p>Kemper trat\u00f3 una vez de entrar a formar parte de la Polic\u00eda de Carreteras de California, pero lo rechazaron. (Tambi\u00e9n esta caracter\u00edstica es com\u00fan en muchos de estos criminales. Si se tiene en cuenta que la mayor\u00eda de ellos son individuos fracasados y resentidos, no es de extra\u00f1ar que en alg\u00fan momento se ilusionen con la idea de convertirse en polic\u00edas, que son los representantes de la autoridad e inspiran respeto).<\/p>\n<p>Kemper les cont\u00f3 que posteriormente frecuentar\u00eda los sitios de reuni\u00f3n de los agentes y entablaba conversaci\u00f3n con ellos, lo cual no s\u00f3lo le hac\u00eda sentirse integrante del grupo sino que le proporcionaba informaci\u00f3n reservada sobre el avance de las investigaciones de sus cr\u00edmenes.<\/p>\n<p>Una inquietante an\u00e9cdota que los investigadores relataban, es que al final de la tercera entrevista, Robert Ressler aprieta el timbre para llamar a la guardia, llama tres veces en un cuarto de hora. Sin respuesta Kemper advierte a su entrevistador de que no sirve de nada ponerse nervioso, pues es la hora del relevo y de la comida de los condenados a muerte, y agrega que nadie contestar\u00e1 a la llamada antes de otro cuarto de hora por lo menos: \u00abY si de repente me vuelvo majareta, vaya problema que tendr\u00edas , \u00bfverdad? Podr\u00eda desenroscarte la cabeza y ponerla encima de la mesa para darle la bienvenida al guardia&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Nada tranquilo, Ressler le contesta que esto no volver\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil su estancia en la c\u00e1rcel. Kemper le responde que tratar as\u00ed a un agente del FBI provocar\u00eda, al contrario, un enorme respeto entre los dem\u00e1s prisioneros. \u00abNo te imagines que he venido aqu\u00ed sin medios de defensa\u00bb, le dice Ressler. \u00abSabes tan bien como yo que est\u00e1 prohibido a los visitantes llevar armas\u00bb, responde Kemper, mof\u00e1ndose.<\/p>\n<p>Conocedor de las t\u00e9cnicas de negociaci\u00f3n Ressler intenta ganar tiempo. Finalmente, el guardia aparece y abre la puerta, Ressler suspira con alivio. Al salir de la sala de entrevistas, Kemper le dirige un gui\u00f1o y poni\u00e9ndole el brazo sobre el hombro, le dice sonriendo: \u00abYa sabes que s\u00f3lo bromeaba, \u00bfno?\u00bb<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edmund Emil Kemper naci\u00f3 el 18 de diciembre de 1948 en California. 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