{"id":242,"date":"2007-08-27T12:33:42","date_gmt":"2007-08-27T18:33:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/?p=242"},"modified":"2022-11-11T12:34:54","modified_gmt":"2022-11-11T18:34:54","slug":"el-tercer-aullido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/relatos\/el-tercer-aullido\/","title":{"rendered":"El tercer aullido"},"content":{"rendered":"<section>\n<div>\n<p>La oscuridad se volvi\u00f3 total. Un silencio moment\u00e1neo lo rode\u00f3 por completo, hasta que el tintineo de las llaves se multiplic\u00f3 mil veces y se hizo insoportable. Si de por s\u00ed ya era corto de vista, con la deslumbrante negrura no pod\u00eda ver m\u00e1s all\u00e1 de dos dedos de distancia. Abri\u00f3 mucho los ojos para tratar de enfocar el orificio de la cerradura e introducir la llave correcta y darle vuelta libremente. Aunque no importaba si era la llave indicada o no, pues la cerradura estaba tan gastada que se abrir\u00eda de todos modos, \u00abcomo una mujer a la que se la han metido muchos hombres\u00bb, pens\u00f3 obscenamente, pero del que de inmediato se desdijo. Despu\u00e9s de todo, \u00bfqui\u00e9n se atrever\u00eda a llegar hasta all\u00ed para robarse algo? Tuvo \u00e9xito despu\u00e9s de dos intentos y entr\u00f3 finalmente. Pero ah\u00ed estaba a\u00fan m\u00e1s oscuro que afuera.<\/p>\n<p>A pesar de que conoc\u00eda al dedillo la distribuci\u00f3n de los escasos muebles, tropez\u00f3 varias veces al explorar a tientas la habitaci\u00f3n para encontrar la l\u00e1mpara de petr\u00f3leo. Instintivamente, examin\u00f3 sus bolsillos en espera de hallar una caja de cerillos, pero record\u00f3 que hab\u00eda dejado de fumar.<\/p>\n<p>De nuevo, busc\u00f3 la pared para guiarse, pero s\u00f3lo toc\u00f3 el aire. Perdi\u00f3 moment\u00e1neamente la orientaci\u00f3n. Volvi\u00f3 sobre sus pasos y trat\u00f3 de recordar d\u00f3nde estaba la estufa, tomando como referencia el p\u00e1lido reflejo de la que pens\u00f3 ser\u00eda la ventana. Entonces escuch\u00f3 un casi imperceptible ruido en el fondo de lo que ubic\u00f3 como la sala. Las pupilas totalmente dilatadas no alcanzaban a registrar nada. Inseguro, consider\u00e1ndolo casi un insulto, pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfMartha?\u00bb. Dio un paso y sinti\u00f3 una protuberancia bajo la suela del zapato, como si de repente se hubiera levantado el piso, al tiempo que tron\u00f3 en sus o\u00eddos un aullido tan desgarrador y prolongado que debi\u00f3 escucharse hasta la costa. El dolor y la luz que lleg\u00f3 en ese momento se volvieron cegadores.<\/p>\n<p>Todo se sucedi\u00f3 a un tiempo: Mientras se vendaba el pie, previamente desinfectado, recordaba la sucesi\u00f3n de los hechos, hasta que las fauces de la bestia se apoderaron de su tobillo y al reinstalarse la energ\u00eda el\u00e9ctrica pudo ver de lo que se trataba. Martha yac\u00eda ahora a un lado de la cama, avergonzada de su instintiva reacci\u00f3n. El incidente no pas\u00f3 a mayores para ella, pero a \u00e9l le sangr\u00f3 copiosamente la herida.<\/p>\n<p>Ahora, tirado sobre la cama, s\u00f3lo con la ropa interior y el pie vendado, se dedic\u00f3 a bendecir y maldecir. Agradec\u00eda el pretexto de la mordida para no tener que trabajar esa madrugada, mientras lamentaba la reci\u00e9n adquirida imposibilidad de disfrutar de un refrescante ba\u00f1o caliente. \u00bfRefrescante? Si hac\u00eda un calor infernal. Lo natural ser\u00eda tomar una friega de agua fr\u00eda, pero si tomaba un ba\u00f1o caliente, la temperatura interior de su cuerpo descender\u00eda, se nivelar\u00eda con la ambiental y se mantendr\u00eda fresco; en cambio, con el agua fr\u00eda se provocar\u00eda el fen\u00f3meno contrario. Dej\u00f3 por la paz las especulaciones. Mir\u00f3 al animal echado sobre sus pantuflas, que lo miraba esperando el m\u00ednimo gesto de perd\u00f3n para subirse a la cama, pero \u00e9l no hizo ning\u00fan intento por mostrar su anuencia. No le guardaba rencor a Martha, pues despu\u00e9s de todo \u00e9l tuvo la culpa, ella s\u00f3lo se defendi\u00f3. La herida le punzaba por momentitos.