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EDUCACIÓN
Existencialismo
Unas de las filosofías
mas controvertidas y de mayor difusión en le siglo XX es el
existencialismo. Estas corrientes tienen sus inicios después de la
primera guerra mundial, cuyas resonancias-al igual que las de la
segunda guerra mundial- son verdaderamente críticas.
La filosofía
existencial, o existencialismo, se interesa en reflexionar sobre el
sentido de la existencia y de la muerte, por encima de cuestiones
abstractas que supuestamente encubren los conflictos del hombre. La
preferencia por estas temáticas hace del existencialismo una filosofía
de interés para todos.
Autores
Existencialistas
Una pluralidad de filósofos
han sido ubicados como existencialistas, o en alguna forma
relacionados con esta escuela.
Por otra parte podemos
preguntarnos: ¿a qué se debe que a tan diversos autores se les llame
"existencialistas"? Podemos responder que todos ellos
presentan como rasgo común el privilegiar la existencia como asunto
de reflexión, a diferencia de la filosofía clásica o tradicional
que había puesto en primer lugar las ideas o las esencias como
preocupación fundamental.
Precisamente, el darle
prioridad a la existencia sobre la esencia a permitido a Sartre
definiría el existencialismo como una filosofía que afirma que la
existencia precede a la esencia. Así, el hombre no es una esencia,
algo ya echo, sino lo que el mismo se hace. El existencialismo
reacciona contra este ¨esencialismo¨.
Las raíces del
existencialismo, en su forma más inmediata se remontan a Sören
Kierkegaad.
Filosofía
existencial
La filosofía
existencial, que surgió de la revuelta romántica del siglo XIX
contra la razón y la ciencia en favor de la implicación apasionada
en la vida, fue muy importante en el pensamiento y los trabajos de
Kierkegaard donde expresa su intensa experiencia emocional.
SÖREN
KIERKEGAARD (1813-1855).
Filósofo y teólogo
danés, cuyo interés por la existencia, la elección y el compromiso
individuales tuvo gran influencia en la teología moderna y en la
filosofía occidental, sobre todo en el ámbito del existencialismo.
Vida
Kierkegaard nació en
Copenhague el 15 de mayo de 1813. Físicamente era jorobado y algo
deforme; tenia una pierna más larga que la otra. Su padre era un rico
comerciante y un estricto luterano, cuya tenebrosa piedad, dominada
por un sentimiento de culpa, y fantasías morbosas influyeron y
obsesionaron a Kierkegaard. Sören Kierkegaard estudió teología y
filosofía en la Universidad de Copenhague (1830), donde conoció la
filosofía hegeliana, contra la que reaccionó con apasionamiento. En
la universidad abandonó el protestantismo luterano y durante un
tiempo llevó una extravagante vida social, en situaciones
conflictivas y atormentadas, convirtiéndose en una figura en los
teatros y cafés de Copenhague. Concluyó sus estudios hacia 1841 con
la redacción de una tesis sobre el concepto de ironía. Tras la
muerte de su padre en 1838, Kierkegaard tuvo una profunda experiencia
religiosa que lo llevo a intensificar su dedicación y concentración
en problemas religiosos. No en vano su filosofía se ha caracterizado
como un existencialismo cristiano. En 1840 se comprometió con Regine
Olson, de 17 años, pero muy pronto se dio cuenta de su incapacidad
para aceptar ese vínculo a causa de su naturaleza melancólica y de
su vocación filosófica. Rompió el compromiso matrimonial en 1841,
pero este hecho fue muy significativo para él ya que le enseño a ser
poeta y escritor, porque liberó en él la primera ola impetuosa de su
actividad estética y aludió al mismo repetidas veces en sus libros.
En esa época se dio cuenta de que no quería ser un pastor luterano.
La herencia recibida de su padre le permitió dedicarse por completo
al pensamiento filosófico y durante los 14 años que vivió tras este
episodio escribió más de 20 obras.
Aproximación filosófica
El trabajo de
Kierkegaard es poco sistemático de un modo intencionado y reúne
ensayos, aforismos, parábolas, cartas ficticias, diarios y otras
modalidades literarias. Muchos de sus ensayos fueron, al principio,
publicados bajo seudónimos. Aplicó el término existencial a su
filosofía porque consideraba a ésta como la expresión de la vida
individual examinada con intensidad y no como la construcción de un
sistema monolítico a la manera del filósofo alemán del siglo XIX
Georg Wilhelm Friedrich Hegel, cuyo trabajo criticó en Notas
concluyentes no científicas (1846). Hegel afirmó haber conseguido un
absoluto entendimiento racional de la vida humana y de la historia,
Kierkegaard, por el contrario, resaltó la ambigüedad y la paradójica
naturaleza de la situación del hombre. Afirmaba que los problemas
fundamentales de la existencia desafían una explicación racional y
objetiva; la mayor verdad es subjetiva.
