{"id":552,"date":"2017-11-08T11:30:37","date_gmt":"2017-11-08T17:30:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/?p=552"},"modified":"2022-11-15T11:33:26","modified_gmt":"2022-11-15T17:33:26","slug":"las-lagrimas-del-sombreron-del-escritor-francisco-morales-santos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/leyendas\/las-lagrimas-del-sombreron-del-escritor-francisco-morales-santos\/","title":{"rendered":"Las l\u00e1grimas del Sombrer\u00f3n, del escritor Francisco Morales Santos"},"content":{"rendered":"<section>Celina era una ni\u00f1a muy bonita que viv\u00ed\u00f3 hace muchos a\u00f1os en el Callej\u00f3n del Arrocero (actuales 10a y 11a Avenida Sur de la Antigua Guatemala). Conforme fue creciendo, la ni\u00f1a se convirti\u00f3 en una adolescente tan hermosa que era admirada por todos los vecinos, grandes y chicos, quienes se deleitaban al verla correr por el barrio cuando iba a repartir las tortillas preparadas por su mam\u00e1. Desafortunadamente para Celina, su belleza no pas\u00f3 desapercibida por el Sombrer\u00f3n, que con tan solo verla se enamor\u00f3 de ella y se dispuso a conquistar su alma.<\/section>\n<p>Aqu\u00ed da inicio la historia de Las l\u00e1grimas del Sombrer\u00f3n, del escritor guatemalteco Francisco Morales Santos:<\/p>\n<section>\n<div>\n<div align=\"center\">Celina era una ni\u00f1a muy bonita. La gente de callej\u00f3n del Carrocero, en el barrio de Bel\u00e9n, la ve\u00eda todos los d\u00edas\u00a0 y nunca terminaba de admirarla. Mientras m\u00e1s creci\u00f3 Celina, mas linda se pon\u00eda.<\/div>\n<div align=\"center\">\u00a1Qu\u00e9 ojos tan hermosos!<br \/>\n\u00a1s\u00ed, tan grandes sus ojos!<br \/>\n\u00a1y qu\u00e9 pelo el que tiene!<br \/>\n\u00a1tan grande y ondulado!<\/div>\n<div align=\"center\"><\/div>\n<div align=\"center\"><\/div>\n<div align=\"left\">Se parece a la Virgen del Socorro de la catedral. Adem\u00e1s de ser bonita, Celina era una muchacha sencilla y muy trabajadora. Su mama hacia tortillas de ma\u00edz para vender y Celina sal\u00eda todos los d\u00edas, a las doce de la ma\u00f1ana, a repartir las tortillas que hac\u00eda su mam\u00e1.<\/div>\n<div align=\"left\"><\/div>\n<\/div>\n<div align=\"left\">Una tarde, a eso de las seis, en la esquina de la calle de Bel\u00e9n y callej\u00f3n del Carrocero, sin mas ni mas, aparecieron cuatro mulas amarradas al poste del alumbrado el\u00e9ctrico.<\/p>\n<p>Las mulas llevaban cargas de carb\u00f3n sobre sus lomos. La gente no les dio mucha importancia, salvo porque ya era tarde.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 raro! \u00bfNo ser\u00e1n las mulas del Sombrer\u00f3n?\u00bb Coment\u00f3 una mujer medio en serio, medio en broma.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Dios nos libre, ni lo diga, chula!\u00bb Le respondi\u00f3 otra al pasar.<\/p>\n<p>Celina estaba muy cansada despu\u00e9s de haber trabajado todo el d\u00eda; el sue\u00f1o comenzaba. Entonces oy\u00f3 una m\u00fasica muy linda: era la voz de alguien que cantaba acompa\u00f1\u00e1ndose con la guitarra\u2026<\/p>\n<div align=\"center\">\u00a1Mam\u00e1, oiga esa m\u00fasica!<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 m\u00fasica? Lo que pasa es que te esta venciendo el sue\u00f1o.<br \/>\n\u00a1No, mam\u00e1!, \u00a1oiga qu\u00e9 belleza!