{"id":294,"date":"2008-01-30T16:15:54","date_gmt":"2008-01-30T22:15:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/?p=294"},"modified":"2022-11-11T16:19:03","modified_gmt":"2022-11-11T22:19:03","slug":"el-diablo-de-la-montana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/relatos\/el-diablo-de-la-montana\/","title":{"rendered":"El Diablo de la Monta\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p>Empez\u00f3 a sonar el tel\u00e9fono; un hombre de unos cuarenta a\u00f1os descolg\u00f3 mientras su hijo de unos catorce a\u00f1os le\u00eda un libro grueso y viejo sentado en el sof\u00e1 de la sala de estar. La verdad es que hab\u00eda conseguido aquel libro de una manera un tanto extra\u00f1a.<\/p>\n<p>Iba por la calle tranquilamente un chico de catorce a\u00f1os, el mismo que estar\u00e1 leyendo un libro horas despu\u00e9s en su casa mientras su padre hable por tel\u00e9fono. Pas\u00f3 por un callej\u00f3n que frecuentaba a menudo; pero ese d\u00eda estaba cortado por derrumbamiento. Al querer disponerse para tomar otro atajo, tropez\u00f3 con una gabardina y un sombrero enormes. El se\u00f1or, que iba muy abrigado, no dijo nada y sigui\u00f3 caminando cuesta abajo. El chico, curioso, lo sigui\u00f3 sigilosamente.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.deguate.com\/artman\/uploads\/1\/nino14.jpg\" alt=\"\" width=\"143\" height=\"200\" align=\"right\" border=\"0\" \/>El hombre, despu\u00e9s de un rato, par\u00f3 delante de la biblioteca p\u00fablica, entr\u00f3. El chico le imit\u00f3 y, al abrir la puerta, la campanilla son\u00f3. Despu\u00e9s de eso, hubo un silencio permanente y absoluto. El bibliotecario le\u00eda sin inmutarse y decidi\u00f3 no molestarle. El joven mir\u00f3 por todas partes sin ver a aquel extra\u00f1o. As\u00ed que decidi\u00f3 echar un vistazo. Pas\u00f3 r\u00e1pidamente por la secci\u00f3n de historia; luego por la de lenguaje; ciencias\u2026 \u00a1la biblioteca era enorme y no hab\u00eda rastro del hombre!<\/p>\n<p>Recorri\u00f3 lentamente el pasillo de religi\u00f3n, ya cansado de buscar, y se fij\u00f3 en un libro viejo y grueso; todo lo contrario al resto. Lo cogi\u00f3 y busc\u00f3 el t\u00edtulo en las tapas, pero no lo ten\u00eda. El joven, extra\u00f1ado, lo abri\u00f3 y le ech\u00f3 un vistazo r\u00e1pido.<\/p>\n<p>Parec\u00eda tratar de seres mitol\u00f3gicos griegos, romanos, egipcios, paganos\u2026 Lo dej\u00f3 otra vez en su sitio. Se dispon\u00eda a marcharse cuando se gir\u00f3, cogi\u00f3 el libro y lo guard\u00f3 bajo la chaqueta.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 apresuradamente de la biblioteca, dejando al encargado tal y como estaba. Se alej\u00f3 rumbo a casa.<\/p>\n<p>El padre del chico colg\u00f3 el tel\u00e9fono del sal\u00f3n. Parec\u00eda triste, hab\u00eda cambiado de humor respecto a antes de responder al tel\u00e9fono. Se encamin\u00f3 a la cocina junto a su esposa, donde cerr\u00f3 la puerta.<\/p>\n<p>El chico estaba totalmente intrigado y cerrado en su lectura; no ve\u00eda ni o\u00eda nada m\u00e1s. En ese instante le\u00eda un informe sobre un diablo con cuerpo, parcialmente, humano:<\/p>\n<p>\u201cEl Diablo del Monte o El Diablo de la Monta\u00f1a vive en una isla desconocida; naci\u00f3 en el principio de los tiempos en el interior de un volc\u00e1n. Al querer salir, creci\u00f3 y sali\u00f3 por el cr\u00e1ter o, al menos, en parte ya que s\u00f3lo su cintura para arriba est\u00e1 en el exterior. El resto en el interior. De d\u00eda permanece oculto completamente en el interior de la chimenea y, por la noche, sale para realizar rituales con esp\u00edritus muertos.<\/p>\n<p>En el p\u00e1rrafo siguiente hay un informe de un explorador:<br \/>\nMe encuentro a unos metros del pie del volc\u00e1n, detr\u00e1s de unos \u00e1rboles y al lado de la orilla de un caudaloso r\u00edo. La noche se acerca y \u00e9l aparece; erguido y resuelto observa su reino\u2026<\/p>\n<p>El diablo tiene treinta metros de altura y se dice que lleva los ojos vendados. Se le atribuyen poderes sobre la elecci\u00f3n de la vida y la muerte.