La cuestión primordial
de Kierkegaard consiste en esclarecer el propósito de la existencia
humana en lo que tiene de concreto, la cual es contradecida por la
filosofía racionalista y, en especial, por la de Hegel. En efecto,
Kierkegaard emprende una polémica contra el hegelianismo. La
antropología hegeliana era abstracta. Al ser el espíritu absoluto el
único origen del hombre, el hombre era tratado como un todo homogéneo
y sometido a las mismas leyes, comunes para todos los individuos. Así
el individuo concreto desaparecía para dejar paso a la sociedad, a la
humanidad o cualquier entidad supraindividual. Frente a una postura
abstracta, donde el hombre esta determinado por la idea de existencia,
siendo esta individual y personal, acercándose a la realidad humana
desde supuestos religiosos. El existencialismo propone que se
considere al individuo como realidad humana básica y como centro de
toda investigación filosófica. Esto ha hecho que el existencialismo
se haya encontrado con una fuerte oposición por parte del socialismo
en general que se proponga una continuación de la trayectoria
hegeliana. Kierkegaard se opuso rotundamente al idealismo alemán,
rechazando la eternizaron introducida por Hegel, en razón de que esta
excluye la existencia, que es el modo mismo de ser del hombre y en la
cual se unen lo temporal y lo eterno, sumergido en la angustia. Los
hegelianos se preocupaban por lo universal menospreciando lo
individual, subjetivo y concreto. Kierkegaard trato de comprender y
explicar al hombre a través de la teología protestante relacionado
la angustia con el pecado original. Todo su pensamiento esta
impregnado de irracionalismo, ya que la existencia y el movimiento -
que le es esencial - no pueden pensarse, pues al pensarse quedan
abolidos, es decir, inmovilizados, eternizados. Plantea también que
la soledad caracteriza la existencia, lo cual lo sintetiza en la
siguiente frase " Tan poco me comprenden, que ni siquiera
comprenden mi dolor por no ser comprendido ". De la anterior
frase yo interpreto: Nadie lo comprende, entonces para que va a
convivir con las personas que no lo comprenden; el hombre se motiva a
alejarse y esconderse de las personas, llevándolo así a la soledad.
La elección de la
vida
Kierkegaard mantenía
que la filosofía sistemática no sólo impone una falsa perspectiva
de la existencia humana, sino que también, al explicar la vida en términos
de necesidad lógica, se convierte en una manera de evitar la elección
y la responsabilidad. Creía que los individuos crean su propia
naturaleza a través de su elección, que ha de hacerse sin el peso de
normas universales y objetivas. La validez de la elección se puede
determinar tan sólo de una forma subjetiva.
Un tema que advierte en
la filosofía de Kierkegaard y que ejemplifica o ilustra su empeño
por reflexionar sobre lo concreto de la existencia humana es la
distinción o caracterización que hace de los tres estadios de la
existencia. Este tema está ya esbozado o desarrollado en varias de
sus obras, pero sobre todo en Estadios en el camino de la vida
publicada en 1845. Según Kierkegaard, para que el hombre transciende
de la universalidad a la pura individualidad, debe superar los 3
estadios en que transcurre la vida del hombre, determinados por una
especie de movimiento dialéctico, distinto del hegeliano en el que la
polaridad entre 2 elementos contrapuestos se mantiene siempre, a pesar
de que la vida del hombre se centre en uno de ellos.
a) En el estadio estético
(existencia), el hombre se conforma con una vida placentera exenta
de dolor y de compromiso. La preocupación aquí es arrancarle a la
existencia el máximo placer posible, aunque después desemboque en la
nostalgia, la insatisfacción o el anhelo de vivir pasados goces.
b) En el estadio ético
(ser en si), el hombre se afirma cada vez mas en el amplio tejido
de las relaciones humanas, el hombre descubre en sí mismo la verdad,
que es la subjetividad (individualismo). En este estadio se manifiesta
el sentimiento de responsabilidad ante compromisos adoptados. El
individuo se decide por el matrimonio, por una profesión o una
actividad social, etcétera.
c) El estadio
religioso (transcendencia) al que se llega mediante una relación
subjetiva muy personal y autentica con Dios por medio de la fe.
Representa el paso definitivo que tiene que dar el hombre. Solo si
renuncia a sí mismo, para superar las limitaciones que la realidad le
impone, accede a lo transcendente, a Dios, y a la verdadera
individualidad.
Kierkegaard toma al
hombre como el único eslabón entre los 3 estadios. En el hombre hay
un tercer elemento que es el espíritu, que le permite hacer uso de su
libertad para escoger entre las posibilidades que se le ofrecen y así
proyectarse hacia la temporalidad, hecho que conduce a la nada y
origina la angustia, o bien hacia la eternidad, en cuyo caso el espíritu
se manifiesta en equilibrio.
