{"id":863,"date":"2008-02-20T16:39:28","date_gmt":"2008-02-20T22:39:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/?p=863"},"modified":"2022-11-16T16:40:40","modified_gmt":"2022-11-16T22:40:40","slug":"la-holandesa-errante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.deguate.com\/leyendas\/fantasmas\/la-holandesa-errante\/","title":{"rendered":"La \u201cholandesa errante\u201d"},"content":{"rendered":"<section>A principios de los ochentas, un violento choque frontal entre dos \u00f3mnibus ensangrent\u00f3 la carretera: 46 muertos, entre ellos una bella turista holandesa. Hoy, casi todos han olvidado el accidente, pero ella no\u2026.<\/section>\n<div><\/div>\n<p>A principios de los ochentas, un violento choque frontal entre dos \u00f3mnibus ensangrent\u00f3 la carretera: 46 muertos, entre ellos una bella turista holandesa. Hoy, casi todos han olvidado el accidente, pero ella no\u2026.<\/p>\n<section>Marco regresaba por la noche sin luna por la carretera. Mordisqueaba con furia un palito de f\u00f3sforo, mientras atravesaba a toda velocidad la carretera casi desierta. Cada movimiento del inmenso cami\u00f3n que conduc\u00eda, descargaba a trav\u00e9s de su espalda una intensa r\u00e1faga de dolor desde debajo de sus ri\u00f1ones, clav\u00e1ndosele hasta la nuca.A sus 32 a\u00f1os, Marco no dejaba de pensar en que su vida era un asco. Un est\u00fapido descuido en su adolescencia, y el consiguiente embarazo de su enamorada de aquel entonces, le oblig\u00f3 a un muy temprano matrimonio, apenas cumplidos 18 a\u00f1os. Ahora, con otros dos hijos m\u00e1s, su padre, cansado de tener que ayudarle a pagar las cuentas, y dispuesto finalmente de abandonar el empleo de camionero por una lesi\u00f3n en la columna, le hab\u00eda dejado el inmenso cami\u00f3n que ahora conduc\u00eda -\u00fanico patrimonio familiar-, para que lo trabajase y as\u00ed mantuviese a su familia.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Maldita sea, si hubiese estudiado siquiera!\u201d-, se reclamaba a s\u00ed mismo. Mientras no perd\u00eda de vista la carretera que cruzaba el desierto en esa noche sin luna, peleaba con la palanca de cambios mientras aceleraba por la recta carretera. A la lejan\u00eda tilitaban unas a\u00fan muy lejanas luces. Mientras renegaba con la palanca de cambios que se atascaba de cuando en cuando, as\u00ed como con la condenada radio que se llenaba de est\u00e1tica a cada golpe que las ruedas daban contra los baches del viejo asfalto. Pensaba en las emocionantes \u2013 y mejor pagadas-, carreras de sus compa\u00f1eros del colegio.<\/p>\n<p>El joven chofer estaba medio adormitado. Tratando de no ser vencido por el sue\u00f1o, buscaba mil y una formas para mantener ocupada su mente,\u2026pero ese maldito dolor de espalda y el pensar en que se aproximaba a su hogar, donde le esperaban las peleas y recriminaciones de siempre de su esposa, las cuentas por pagar, algunas horas de sue\u00f1o y otro maldito viaje a otro maldito punto del pa\u00eds a toda velocidad para cumplir con tiempos que \u00e9l no dominaba,\u2026.simplemente lo ten\u00edan harto.