por Jessica García | Ago 19, 2009 | Misterios
De noche no se atreve a cruzar el pasillo que durante el día transita sin ninguna dificultad. El viento choca con la piel que se eriza, mientras un espasmo atraviesa la espalda y los párpados se cierran involuntariamente. Pensamientos encontrados y un grito ahogado...