\u201d<\/p>\n<p>&#8211; Hijo, ven \u2013 llamaron los padres a su hijo.<br \/>\n&#8211; Voy. \u2013 contest\u00f3 despertando del trance.<\/p>\n<p>Dej\u00f3 el libro abierto encima del sof\u00e1 esperando volver a leerlo despu\u00e9s de hablar con sus padres.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 en la cocina, su madre llorando sobre la encimera. Su padre estaba muy serio.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 sucede? \u2013 pregunt\u00f3.<br \/>\n&#8211; Hijo, Gabriel\u2026 tu prima\u2026Andrea\u2026est\u00e1 muy enferma \u2013 dijo el padre finalmente &#8211; . Est\u00e1 en el hospital.<br \/>\n&#8211; \u00bfPero\u2026 qu\u00e9 tiene?<br \/>\n&#8211; No lo saben, pero le dan un par de semanas \u2013 esta vez habl\u00f3 la madre.<\/p>\n<p>El joven a punto de llorar, sali\u00f3 r\u00e1pidamente de la cocina, cogi\u00f3 el libro de la sala y se encerr\u00f3 en su habitaci\u00f3n. Dentro, tir\u00f3 el libro a la cama; a\u00fan abierto por la misma p\u00e1gina. Se tumb\u00f3 en la cama y comenz\u00f3 a llorar.<\/p>\n<p>Pasaron horas; pero no quer\u00eda salir de su cuarto. Se pas\u00f3 toda la tarde mirando al techo s\u00f3lo pensando en su prima.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 un momento que, cansado de la misma postura, se gir\u00f3 y tropez\u00f3 con el libro\u2026Se qued\u00f3 recordando lo \u00faltimo que ley\u00f3: \u201c\u2026se le atribuyen poderes sobre la elecci\u00f3n de la vida y la muerte\u201d \u00bfY si fuera verdad? Imposible. O no. Al fin y al cabo hab\u00eda un informe, pero podr\u00eda ser inventado.<\/p>\n<p>Estuvo el resto de la tarde d\u00e1ndole vueltas al asunto, hasta que se sinti\u00f3 hambriento. Lentamente, baj\u00f3 de la cama y se dirigi\u00f3 a la puerta. La abri\u00f3 y se encamin\u00f3 a la cocina. All\u00ed sus padres cenaban silenciosamente.<\/p>\n<p>Mientras com\u00eda, Gabriel pens\u00f3 en la relaci\u00f3n de amistad con su prima y en que hab\u00eda una posibilidad de salvarla. Justo antes de acabar, decidi\u00f3 ir al d\u00eda siguiente a la biblioteca y encontrar a ese hombre. Seguro que pod\u00eda ayudarle a encontrar esa isla.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, se despert\u00f3 muy temprano. Sus padres a\u00fan estaban durmiendo cuando se estaba duchando. Desayun\u00f3 y se fue a al calle.<\/p>\n<p>Fuera hac\u00eda mucho fr\u00edo. A Gabriel se le hab\u00eda olvidado el abrigo, as\u00ed que volvi\u00f3 a entrar en casa. Todav\u00eda hab\u00eda silencio. Abri\u00f3 el armario de su habitaci\u00f3n y cogi\u00f3 el abrigo. Al cerrar el armario, se fij\u00f3 en el libro a\u00fan abierto. Se lo pens\u00f3 dos veces y lo cogi\u00f3.<br \/>\nAl llegar a al biblioteca, se encontr\u00f3 la puerta cerrada y, entonces, se dio cuenta de que faltaban quince minutos para que abrieran. As\u00ed que se vio obligado a entrar en la cafeter\u00eda de enfrente a esperar.<\/p>\n<p>Dentro hac\u00eda mucho calor. Gabriel se sent\u00f3 en la barra y dej\u00f3 el abrigo en el respaldo de la silla con el libro dentro. Pidi\u00f3 un vaso de leche y esper\u00f3.<\/p>\n<p>Al rato, entr\u00f3 un hombre; en realidad era el bibliotecario que entr\u00f3 a desayunar. Se sent\u00f3 al lado del chico que lo reconoci\u00f3 enseguida.<\/p>\n<p>Gabriel esper\u00f3 a que abriera pero, pero \u00e9ste se tomaba su tiempo. Gabriel, cansado, se dispuso a coger el abrigo y a dejar el dinero cuando el hombre se fij\u00f3 en el libro que sobresal\u00eda en su bolsillo.<\/p>\n<p>&#8211; Un momento, joven \u2013 dijo. Cogi\u00f3 el libro &#8211; . Este libro no es tuyo, \u00bfverdad?<br \/>\n&#8211; No, se\u00f1or \u2013 contest\u00f3 impresionado Gabriel &#8211; . Es de la biblioteca.<br \/>\n&#8211; Tampoco \u2013 volvi\u00f3 a decir sonriendo &#8211; . Es de un amigo m\u00edo. Le gusta poner sus libros en la biblioteca en alg\u00fan sitio en el que destaquen a ver si alguien los encuentra\u2026<br \/>\n&#8211; Espere \u2013 dijo el muchacho &#8211; \u00bfUsted conoce a ese hombre con gabardina?