<\/p>\n<p>Mientras el pesado cami\u00f3n recorr\u00eda a toda velocidad, la radi\u00f3 salt\u00f3 de pronto de la se\u00f1al de las estaciones de radio del Valle las flores -ya lejano atr\u00e1s suyo-, a las m\u00e1s cercanas, ubicadas en los poblados cercanos a la base militar de La Joya, en el sur del pais. Un chasquido prolongado dio paso a una estaci\u00f3n que transmit\u00eda m\u00fasica rom\u00e1ntica del recuerdo. Marco comenz\u00f3 otra vez a so\u00f1ar y a hablar en voz alta:<\/p>\n<p>\u201cMejor ser\u00eda que me vaya a Espa\u00f1a\u201d -, dijo como si hablase a un invisible copiloto-, \u201cpodr\u00eda trabajar de camionero; ya s\u00e9 hacerlo. Ajust\u00f3 de nuevo la palanca de cambios y sac\u00f3 un cigarrillo de su bolsillo y lo encendi\u00f3. Botando bocanadas de humo, sigui\u00f3 \u201cconversando\u201d con el aire de la cabina. \u201cSer\u00eda genial; buena paga,\u2026conocer esos sitios como en las pel\u00edculas,\u2026Madrid, Italia, Par\u00eds,\u2026toda Europa,\u2026.y esos mujerones que hay por all\u00e1. Siiii,\u2026me conseguir\u00eda una gringuita, jovencita, hermosa\u2026\u201d. Mientras la mente de Marco volaba hasta alturas estratosf\u00e9ricas, se vi\u00f3 obligado a disminuir la velocidad: el tramo de la carretera por el que pasaba era bastante malo. Muchos accidentes, algunos de ellos realmente grandes, hab\u00edan da\u00f1ado la capa asf\u00e1ltica, por lo que era mejor ir con cautela. Al menos estaba en un tramo recto en medio de la inmensa meseta andina y no ascendiendo por la cordillera, por esas temibles curvas de cara al precipicio, pens\u00f3.<\/p>\n<p>Algo que estaba movi\u00e9ndose a la vera del camino llam\u00f3 inmediatamente su atenci\u00f3n. Era una persona. Caminaba muy despacio hacia \u00e9l. Al aproximarse pudo verle con m\u00e1s detenimiento. Era una joven. Su apariencia denotaba que no era de aquel lugar: alta para el promedio de estas tierras, de piernas largas y caderas anchas, blanca, muy blanca de piel, tanto que casi los rasgos de su rostro desaparec\u00edan ante la luz de los faroles del cami\u00f3n. Su pelo era rubio y sus ojos de un hermoso color cielo. Vest\u00eda sandalias, un pantal\u00f3n holgado y recogido en los tobillos y un polito de tiras. No temblaba a pesar del g\u00e9lido fr\u00edo de la sierra nocturna. Sosten\u00eda con una mano un mugroso morral militar ya casi hecho jirones. Su pelo parec\u00eda recogido y llevaba uno de esos sombreros de lana con motivos artesanales que tanto le gustan a los gringos, a lo \u201cIndiana Jones\u201d.<\/p>\n<p>Toda la apariencia de la muchacha le pareci\u00f3 la misma que le hab\u00eda visto a muchos hippyes ro\u00f1osos esos que se encontraba vagabundeando en las plazas, durante sus viajes. Marcos detuvo su cami\u00f3n junto a ella. Estaba extasiado por la belleza de la caminante. Era bell\u00edsima, casi n\u00edvea; una mezcla entre pureza y sensualidad. Marco hab\u00eda escuchado cientos de historias sobre gringuitas que viajaban solas, sin ton ni son, y que hac\u00edan realidad todas tus fantas\u00edas por un poco de droga: muchos extranjeros consideran que en el pais la coca\u00edna y la marihuana se encuentra hasta en los puestos de peri\u00f3dicos. \u00c9l no consum\u00eda nada de eso, pero por un avent\u00f3n y algo de licor,\u2026quien sabe.<\/p>\n<p>\u201cHello, preciosura. \u00bfPor qu\u00e9 tan solita?,\u2026.si quieres te llevo\u201d. Dijo Marco tratando de poner lo m\u00e1s melosamente posible su voz, y utilizando lo \u00fanico en ingl\u00e9s que conoc\u00eda. La joven lo vi\u00f3 como si no lo tuviese enfrente de s\u00ed. Alz\u00f3 la cabeza y entornando hermosamente sus labios p\u00e1lidos dijo: \u201c\u2026.please,\u2026.please.