<\/div>\n<div align=\"center\"><\/div>\n<div align=\"center\">\n<div align=\"center\"><img class=\"decoded\" src=\"https:\/\/www.deguate.com\/artman\/uploads\/32\/las-lagrimas-del-sombreron-300px.jpg\" alt=\"El Sombrer\u00f3n cantando\" align=\"\" border=\"0\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div align=\"center\"><\/div>\n<p>Pero la tortillera no alcanzaba a o\u00edr ninguna m\u00fasica: \u201cLo mejor es que te acuestes, mi ni\u00f1a\u201d.<\/p>\n<p>Celina se acost\u00f3, pero no pod\u00eda dormir; segu\u00eda oyendo aquella melod\u00eda tan encantadora. Hasta sus o\u00eddos llego claramente la voz cantarina que dec\u00eda:<\/p>\n<div align=\"center\">Eres palomita blanca,<br \/>\ncomo la flor de lim\u00f3n,<br \/>\nsi no me das tu palabra<br \/>\nme morir\u00e9 de pasi\u00f3n\u2026<\/div>\n<div align=\"center\"><\/div>\n<p>A las once de la noche, las mulas carboneras ya no estaban amarradas al poste de la luz el\u00e9ctrica.<\/p>\n<p>Noche a noche se repiti\u00f3 aquella escena. Lo \u00fanico que la gente notaba era que ah\u00ed estaban las mulas con su carga de carb\u00f3n, atada al poste.<\/p>\n<p>Celina, en cambio, se deleitaba con las canciones que escuchaba; la encantadora voz la ten\u00eda hipnotizada.<\/p>\n<div align=\"center\"><img src=\"https:\/\/www.deguate.com\/artman\/uploads\/51\/celina-sombreron.jpg\" alt=\"https:\/\/www.deguate.com\/artman\/uploads\/51\/celina-sombreron.jpg\" \/><\/div>\n<p>Movida por una intensa curiosidad, a escindidas de su mam\u00e1, Celina sali\u00f3 a espiar en la oscuridad y se llev\u00f3 una gran sorpresa: \u00a1era un hombrecito que hubiera cabido en la palma de su mano! Ten\u00eda un gran sombrero que casi lo tapaba todo; apenas si sal\u00edan debajo del ala, sus zapatitos de charol y sus espuelas de plata. Mientras cantaba y bailaba tocando su guitarra de n\u00e1car, enamoraba a la ni\u00f1a:<\/p>\n<div align=\"center\">Los luceros en el cielo<br \/>\ncamina de dos en dos<br \/>\nas\u00ed camina mis ojos<br \/>\ncuando voy detr\u00e1s de vos\u2026<\/p>\n<\/div>\n<p>\u00a1Celina ya no pudo dejar de pensar en el hombrecito! Se pasaba cada d\u00eda, esperando que llagara la noche, para verlo y o\u00edr sus canciones tan lindas. Su mama se dio cuenta de que algo raro le estaba pasando a la ni\u00f1a:<\/p>\n<p>Qu\u00e9 te pasa, hijita \u2013le dec\u00eda- \u00a1est\u00e1s muy pensativa!<\/p>\n<p>Pero Celina no pod\u00eda explicar sus delicados sentimientos. Simplemente deseaba escuchar esa m\u00fasica; quer\u00eda ver una vez m\u00e1s al peque\u00f1o bailar\u00edn que la deleitaba tanto cant\u00e1ndole cosas bonitas. Cuando \u00e9l la visitaba todo le parec\u00eda m\u00e1s hermoso.<\/p>\n<p>Las madres tienen una sabidur\u00eda especial que les permite comprender los sentimientos de sus hijos. La tortillera comprendi\u00f3 lo que estaba sucediendo y decidi\u00f3 consultarles el problema a dos o tres vecinos de confianza. Despu\u00e9s de escucharla, todos llegaron a la misma conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a1Celina estaba enamorada del Sombrer\u00f3n! Adem\u00e1s, los vecinos le dieron consejos a la tortillera.<\/p>\n<p>Siguiendo esos consejos, ella decidi\u00f3 llevar a Celina lejos de su casa y la encerr\u00f3 en una iglesia para que ya no viera m\u00e1s al Sombrer\u00f3n. La gente piensa que los fantasmas no pueden contra Dios.