<br \/>\n&#8211; Por supuesto &#8211; . Somos amigos desde\u2026<br \/>\n&#8211; Entonces\u2026 &#8211; volvi\u00f3 a interrumpir &#8211; \u00bfMe puede decir d\u00f3nde le puedo encontrar?<br \/>\n&#8211; \u00a1OH! Si, \u00bfpor qu\u00e9?<br \/>\n&#8211; Es para\u2026 devolverle el libro \u2013 minti\u00f3.<br \/>\n&#8211; Vale. Mira, vive al lado del puerto; en una casa\u2026<\/p>\n<p>Pero, cuando se dio cuenta, Gabriel estaba en la puerta.<\/p>\n<p>\u201cAndrea, ya voy\u201d. Pens\u00f3 mientras corr\u00eda hacia el puerto.<\/p>\n<p>Ya estaba en el puerto, cuando se dirigi\u00f3 al muelle. All\u00ed, al lado hab\u00eda una casa no muy grande de color blanco.<\/p>\n<p>Llam\u00f3 a la puerta; nadie respond\u00eda. Volvi\u00f3 a llamar un par de veces m\u00e1s pero no sucedi\u00f3 nada. Impaciente, intent\u00f3 volver a pegar a la puerta cuando la abrieron. En el umbral permanec\u00eda un hombre alto, m\u00e1s o menos viejo y con cara de sue\u00f1o; \u00e9ste dijo:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfSabes qu\u00e9 hora es?<br \/>\n&#8211; Lo siento mucho, se\u00f1or \u2013 respondi\u00f3 &#8211; . Pero es que es urgente. Ver\u00e1\u2026 &#8211; empez\u00f3 a sacar el libro.<br \/>\n&#8211; Entra, muchacho \u2013 dijo el viejo al ver el ejemplar.<\/p>\n<p>\u00c9ste entr\u00f3 y el amigo del bibliotecario cerr\u00f3 la puerta tras de s\u00ed.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Vaya! \u2013 Exclam\u00f3 \u2013 As\u00ed que has encontrado mi libro. Supongo que Rafael, el bibliotecario, te dijo d\u00f3nde viv\u00eda&#8230;<br \/>\n&#8211; Si, es que\u2026<br \/>\n&#8211; Lo siento pero no puedo recompensarte; como ves, apenas tengo nada.<br \/>\n&#8211; No, ver\u00e1\u2026<br \/>\n&#8211; Pero te felicito por tu observaci\u00f3n.<br \/>\n&#8211; \u00a1No! \u2013 grit\u00f3 el chico harto, dejando el libro sobre la mesa de la habitaci\u00f3n.<br \/>\n&#8211; \u00bfQu\u00e9 te pasa? \u2013 pregunt\u00f3 asombrado el hombre.<br \/>\n&#8211; Necesito saber d\u00f3nde se encuentra la isla del Diablo del Monte.<br \/>\n&#8211; \u00a1Ah! \u2013 exclam\u00f3 asombrado &#8211; \u00bfPor qu\u00e9 quieres saber eso?<\/p>\n<p>El muchacho le cont\u00f3 toda la historia a rega\u00f1adientes, sabiendo que sino se lo dec\u00eda no le ayudar\u00eda.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, \u2013 empez\u00f3 a decir el viejo \u2013 te lo contar\u00e9\u2026 pero debes decirme un par de cosas: \u00bfqu\u00e9 piensas hacer cuando est\u00e9s all\u00ed? \u00bfY si el demonio no existe? \u00bfPuedes confiar en mi?&#8230;<br \/>\n&#8211; Pues no lo hab\u00eda pensado\u2026No s\u00e9\u2026<br \/>\n&#8211; Entonces lo mejor que puedes hacer es pensarlo.<br \/>\n&#8211; Solamente no lo he pensado todav\u00eda \u2013 reconoci\u00f3 el adolescente &#8211; . No me ha dado tiempo.<br \/>\n&#8211; Est\u00e1 bien, pues cuando lo tengas y lo pienses\u2026 ya sabes d\u00f3nde vivo.<br \/>\n&#8211; De acuerdo. \u2013 accedi\u00f3 decepcionado.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 a casa despacio, eran casi las doce. De todas maneras no aliger\u00f3 el paso. \u201c\u00bfQu\u00e9 iba a hacer en la isla?\u201d \u201c\u00bfPodr\u00eda llevarme el amigo del bibliotecario hasta all\u00ed?\u201d. Despu\u00e9s se dio cuenta que se hab\u00eda dejado el libro en la casa del muelle.<\/p>\n<p>El muchacho se encontraba al lado de su prima acostada en una camilla de hospital. Estaba dormida. Los dejaron solos. Gabriel le susurr\u00f3 algo al o\u00eddo sabiendo que no lo escuchaba:<\/p>\n<p>&#8211; Pienso salvarte \u2013 dijo decidido -. He conocido a un hombre en el puerto que sabe como salvarte. Esta tarde pienso visitarle. S\u00f3lo es cuesti\u00f3n de tiempo.<br \/>\n&#8211; Hijo nos vamos. \u2013 los padres acababan de entrar en el cuarto.<br \/>\n&#8211; Adi\u00f3s. \u2013 dijo en voz alta esta vez.<\/p>\n<p>Ser\u00edan las cinco de la tarde m\u00e1s o menos cuando Gabriel dejo la casa. Habr\u00eda salido antes sino se hubiera dormido; aunque era normal, no hab\u00eda pegado ojo en toda la noche.