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a dormitar mientras se dedicaba a repetir el ejercicio mental que ven\u00eda practicando desde hac\u00eda un buen tiempo, por lo menos desde que se consigui\u00f3 el trabajo de vig\u00eda del faro en las madrugadas, porque el dinero que ganaba en su trabajo oficinesco de las ma\u00f1anas ya no le alcanzaba para pagar la hipoteca del caser\u00f3n en el que actualmente s\u00f3lo viv\u00edan Martha y \u00e9l. Las contrariedades se iniciaron cuando busc\u00f3 ese trabajo extra y evitar que se perdiera esa casa que tanto le gustaba a Elvira, su mujer. Pero, como sucede en estos casos, sali\u00f3 m\u00e1s caro el caldo que las alb\u00f3ndigas. Por abandonar el hogar a altas horas de la noche, descuid\u00f3 sus deberes conyugales y Elvira emprendi\u00f3 el vuelo hacia otro nido, pues tal parece que as\u00ed le dicen ahora a los departamentos de soltero. Total: ahora tiene dos trabajos, una casa demasiado grande para \u00e9l y una sola perra. El ejercicio consist\u00eda en el torcido deporte de recordar la \u00faltima vez que hizo el amor con Elvira antes de que lo abandonara, caricia a caricia, beso a beso. Sab\u00eda que no era muy sano, pero lo disfrutaba de todos modos. As\u00ed, todas las noches desde entonces hac\u00eda el amor con Elvira, aunque de repente se sorprendiera pensando que muy posiblemente ella se encontrara en esos precisos instantes haci\u00e9ndolo realmente con otro hombre. Con esas ideas y esos recuerdos se qued\u00f3 dormido como ya se hab\u00eda vuelto costumbre.<\/p>\n<p>Se despert\u00f3 sobresaltado. El aullido retumbaba en su cabeza. Por puro instinto, busc\u00f3 a Martha y la encontr\u00f3 inmutable, dormida pl\u00e1cidamente a un lado de la cama. Qui\u00e9n sabe de d\u00f3nde proven\u00eda entonces ese lamento que le taladraba los o\u00eddos, como si fuera emitido por una garganta infernal, entre humana y animal. Se dispuso a investigar. Busc\u00f3 con los pies las pantuflas, pero se hallaban aprisionadas por Martha, que yac\u00eda sobre ellas.<\/p>\n<p>Al sentir el peludo contacto con sus plantas, alej\u00f3 los pies en un acto reflejo. No fuera a ser que la perra estuviera so\u00f1ando con su pisada cola y lanzara una mordida al aire. Toc\u00f3 el piso con el pie desnudo, fuera del tapete, y sinti\u00f3 la elevada temperatura. Pens\u00f3 que se deber\u00eda al inicio del verano, pero era demasiado calor para una zona tan templada como hab\u00eda sido siempre aquella. Se frot\u00f3 los p\u00e1rpados para tratar de despertar por completo. Mir\u00f3 hacia la ventana. El cristal se ilumin\u00f3 de un color rojizo, brillante, cada vez m\u00e1s intenso al pasar de los instantes. Hab\u00eda presenciado amaneceres s\u00fabitos, pero aquello era demasiado. La habitaci\u00f3n se ilumin\u00f3 por completo con esa intensa luz y la temperatura sigui\u00f3 ascendiendo. Observ\u00f3 el p\u00e1lido resplandor del reloj sobre el bur\u00f3: las tres y media de la madrugada. Se acerc\u00f3 a la ventana y sus pupilas recibieron el latigazo de la candente luz. El piso parec\u00eda arder. Quiso abrir la ventana, pero el seguro estaba tan caliente que se le qued\u00f3 tatuado en la mano. Pero la ventana cedi\u00f3 al fin y pudo ver todo como realmente era. Un espect\u00e1culo indescriptible. Sinti\u00f3 las llamas muy cerca de su rostro, a pesar de que encontraban a metros de distancia. El crujido de las vigas al caer despertaron por fin a Martha, que se acurruc\u00f3 a los pies de su amo, sofocada pero inexplicablemente serena, como si presintiera que no le pasar\u00eda nada si estaba de este lado de la ventana.