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, el hombrecito lleg\u00f3 al callej\u00f3n del Carrocero, pero no encontr\u00f3 a la ni\u00f1a. Entonces se puso\u00a0 como loco y comenz\u00f3 a buscarla por toda la ciudad.<\/p>\n<div align=\"center\"><img class=\"decoded\" src=\"https:\/\/www.deguate.com\/artman\/uploads\/32\/las-lagrimas-del-sombreron-200px.jpg\" alt=\"Sombreron y su guitarra\" align=\"\" border=\"0\" \/><\/div>\n<p>Sus mulas no volvieron a aparecer amarradas en el poste de la esquina. La tortillera y los vecinos creyeron que ya hab\u00eda resultado el problema, pero Celina no pensaba lo mismo: en el silencio de su encierro, en vez del olvidar a su peque\u00f1o amigo, lo recordaba m\u00e1s y m\u00e1s; le hac\u00edan falta sus bellas canciones y sus palabras de amor. La ni\u00f1a enferm\u00f3 de la tristeza, cada d\u00eda empeoraba de salud hasta que muri\u00f3. En medio de su pena, la tortillera decidi\u00f3 llevar el cuerpo de su hija al callej\u00f3n del Carrocero, para velarlo con los vecinos.<\/p>\n<p>Estaban todos muy tristes, reunidos en la casa de la tortillera, cuando escucharon un llanto desgarrador: \u00a1era el Sombrer\u00f3n que ven\u00eda, arrasando sus mulas! Se detuvo junto al poste de la esquina y comenz\u00f3 a cantar:<\/p>\n<div align=\"center\">Coraz\u00f3n de palo santo,<br \/>\nramo de lim\u00f3n florido<br \/>\n\u00bfpor qu\u00e9 dejas en el olvido<br \/>\na qui\u00e9n te ha querido tanto?<\/div>\n<p>Los vecinos estaban muy asustados; nadie se atrev\u00eda a moverse de su silla. El Sombrer\u00f3n volvi\u00f3 a cantar.<\/p>\n<div align=\"center\">\u00a1Ay ay aaau..!<br \/>\nma\u00f1ana cuando te cayas<br \/>\nvoy a salir al camino<br \/>\npara llenar su pa\u00f1uelo<br \/>\nde lagrimas y suspiros\u2026<\/div>\n<p>Nadie supo a qu\u00e9 hora se fue el Sombrer\u00f3n. Su voz se fue alejando lentamente, hasta que se perdi\u00f3 en la noche oscura. A la ma\u00f1ana siguiente, cuando los dolientes tuvieron valor para salir de la casa de la tortillera, se quedaron maravillados: \u00a1hab\u00eda un reguero de l\u00e1grimas cristalizadas, como goterones brillantes, sobre las piedras de la calle!<\/p>\n<p>Autor:<\/p>\n<p>Francisco Morales Santos. Si desea conocer la biograf\u00eda de este personaje, haga\u00a0<a href=\"https:\/\/www.deguate.com\/artman\/publish\/personajes_escritores\/francisco-morales-santos.shtml\">click aqu\u00ed.<\/a><\/p>\n<p>Fuente:<\/p>\n<p>-literaturaguatemalteca.org<\/p><\/div>\n<\/section>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las l\u00e1grimas del Sombrer\u00f3n cuenta la historia de Celina, una ni\u00f1a muy bonita que viv\u00eda en el callej\u00f3n del Carrocero, en el barrio de Bel\u00e9n, en la Antigua Guatemala, y que termin\u00f3 siendo una de las v\u00edctimas del legendario Sombrer\u00f3n&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":553,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/552"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=552"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/552\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":554,"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/552\/revisions\/554"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/media\/553"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=552"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=552"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=552"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}