<\/p>\n<p>Ya en el muelle, el chico comenz\u00f3 a dudar sobre ese hombre. Apenas lo conoc\u00eda. Pero\u2026 \u00bfQu\u00e9 otra opci\u00f3n ten\u00eda? Ya delante de la puerta, llam\u00f3. Esta vez abrieron con m\u00e1s rapidez. Abri\u00f3, como no, el anciano con cara de sue\u00f1o.<\/p>\n<p>&#8211; Chico, \u00bfno sabes que a esta hora la gente se echa la siesta?<br \/>\n&#8211; Disculpe otra vez. Ver\u00e1, no s\u00e9 si se acuerda de m\u00ed\u2026<br \/>\n&#8211; Claro que si. Entra. \u2013 dijo se\u00f1alando el interior de la vivienda.<br \/>\n&#8211; Gracias.<\/p>\n<p>La casa no hab\u00eda cambiado mucho en los \u00faltimos d\u00edas. Era bastante sencilla, una mesa en el centro y una cocina americana en la esquina de la habitaci\u00f3n principal que hac\u00eda tambi\u00e9n de vest\u00edbulo. Al fondo hab\u00eda una puerta que, supon\u00eda, daba al dormitorio. El hogar del anciano estaba muy desordenado, \u00edndice de que viv\u00eda solo. Se sentaron en la mesa con dos chocolates calientes para combatir el invierno y se dispusieron a charlar:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 dices muchacho\u2026? Un momento, no s\u00e9 tu nombre y supongo que t\u00fa tampoco el m\u00edo. Me llamo Marcos, \u00bfy t\u00fa?<br \/>\n&#8211; Mi nombre es Gabriel, y lo he estado pensando y me gustar\u00eda que me dijera todo lo que sepa.<br \/>\n&#8211; Est\u00e1 bien \u2013 suspir\u00f3 con alegr\u00eda &#8211; . Desde joven me gustaba viajar por el mar, as\u00ed que decid\u00ed ser marinero. Aquello no me termino de convencer; yo quer\u00eda ser libre par navegar a mis anchas, para que te lo voy a negar. Despu\u00e9s de dejar el puesto, recaude el suficiente dinero para comprarme mi propio yate. El yate, de todas maneras, lo compr\u00e9 a medias con Rafael, el bibliotecario; que s\u00f3lo se lo compr\u00f3 por lo que hab\u00eda dentro.<br \/>\n&#8211; \u00bfDentro? \u2013 pregunto Gabriel extra\u00f1ado.<br \/>\n&#8211; Exacto. \u2013 contest\u00f3 sonriendo el marinero \u2013 El antiguo due\u00f1o del barco muri\u00f3, dejando como herencia el barco y todo lo de su interior a quien lo comprase.<br \/>\n&#8211; Sigo sin entender. \u00bfPor qu\u00e9 iba a querer el encargado de la biblioteca lo que hab\u00eda dentro?<br \/>\n&#8211; Espera, muchacho. No seas impaciente. El motivo es que hab\u00eda, y sigue habiendo, una gran biblioteca personal en una habitaci\u00f3n, una fant\u00e1stica colecci\u00f3n. Compramos el barco y los libros de las estanter\u00edas son de uso de los dos. M\u00e1s tarde a Rafael le nombraron bibliotecario y yo empec\u00e9 a interesarme por poner libros del yate en la biblioteca p\u00fablica.<br \/>\n&#8211; Si, eso me lo cont\u00f3 su amigo. Y, \u00bfeso que tiene que ver con el demonio?<br \/>\n&#8211; Los chicos de hoy en d\u00eda no saben lo que es la paciencia. \u2013 sonri\u00f3 el anciano \u2013M\u00e1s tarde me interes\u00e9 por el contenido de ellos y so\u00f1\u00e9 con investigar y vivir lo que pon\u00edan. Seguro que no has le\u00eddo todo el contenido referido al diablo, \u00bfverdad?<br \/>\n&#8211; Ahora que lo pienso, no. \u2013 admiti\u00f3 el joven.<br \/>\n&#8211; Bien. El libro te da una aproximaci\u00f3n de donde puede estar esa isla. B\u00fascala en el ejemplar; est\u00e1 donde lo dejaste.<\/p>\n<p>El chico cogi\u00f3 el libro y busc\u00f3 el par de p\u00e1ginas dedicadas al ser. Despu\u00e9s de las caracter\u00edsticas f\u00edsicas, lo \u00faltimo que hab\u00eda le\u00eddo, ven\u00eda un mapa peque\u00f1o. Una cruz marr\u00f3n se\u00f1alaba un islote cerca de la isla de Cabrera en el archipi\u00e9lago Balear.<\/p>\n<p>&#8211; Como Cabrera y todos sus islotes est\u00e1n declarados como Parques Naturales Terrestres y Mar\u00edtimos, no pude investigar sobre ese volc\u00e1n; que seguro que alguien m\u00e1s sabe de su existencia, como el explorador citado en el libro. \u2013 coment\u00f3 el hombre se\u00f1alando las hojas del libro.<br \/>\n&#8211; Entonces, \u00bfqu\u00e9 puedo hacer? \u2013 susurr\u00f3 desesperado el chico.