De la A a la Z
Glosario de la literatura empresarial
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Los empresarios y gerentes de hoy tienen por delante una
tarea ciclópea. Deben hacer esfuerzos para conseguir que sus empresas sobrevivan y tengan
éxito; deben estudiar sin pausa nuevos conceptos y métodos para mejorar productividad y
competir en un mercado difícil; tienen que manejar una computadora y acceder a la
Internet; precisan entender lo que ocurre en la economía mundial para poder anticiparse a
las realidades del siglo 21; deben hablar -o al menos leer- inglés.
En este proceso y para poder hacer algunas
de esas cosas escuchan a disertantes muy influídos por el inglés, especialistas cada uno
en su materia que salpican sus presentaciones con numerosos giros y palabras en inglés y
pseudo-inglés. El enorme poder multiplicador de esas conferencias, sumado al de los
artículos periodísticos que las reproducen y a los avisos publicitarios que popularizan
estos giros, termina por afectar la precisión y claridad en el idioma propio, porque es
difícil hablar intercalando palabras de pronunciación extraña.
Si es cierto que el idioma es una
herramienta para "hacer" cosas, los empresarios que usen las palabras más
claras y más simples -pero a la vez, precisas- llegarán con su mensaje a mayor número
de personas.
La idea que dio origen a esta compilación
-este glosario de la literatura empresarial en boga- es que se advierte en el ambiente
empresario un brote, seguramente excesivo, de préstamos, calcos, extranjerismos y
neologismos. En todos los tiempos los lenguajes se prestaron palabras unos a otros para
agregar otros significados o matices nuevos a significados viejos. Las palabras viajan,
los préstamos van y vienen en un proceso necesariamente enriquecedor. Pero las
características especiales del momento actual y el protagonismo que el inglés adquiere
con la globalidad, con la Internet, con la publicidad y con las telecomunicaciones,
despierta la necesidad de poner un poco de orden y comenzar por explicar algunos
significados.
Esta compilación tiene el doble objetivo
de ayudar a entender el aluvión de giros y palabras que inunda hoy el hablar de las
empresas y sugerir, en los casos en que sea posible, equivalencias en nuestro idioma.
Palabras o frases de uso común en materias como la informática, el marketing, la
publicidad, el management, la economía, la Internet y las telecomunicaciones encuentran
aquí espacio y explicación.
Nadie es capaz de detener la evolución de
un idioma porque cuando cambian las costumbres y los quehaceres de la gente también
cambia el lenguaje. Eso explica la necesidad de reemplazar viejos términos asociados a
viejas costumbres por palabras nuevas, frescas y distintas. Entonces fast food no
podrá ser nunca una minuta, freezer no será jamás congelador, ni
un personal trainer podrá ser llamado instructor. "Minuta", o
comida que se hace en pocos minutos, quedó pegada al significado de "bife o milanesa
con papas fritas y huevo frito". "Congelador" hace pensar en aquel
compartimiento pequeño de la heladera que sólo servía para hacer cubitos. El actual freezer
llega a los hogares para transformar hasta la forma de cocinar. Lo llamamos freezer
y además le derivamos un verbo que casi nadie se anima todavía a escribir. El personal
trainer aparece en un momento en que mucha gente cuida su cuerpo como no lo hizo nunca
y está dispuesta a pagar generosamente por la atención personalizada.
"Instructor" no da la idea.
Finalmente, como no hay en nuestro país
ninguna convención que adopte una terminología uniforme, y como las traducciones van
cada una por su lado y una misma palabra puede ser traducida de muchas maneras diferentes,
la palabra importada se presenta como una garantía para que todos entiendan.
Esta es una labor que apenas comienza, y
que tendrá actualización sistemática y permanente.
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NOTA
Además de clasificar los extranjerismos en a) galicismo: palabra originaria del francés
usada en otro idioma (en este caso el castellano); b) latinismo: palabra originaria del
latín usada en castellano; c) italianismo, etc, este glosario establece una sutil y
arbitraria diferencia entre términos que se definen ya sea como "inglés" o
como "anglicismo". Bajo la categoría de "inglés" figuran palabras de
menor difusión general, menor uso. Bajo "anglicismo" se incluyen palabras muy
usadas, ya sea que mantengan la forma original o que hayan sufrido ya alguna modificación
que las aclimate al idioma castellano. Pero debe recordarse que esta distinción, como en
todas las cosas del lenguaje, puede parecer absolutamente arbitraria.