En su primer gran
trabajo O lo uno o lo otro (2 vols., 1843), Kierkegaard describió dos
esferas o ámbitos de existencia entre las que podía escoger el
individuo: la estética y la ética. La vía estética de la vida es
un hedonismo refinado, que consiste en una búsqueda del placer y el
cultivo de la apariencia y las formalidades. El individuo que ha
seguido la vía estética busca la variedad y la novedad en un
esfuerzo por evitar el aburrimiento pero al fin tiene que enfrentarse
a éste y a la desesperación. El camino de la vida ética implica un
intenso y apasionado compromiso con el deber y con obligaciones
sociales y religiosas incondicionales. En sus últimos trabajos, como
Estudios en el camino de la vida (1845), Kierkegaard percibe en este
sometimiento al deber una pérdida de responsabilidad individual y
propone un tercer nivel, el religioso, en el que uno se somete a la
voluntad de Dios, pero, al hacerlo, encuentra la auténtica libertad.
En Temor y temblor (1846) Kierkegaard se centra en el mandamiento de
Dios según el cual Abraham ha de sacrificar la vida de su hijo Isaac
(Gén. 22:1-19), un acto que viola las convicciones éticas de
Abraham. Éste da muestra de su fe al someterse al mandato de Dios,
incluso aunque no lo pueda comprender. Esta 'suspensión de la ética',
como lo llamaba Kierkegaard, permite a Abraham alcanzar un auténtico
compromiso con Dios. Para evitar la desesperación última, el
individuo tiene que dar un 'salto de fe' similar en una vida
religiosa, que es en sí misma paradójica, misteriosa y se halla
plagada de riesgos. Uno está llamado a ello por el sentimiento de la
angustia (El concepto de la angustia, 1844) que, en última instancia,
es un temor a la nada.
Últimas obras
Hacia el final de su
vida, Kierkegaard se vio sumido en el núcleo de agitadas
controversias, sobre todo con la Iglesia luterana danesa, a la que
consideraba mundana y corrupta. Sus últimos trabajos, como La
enfermedad mortal (1849), reflejan una idea cada vez más pesimista
del cristianismo que enfatiza el sufrimiento como esencia de la
verdadera fe. También redobló sus ataques, dirigidos contra la
moderna sociedad europea, que denunció en La era actual (1846) por su
falta de pasión y sus valores cuantitativos. La tensión producida
por sus numerosos escritos y las controversias en que participó,
minaron poco a poco su salud; en octubre de 1855 se desmayó en la
calle y murió el 11 de noviembre de 1855, víctima de un ataque de
parálisis en Copenhague.
Influencia
La influencia de
Kierkegaard se circunscribió al principio a Escandinavia y a la
Europa de habla alemana, donde su trabajo tuvo un fuerte impacto en la
teología protestante y en escritores como el narrador checo Franz
Kafka. Cuando, a principios del siglo XX, el existencialismo surgió
como un movimiento generalizado en Europa, las obras de Kierkegaard
fueron traducidas con profusión y se le reconoció como a una de las
figuras clave de la cultura moderna.
OBRAS
Diapsálmata
De Sören Kierkegaard
"Me ha acontecido
algo maravilloso. Fui arrebatado al séptimo cielo. Allí, sentados en
sus tronos, estaban reunidos todos los dioses. Y, por especial gracia,
me concedieron el favor de que les pidiese algo. "¿Qué
quieres?", me dijo Mercurio. "¿Quieres juventud, belleza,
poder, una larga vida, la más hermosa de todas las muchachas, u otra
cualquiera de las mil maravillas que tenemos guardadas en nuestra
buhonería? ¡Ea, escoge, pero solamente una cosa!". En el primer
momento me quedé de una pieza, mas recuperándome enseguida, me dirigí
a los dioses y les dije: "Venerables contemporáneos, ésta es la
cosa elegida: Que siempre tenga la risa de mi parte". Ni siquiera
uno de los dioses contestó una palabra, al revés, todos se echaron a
reír. Y de ello saqué yo la conclusión de que mis súplicas habían
sido atendidas. Me pareció, además, que los dioses no podían
haberse expresado con mayor finura y que lo impropio habría sido que
me hubiesen contestado seriamente: '¡Concedido!'." (Diapsálmata
número 90)
Diario de un
seductor
De Sören Kierkegaard
Ésta es una de las más
bellas y apasionantes obras de Kierkegaard, filósofo y teólogo danés,
creador, en cierta medida, del existencialismo. Es la confesión íntima
de un amor no correspondido. Ella, Regina, elige a otro, rico
heredero, mientras Sören, disminuido físicamente por la vida -
jorobado, feo y tuberculoso- vuelca su corazón en pos de un amor que
le sublimaría. El protagonista, el propio autor, narra como, poco a
poco, va acechando a una joven hermosa, virginal e inocente hasta
obtener de ella el favor supremo, que no realiza. En el Diario de un
seductor desarrolla el conflicto entre el "hombre estético",
cuya personalidad está presa en un mar de posibilidades, y el
"hombre ético", que consagra su vida al trabajo y al
matrimonio.
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