<br \/>\n&#8211; Casualmente, tienes delante de ti a uno de los mejores marineros del pa\u00eds y, adem\u00e1s, conduzco de maravilla cualquier barco. Y, \u00bfpor qu\u00e9 no? Me encantar\u00eda ayudarte. Pero, una cosa m\u00e1s: \u00bfsaben tus padres algo de esto?<\/p>\n<p>\u00a1Sus padres! Esta situaci\u00f3n nunca la hab\u00eda imaginado y seguro que si les dec\u00eda algo no le iban a dejar. Tendr\u00eda que escaparse.<\/p>\n<p>&#8211; Si. \u2013 Minti\u00f3 \u2013 Est\u00e1n de acuerdo. Les habl\u00e9 de usted y les pareci\u00f3 bien desconectarme de este ambiente. Adem\u00e1s a mis padres les encanta, como a usted, el mar.<br \/>\n&#8211; Entonces, estamos de acuerdo. P\u00e1sate ma\u00f1ana por aqu\u00ed que concertaremos los \u00faltimos detalles.<br \/>\n&#8211; Est\u00e1 bien. Hasta ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Por fin lo iba a conseguir. Dentro de poco iba a estar en el islote. Pero, a\u00fan no sab\u00eda si ese diablo exist\u00eda.<\/p>\n<p>Se despert\u00f3 al escuchar el sonido del agua en la ducha. Gabriel busc\u00f3 su reloj; marcaba las ocho y cuarto de la ma\u00f1ana. Se levant\u00f3 silenciosamente. Cuando entr\u00f3 al ba\u00f1o de puntillas, identific\u00f3 las zapatillas de su madre al lado de la ducha. Ella no le vio a causa de la cortina. El joven volvi\u00f3 a su dormitorio pensativo. \u00bfPor qu\u00e9 iba su madre a despertarse a aquella hora un s\u00e1bado en Navidad? De repente se escuch\u00f3 el descorrer de la cortina. Su madre sali\u00f3 en albornoz, se cambi\u00f3 r\u00e1pido, dej\u00f3 una nota en la cocina y se march\u00f3. Mientras ocurr\u00eda todo eso, Gabriel se estaba haciendo el dormido. Luego se levant\u00f3 a leer la nota, en ella pon\u00eda esto:<\/p>\n<p>\u201cQuerida familia, he salido hoy m\u00e1s temprano para comprar unas cosas que hacen falta y acompa\u00f1ar a mi hermana a ver a Andrea en el hospital. Estar\u00e9 all\u00ed sobre la hora de comer. Besos, mam\u00e1.\u201d<\/p>\n<p>\u201cPobre, Andrea\u201d pens\u00f3 Gabriel. Mir\u00f3 el calendario; las dos semanas se le hab\u00edan pasado muy r\u00e1pido. S\u00f3lo quedaban cuatro d\u00edas.<\/p>\n<p>Ayer ya hab\u00eda quedado con Marcos que pasado ma\u00f1ana saldr\u00edan del Puerto de Alicante muy temprano para no perder m\u00e1s tiempo y, que, ya se las arreglar\u00edan para acceder a la isla.<\/p>\n<p>Sac\u00f3 su maleta del altillo y se dispuso a sacar ropa del armario y guardarla en ella. Acab\u00f3 a las doce, justo cuando se oyeron ruidos en la habitaci\u00f3n de su padre. Guard\u00f3 la maleta bajo la cama y se fue r\u00e1pidamente a la cocina a prepararse el desayuno. Al rato, apareci\u00f3 el padre.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfA qu\u00e9 hora te has levantado? \u2013 pregunt\u00f3.<br \/>\n&#8211; Hace un momento. \u2013 crey\u00f3 conveniente decir el chico \u2013 Por cierto, mam\u00e1 ha dejado esta nota. \u2013 dijo, d\u00e1ndosela al padre.<br \/>\n&#8211; Est\u00e1 bien. \u2013 coment\u00f3 despu\u00e9s de leerla. &#8211; \u00bfTienes pensado hacer algo mientras tanto?<br \/>\n&#8211; De momento, desayunar. \u2013 brome\u00f3 Gabriel &#8211; \u00bfTe preparo algo?<br \/>\n&#8211; No, gracias. No tengo hambre. \u2013 y se fue de nuevo a su habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, Gabriel se visti\u00f3 y se march\u00f3 a dar un paseo. El sol calentaba bastante y hab\u00eda mucha gente en la calle. Comenz\u00f3 a darle vueltas al asunto de nuevo; seguro que sus padres se preocupar\u00e1n mucho, pero si se lo dec\u00eda, no podr\u00eda intentar salvar a su prima. Estuvo toda la ma\u00f1ana buscando una soluci\u00f3n, pero no la encontr\u00f3. Cansado, se sent\u00f3 en un columpio de un parque. M\u00e1s tarde, su madre lo despert\u00f3; lo hab\u00eda encontrado dormido en el columpio de vuelta a casa. Ya, cuando los dos se dirig\u00edan a almorzar ala casa, su madre le dijo en el portal:<\/p>\n<p>&#8211; Acaso no has dormido hoy.<br \/>\n&#8211; No, si\u2026 lo que pasa es que me cans\u00e9 de andar y se estaba muy bien en el parque. \u2013 volvi\u00f3 a mentir.