\u2026do\u2026 not,\u2026leave,&#8230;.me,\u2026.here\u2026.\u201d. Marco, que no lleg\u00f3 a m\u00e1s all\u00e1 del \u00faltimo a\u00f1o de colegio en una instituci\u00f3n del Estado no entend\u00eda ni jota de lo que hablaba, as\u00ed que consider\u00f3 que aceptaba ir con \u00e9l. Le abri\u00f3 la puerta del copiloto y parti\u00f3 con ella.<\/p>\n<p>El camionero se sent\u00eda el hombre m\u00e1s feliz del mundo acompa\u00f1ado en su viaje por esa preciosa y joven mujer. Tratando de usar sus dotes de galanteador, Marco comenz\u00f3 a tratar de entablar conversaci\u00f3n con la desconocida. \u201c\u00bfC\u00f3mo te llamas?, \u00bfde d\u00f3nde vienes?, \u00bfvas para Arequipa?\u201d-, fueron varias de las preguntas que no tuvieron respuesta. Dispuesto a insistir, Marco sac\u00f3 una botella de vodka del barato que siempre llevaba con \u00e9l. Tom\u00f3 un buen sorbo y le tendi\u00f3 la botella. Ella la acept\u00f3 y peg\u00f3 ligeramente los labios al pico de la botella. Contento, el chofer ajust\u00f3 mejor la sinton\u00eda de la radio que segu\u00eda transmitiendo m\u00fasica rom\u00e1ntica. Apur\u00f3 dos sorbos m\u00e1s de vodka \u2013para el valor-, y continu\u00f3 habl\u00e1ndole a la chica.<\/p>\n<p>Buscando sentirse m\u00e1s seguro de s\u00ed mismo, comenz\u00f3 a hablarle a la vez que conduc\u00eda. Ment\u00eda descaradamente, pero no le importaba; total, ella no entend\u00eda. \u201cEste es mi cami\u00f3n\u201d, dijo. \u201cTengo una flota de camiones y no me falta la plata\u201d, agrego. \u201cSoy soltero y quiero conocer una mujer para casarme y recorrer mundo\u201d. Esas y muchas cosas m\u00e1s le dec\u00eda. Pero no se las dec\u00eda a ella: se las dec\u00eda a s\u00ed mismo, como para tomar coraje y atreverse a algo m\u00e1s con ella. Los camioneros viejos le hab\u00edan contado de mujeres en la carretera que aceptaban una noche de placer a cambio de llevarlas, y eso precisamente era lo que \u00e9l quer\u00eda.<\/p>\n<p>De rato en rato la muchacha le interrump\u00eda diciendo: \u201c\u2026.please.\u2026do\u2026 not,\u2026\u201d O algo que sonaba a: \u201c\u2026.leave,&#8230;.me,\u2026.here.\u201d \u00c9l no le hac\u00eda caso y segu\u00eda con su mon\u00f3logo. El licor casi se acababa; Marco ya estaba borracho, y esperaba que ella tambi\u00e9n. Por precauci\u00f3n y a la vez midiendo sus movimientos, descendi\u00f3 la velocidad y, tom\u00e1ndose su tiempo busc\u00f3 un recodo en el camino. A la vuelta de una curva, aparc\u00f3 el inmenso cami\u00f3n de dos ejes al lado del camino. Ya apagado el motor, Marco mir\u00f3 con ojos de lascivia a la joven que, desde el otro asiento le observaba sus hermosos ojos celestes. Sonriendo y haciendo gestos con la boca y las cejas, \u00e9l quiso darle a entender que quer\u00eda intimar con ella. La extranjera ni se inmut\u00f3, s\u00f3lo le miraba y de momentos abr\u00eda delicadamente sus labios y susurraba: \u201cplease,\u2026please\u2026.\u201d.