<\/p>\n<p>El crepitar de la madera consumida por el fuego le provoc\u00f3 una sensaci\u00f3n suprema, que compar\u00f3 con la de hacer el amor con Elvira, a la que tantas veces sinti\u00f3 arder en sus brazos y tantas veces le dijo que lo amaba y que siempre estar\u00edan juntos, pero ahora ella se hab\u00eda ido con otro y \u00e9l estaba aqu\u00ed, admirando c\u00f3mo las llamas consum\u00edan una casa. De repente record\u00f3 el aullido que lo hab\u00eda despertado. \u00bfQui\u00e9n o qu\u00e9 lo hab\u00eda emitido? No parec\u00eda haber signos de vida ni dentro ni fuera de la casa que ard\u00eda ante sus ojos.<\/p>\n<p>De todos modos, agradeci\u00f3 que lo hubiera despertado, porque de otra forma no hubiera disfrutado de tan sublime panorama. Un momento: \u00bfPod\u00eda ser bello el incendio de una casa? \u00bfSe pod\u00eda gozar con la desaparici\u00f3n de algo real y palpable? \u00bfLa muerte es una obra de arte, la \u00faltima, la \u00fanica, la final obra de arte? S\u00f3lo se goza plenamente el arte si aquel que admira una obra se deslinda de cualquier inter\u00e9s preconcebido ajeno a la pura admiraci\u00f3n de la belleza. Estaba gozando el incendio como si fuera una obra de arte. Y de repente sus pensamientos le parecieron monstruosos, horrendos, perversos, obscenos. Goz\u00f3 la forma en que se hab\u00edan consumido todas y cada una de las astillas de esa casa.<\/p>\n<p>La luz desapareci\u00f3 tan s\u00fabitamente como hab\u00eda llegado. No le importaron ni la quemadura de la mano ni las ampollas en las plantas de los pies. Ni siquiera cerr\u00f3 la ventana. Se hab\u00eda introducido en un estado de excitaci\u00f3n tal, que termin\u00f3 exhausto, se dej\u00f3 caer sobre la cama y se qued\u00f3 profundamente dormido.<\/p>\n<p>Al despertar, se sinti\u00f3 como si hubieran apaleado. Los pies como dos globos llenos de agua, de tan henchidas las ampollas. Se lastim\u00f3 la quemadura de la mano cuando trat\u00f3 de asirse del bur\u00f3 para no caer al piso mientras buscaba las pantuflas. Tard\u00f3 unos instantes en recordar lo sucedido. Mir\u00f3 la ventana abierta, cerr\u00f3 los ojos y pudo ver otra vez la intensa luz rojiza, sentir de nuevo el calor en su rostro. Se sent\u00f3 sobre la cama, las s\u00e1banas empapadas de sudor. Las toc\u00f3 y toc\u00f3 su frente: fr\u00edas. Se levant\u00f3 estrepitosamente y mir\u00f3 hacia fuera. Todo segu\u00eda igual. La isla, gris y apagada, incomparable con la luz de esa noche, como hab\u00eda estado siempre, desde que compr\u00f3 ese caser\u00f3n, alejado de la casa m\u00e1s cercana por diez kil\u00f3metros. Entonces escuch\u00f3 claramente el tercer aullido, entre humano y animal, que emanaba de su propia garganta.<\/p>\n<\/div>\n<\/section>\n<div>\n<div id=\"videootv-322\" class=\"videootv\">\n<div id=\"videootv-widget-container-322\" class=\"videootv-widget-container\">\n<div id=\"videootv-widget-player-322\" class=\"videootv-widget-player\">\n<div id=\"videootv-widget-player-screen-322\" class=\"dailymotion-player-root dailymotion-player-x87lq\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el instante en que se dispon\u00eda a explorar el bolsillo izquierdo del pantal\u00f3n para extraer las llaves y abrir la puerta de la caba\u00f1a&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[5],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/242"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=242"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/242\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":243,"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/242\/revisions\/243"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=242"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=242"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=242"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}