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de comer, se echo la siesta. No se despert\u00f3 hasta las nueve. Cen\u00f3, vio un poco la tele y se fue a la cama sobre las diez. Parec\u00eda que los nervios del viaje del d\u00eda siguiente le produc\u00edan sue\u00f1o; o tal vez quer\u00eda estar descansado para levantarse ma\u00f1ana a las seis; ya que a las siete hab\u00eda quedado con Marcos en la cafeter\u00eda enfrente de la biblioteca.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 a mirar el reloj. Ya eran las siete y media y Marcos no hab\u00eda llegado. Tom\u00f3 un sorbo del vaso de leche. A su izquierda, en el suelo, se hallaba la maleta.<\/p>\n<p>Sus padres trabajaban ese d\u00eda, as\u00ed que no supuso ning\u00fan esfuerzo el poder salir de casa.<\/p>\n<p>Estaba muy nervioso; y cada vez que lo pensaba le daba un cosquilleo en el est\u00f3mago. De repente se abri\u00f3 la puerta del bar. Marcos y Rafael entraron un poco exhaustos:<\/p>\n<p>&#8211; Siento haberte hecho esperar, Gabriel. \u2013 se disculp\u00f3 el ex-marinero \u2013 Es que tuve que recoger a Rafael, que no tienes idea de d\u00f3nde vive.<br \/>\n&#8211; Pero si has sido t\u00fa el que has llegado tarde. \u2013 se quej\u00f3 el encargado de la biblioteca &#8211; Hola, muchacho. Parece que conociste a Marcos. Me ha dicho que os vais a pasar unos d\u00edas en alta mar, \u00bfeh?<\/p>\n<p>Gabriel mir\u00f3 al anciano. \u00c9ste la gui\u00f1o un ojo. Por lo visto no le hab\u00eda dicho nada a su amigo. El adolescente asinti\u00f3 con la cabeza.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno. Nos vamos a ir yendo, \u00bfno? \u2013 insisti\u00f3 Marcos.<br \/>\n&#8211; Si. Se nos va a hacer tarde. \u2013 coincidi\u00f3 el chico.<br \/>\n&#8211; Vale. Ya nos veremos. Cuidaos. \u2013 se despidi\u00f3 Rafael.<br \/>\n&#8211; Est\u00e1 bien, amigo. \u2013 sonri\u00f3 su colega.<\/p>\n<p>Volvieron a la casa de Marcos. Gabriel no sab\u00eda porqu\u00e9. El anciano le invit\u00f3 a entrar. Estaban muy callados. El marinero abri\u00f3 la puerta que Gabriel cre\u00eda su habitaci\u00f3n. Detr\u00e1s se ve\u00eda un pasillo. A la derecha, una habitaci\u00f3n sin puerta hac\u00eda ver la cama del verdadero dormitorio del hombre. Al fondo del pasadizo se hallaban unas escaleras que se adentraban en el interior de la tierra; como la entrada a un metro. Bajaron por ah\u00ed. La bajada se le hizo eterna a Gabriel, pero cuando llegaron, pudo ver un muelle subterr\u00e1neo donde descansaba el barco de los amigos. El chico mir\u00f3 a su acompa\u00f1ante; \u00e9ste sonre\u00eda.<\/p>\n<p>El yate era enorme. La habitaci\u00f3n de Gabriel era contigua a la biblioteca. Cuando se instal\u00f3, sali\u00f3 corriendo para ver la inmensa colecci\u00f3n. Era mejor de lo que esperaba. Pas\u00f3 horas oje\u00e1ndolos incansablemente. Al rato, apareci\u00f3 Marcos. \u00c9ste salud\u00f3 al muchacho, que segu\u00eda enfrascado en su lectura, y dej\u00f3 el libro del diablo en un hueco entre dos de ellos. Luego se dirigi\u00f3 al chico y le dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Estaremos en las Baleares en tres d\u00edas. Aprovecha el transcurso del viaje para descansar y despejarte. Qui\u00e9n sabe lo que nos aguarda.<br \/>\n&#8211; Est\u00e1 bien. Dormir\u00e9 un poco despu\u00e9s de acabar con este libro.<br \/>\n&#8211; A las tres estar\u00e1 el almuerzo. La cena la haces t\u00fa.<br \/>\n&#8211; De acuerdo. \u2013 contest\u00f3 emocionado el chico por comenzar su aventura.<\/p>\n<p>De esa manera se sucedieron los d\u00edas siguientes. A veces encontraba libros en la biblioteca que se cre\u00edan desaparecidos; otras veces pod\u00eda acompa\u00f1ar a Marcos a la cabina del tim\u00f3n. Nunca se toparon con ninguna tormenta. Lo estaba pasando bastante bien.<\/p>\n<p>Era ya la ma\u00f1ana del tercer d\u00eda. Marcos segu\u00eda manejando el tim\u00f3n, y Gabriel estaba preparando el desayuno. Cuando termin\u00f3 de comer, se dirigi\u00f3 a la cabina ya que el marinero no se hab\u00eda presentado.