<\/p>\n<p>Hipnotizado por su belleza, se le abalanz\u00f3 encima. Acerc\u00f3 sus labios a ella y la bes\u00f3. La joven apenas se echo atr\u00e1s y dej\u00f3 que sus labios apresasen su boca. El joven camionero se sent\u00eda en la gloria, pensando en que ninguno de sus amigos le iba a creer semejante aventura. Atrevidamente, comenz\u00f3 con una mano a acariciar el cuello de cisne de su acompa\u00f1ante. Lentamente baj\u00f3 la mano y comenz\u00f3 a acariciarle el cuerpo. Era firme y bien formado. Ya sin poderse contener y sin dejar de besarla, desliz\u00f3 su otra mano por detr\u00e1s del cuello de la extranjera y desat\u00f3 las tiras del polo de la muchacha, anudados ah\u00ed atr\u00e1s, cayendo lentamente el polo.<\/p>\n<p>De reojo, mientras la besaba pudo observar que era una muchacha divinamente hermosa. La bes\u00f3 con m\u00e1s intensidad, estruj\u00e1ndola. Hasta pens\u00f3 que podr\u00eda ser la mujer de sus sue\u00f1os. Pens\u00f3 en que deb\u00eda ser m\u00e1s delicado, as\u00ed que alz\u00f3 su mano para acariciar su pelo dorado. Hizo caer hacia atr\u00e1s el sombrero de la joven y cuando deslizaba sus dedos por entre su cabello, sinti\u00f3 algo extra\u00f1o y punzante.<\/p>\n<p>Saco la mano de golpe. Algo le hab\u00eda cortado y sus dedos sangraban. Al darse cuenta, toda su mano estaba ba\u00f1ada en sangre y \u00e9l no sab\u00eda por qu\u00e9. Alz\u00f3 la vista y pudo ver con horror c\u00f3mo la joven, sin mostrar ning\u00fan gesto en su cara, giraba el rostro como para mostrarle,\u2026.\u00a1TEN\u00cdA UN ENORME BOQUETE SANGRANTE DONDE DEBER\u00cdA ESTAR SU NUCA!!!,\u2026 \u00a1LA PARTE DE ATR\u00c1S DE SU CABEZA NO ESTABA, NI SUS SESOS Y UN PEDAZO DE HIERRO RETORCIDO ESTABA INCRUSTADO AH\u00cd!!!.<\/p>\n<p>Presa del m\u00e1s intenso de los horrores, Marcos se apart\u00f3 de golpe de ella, gritando de terror. Empuj\u00e1ndose hacia el otro extremo de la cabina, no dejaba de ver presa del p\u00e1nico a la muchacha que, impasible, le miraba fijamente y le suplicaba: \u201c\u2026.please,\u2026.please.\u2026do not leave me here\u2026.\u201d. Muerto de espanto \u00e9l trat\u00f3 de salir de ah\u00ed. Abri\u00f3 la puerta y cay\u00f3 de espaldas,\u2026.pero no cay\u00f3 al instante en el suelo arenoso. Su grito de horror tard\u00f3 mucho en apagarse.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, la Polic\u00eda de Carreteras trataba de aclarar la extra\u00f1a escena, a la vez que apuraba a los camiones y \u00f3mnibus que se agolpaban en ese tramo de la carretera de pura curiosidad. \u00bfQui\u00e9n ser\u00eda tan idiota, por m\u00e1s borracho que estuviese, de hacer semejante cosa?, se preguntaban. No era raro que los camioneros se estacionen al lado del camino para dormir,\u2026pero, \u00bfal lado de un precipicio y con la puerta del conductor precisamente hacia el vac\u00edo?<\/p>\n<p>El cuerpo del pobre diablo ese estaba 800 metros m\u00e1s abajo. Poco m\u00e1s y se hizo pur\u00e9 contra las rocas, comentaban. Lo peor de todo era que tendr\u00edan que investigar si era o no un homicidio,\u2026.despu\u00e9s de todo el occiso ten\u00eda aferrada en una de sus manos un sombrerito de esos que los turistas compran cuando visitan nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<\/section>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A principios de los ochentas, un violento choque frontal entre dos \u00f3mnibus ensangrent\u00f3 la carretera: 46 muertos, entre ellos una bella turista holandesa. 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