<\/p>\n<p>Al entrar vio en medio del mar, a trav\u00e9s del cristal, el ya famoso islote. Se encontraba a pocos kil\u00f3metros. Por fin; aquella noche saldr\u00eda a investigar y a conocer al demonio.<\/p>\n<p>Los dos comieron muy silenciosos. De repente, el marinero rompi\u00f3 el inc\u00f3modo silencio:<\/p>\n<p>&#8211; Me he fijado en una cueva submarina en un rinc\u00f3n de la isla. Seguro que se puede acceder f\u00e1cilmente por ah\u00ed. \u00bfSer\u00e1s capaz?<br \/>\n&#8211; Claro. \u2013 contest\u00f3 el muchacho.<br \/>\n&#8211; A las ocho nos acercaremos al islote para que puedas pasar por la caverna.<br \/>\n&#8211; Un momento. \u2013 interrumpi\u00f3 Gabriel \u2013 \u00bfT\u00fa no vienes?<br \/>\n&#8211; Lo siento, chico. Alguien debe quedarse; por lo que pueda pasar.<br \/>\n&#8211; Est\u00e1 bien. \u2013 accedi\u00f3 a rega\u00f1adientes.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de comer, se echaron la siesta para estar bien despejados para la, seguramente, larga noche. A\u00fan as\u00ed, Gabriel no pudo. S\u00ed era verdad que el diablo exist\u00eda, no ser\u00eda tan f\u00e1cil convencerle de que salvara a Andrea.<\/p>\n<p>El sol ya se estaba poniendo. Hac\u00eda una gran noche y el cielo estaba despejado, salvo encima de la monta\u00f1a que se divisaba a lo lejos en el centro de la isla.<\/p>\n<p>Marcos llam\u00f3 a la puerta de la habitaci\u00f3n del adolescente. Luego abri\u00f3. El chico se levanto dispuesto a atravesar la isla para llegar al volc\u00e1n.<\/p>\n<p>El yate estaba justamente situado al lado de la caverna que le mencion\u00f3 horas antes el marinero. Parec\u00eda muy f\u00e1cil entrar en ella. Se despidi\u00f3 del hombre y entr\u00f3 en la cueva.<\/p>\n<p>Dentro apenas se ve\u00eda, as\u00ed que sac\u00f3 una linterna de su mochila. Comenz\u00f3 a caminar. Llevaba ya mucho tiempo andando cuando se encontr\u00f3 con dos galer\u00edas. \u00bfCu\u00e1l escoger? Lo pens\u00f3 largo tiempo, hasta que se decidi\u00f3 por la de la derecha donde hab\u00eda menos humedad. Ese camino le llev\u00f3, por fin, al aire libre.<\/p>\n<p>Fuera hac\u00eda menos calor. Gabriel se quit\u00f3 la chaqueta y se la at\u00f3 a la cintura. Cogi\u00f3 la linterna y se dispuso a ir al centro de la isla. Mirando el mapa que arranc\u00f3 del libro, en poco tiempo estar\u00eda all\u00ed.<\/p>\n<p>Ya se encontraba a unos metros del pie del volc\u00e1n, escondido tras unos arbustos. A su lado corr\u00eda un peque\u00f1o riachuelo. El sol estaba apunto de desaparecer. A lo lejos se escuchaba el ruido del mar chocando con las escarpadas rocas de la caverna.<\/p>\n<p>Cuando el \u00faltimo rayo de sol desapareci\u00f3, se hizo un silencio inc\u00f3modo; y, de repente, comenz\u00f3 a escucharse un ruido brusco. Del cr\u00e1ter del volc\u00e1n ca\u00edan piedras; y, de los \u00e1rboles, ramas y hojas. Gabriel sinti\u00f3 mucho miedo; cay\u00f3 al suelo al perder el equilibrio y entonces\u2026 El tronco de un ser gigante con alas de murci\u00e9lago desplegadas sali\u00f3 por la cima del volc\u00e1n desvaneci\u00e9ndose todas las nubes encima de \u00e9l.<\/p>\n<p>Aquel abominable monstruo no ten\u00eda comparaci\u00f3n a cualquiera imaginado. Su cuerpo, de negro azabache, desprend\u00eda un hedor espeluznante. Gabriel no se cre\u00eda nada de lo que ocurr\u00eda; el Diablo de la Monta\u00f1a comenz\u00f3 a hacer unos juegos de manos. Esta especie de ritual convoc\u00f3 a unas luces venidas de todas direcciones. Eran los esp\u00edritus de los ca\u00eddos. Empezaron a dar vueltas alrededor de su amo, mientras \u00e9ste los dirig\u00eda con sus manos y alas. El espect\u00e1culo era muy serio y aterrador. Las caras de los fantasmas mostraban tristeza y a\u00f1oranza.<\/p>\n<p>Gabriel pudo levantarse. Se acordaba de su prima y, ahora que ve\u00eda al demonio con sus propios ojos, ten\u00eda m\u00e1s ganas de ayudarla. En ese momento no le importaba nada m\u00e1s. Se acerc\u00f3 despacio al pie de la monta\u00f1a. El demonio lo vio al instante pues no ten\u00eda los ojos vendados como dec\u00eda el libro.<\/p>\n<p>Grit\u00f3 una palabra, que no pudo entender, con una voz seria y muy profunda. Los esp\u00edritus pararon al instante y se desvanecieron. El Diablo del Monte se dirigi\u00f3 al muchacho con cara de enfado. Gabriel estaba apunto de caerse, pero aguant\u00f3. El diablo lo observ\u00f3 desde su especie de trono y dijo:<\/p>\n<p>&#8211; S\u00f3lo una persona antes que t\u00fa me ha visitado antes. De eso hace mucho tiempo. \u2013 la voz del diablo parec\u00eda mucho m\u00e1s profunda cuando hablaba.<br \/>\n&#8211; Eh\u2026 yo\u2026 ver\u00e1, se\u00f1or\u2026 &#8211; comenz\u00f3 a decir.<br \/>\n&#8211; Aqu\u00ed no tienes que hablar con finezas muchacho. Habla; \u00bfqu\u00e9 te ha tra\u00eddo aqu\u00ed?<br \/>\n&#8211; Pues\u2026 &#8211; dijo un poco m\u00e1s confiado \u2013 Me he enterado de que puedes elegir sobre la muerte y la vida\u2026<br \/>\n&#8211; La vida es muy peligrosa, no por las cosas que hacen mal,<br \/>\nsino por las personas que se sientan a ver lo que pasa. \u2013 interrumpi\u00f3 el diablo.<br \/>\n&#8211; No le he entendido. \u2013 dijo el chico sin perder la educaci\u00f3n.<br \/>\n&#8211; Has o\u00eddo bien. Puedo elegir y cambiar el transcurso de lo m\u00e1s preciado que tiene el hombre.<br \/>\n&#8211; Entonces\u2026 puedes salvar a mi prima. Ver\u00e1 es que\u2026<br \/>\n&#8211; Est\u00e1 muy enferma y le daban dos semanas de vida que acaban esta noche. \u2013 adivin\u00f3 el monstruo bruscamente. &#8211; Los fallos de los cocineros se tapan con las salsas, los de los arquitectos con flores y los del m\u00e9dico con tierra\u2026 &#8211; susurr\u00f3 como si hablara consigo mismo.<br \/>\n&#8211; Exacto, ver\u00e1 \u00bfpodr\u00eda ayudarme?<br \/>\n&#8211; \u00bfCrees que soy un genio de alguna l\u00e1mpara? \u2013 grit\u00f3 con brusquedad.- Esta noche deben morir un n\u00famero determinado de personas y no hay excepci\u00f3n.<br \/>\n&#8211; Lo siento, pero es que estoy desesperado\u2026<br \/>\n&#8211; Pedir perd\u00f3n es de hombres inteligentes. Perdonar es de sabios.- volvi\u00f3 a interrumpir el demonio. Parec\u00eda que no quer\u00eda escuchar.<br \/>\n&#8211; Es que yo la quiero como si fuera mi hermana\u2026<br \/>\n&#8211; El coraz\u00f3n tiene razones que la raz\u00f3n no entiende. \u2013 comenz\u00f3 a sacar de quicio a Gabriel.<br \/>\n&#8211; Est\u00e1 bien. Veo que no puedo convencerle. \u00bfHay alguna cosa que pueda hacer?<br \/>\n&#8211; S\u00f3lo una. Y no la aceptar\u00edas. \u2013 habl\u00f3 seriamente el diablo.<br \/>\n&#8211; \u00bfCu\u00e1l? Har\u00e9 lo que est\u00e9 a mi alcance.<br \/>\n&#8211; De acuerdo. \u00c9sta: deber\u00e1s morir por ella para ocupar su puesto.<\/p>\n<p>Hubo un silencio a\u00fan m\u00e1s inc\u00f3modo que el anterior. No dur\u00f3 mucho.<\/p>\n<p>&#8211; Acepto. \u2013 dijo a\u00fan m\u00e1s serio Gabriel.<br \/>\n&#8211; \u00bfEst\u00e1s seguro de lo que dices? \u2013 pregunt\u00f3 asombrado el otro.<br \/>\n&#8211; Segur\u00edsimo.<br \/>\n&#8211; Cuando la necesidad nos arranca palabras sinceras,<br \/>\ncae la m\u00e1scara y aparece el hombre. \u2013 dijo en trance el demonio.<\/p>\n<p>Desde el barco, Marcos vio una luz cegadora y oy\u00f3 una m\u00fasica t\u00e9trica procedente del centro de la isla. Tom\u00f3 el tim\u00f3n y se alejo del islote, llorando.<\/p>\n<p>En la isla se escucharon estas palabras con una voz profunda antes de que saliera el sol: \u201cLa muerte est\u00e1 tan segura de ganarnos que nos da toda una vida de ventaja\u201d.<\/p>\n<p>En uno de los mejores hospitales de Alicante, dos doctores hablaban muy alegremente. Uno de sus pacientes hab\u00eda sobrevivido a una enfermedad desconocida que le iba a matar en pocas horas; un milagro. Era una chica de catorce a\u00f1os llamada Andrea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Empez\u00f3 a sonar el tel\u00e9fono; un hombre de unos cuarenta a\u00f1os descolg\u00f3 mientras su hijo de unos catorce a\u00f1os le\u00eda un libro grueso y viejo sentado en el sof\u00e1 de la sala de estar. 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