Por: Yessica Reyes
Cuenta la historia que aquí en Guatemala se dice que Quirio Cataño encarnó al Señor de Esquipulas de acuerdo con la piel oscura de los antiguos habitantes de chiquimula que pertenecía a la etnia chol o chortí.
El Cristo Negro de Esquipulas es representada con una imagen de Jesús Crucificado venerada por millones de fieles de Centroamérica que se encuentra en la Basílica de Esquipulas en el departamento de chiquimula, país de Guatemala.

La fiesta patronal de Esquipulas se celebra el 15 de enero, fecha en la que sen encuentra la ciudad repleta de ventas callejeras de toda clase de artículos y artesanías. Es también cuando llega la mayor cantidad de peregrinos a la ciudad provenientes de El Salvador, Honduras, México, otros países y dicho territorio guatemalteco. Es costumbre ingresar a pie hasta el templo, en parte por devoción y en parte porque la aglomeración no permite hacerlo de otra manera. Aquellos que piden por alguna intención en especial pueden hacer parte del recorrido de rodillas.
Con ese motivo, cada 15 de enero, el visitante encontrará a Esquipulas repleta de ventas callejeras, ofreciendo miles de artículos llenos de colorido, producto de finas artesanías.
El recuerdo más común es el llamado sombrerito de Esquipulas, que consiste en un sombrero de ala estrecha, que lleva colgando pequeños objetos de todo tipo, fabricados con toda clase de materiales.
También están los denominados panes del Señor, que de acuerdo con el historiador Francis Gall, son tabletas hechas con sílice, alúmina, óxido de hierro, magnesia, sodio, potasio y calcio.
La costumbre de comerlas, denominada por él geofagia, es precolombina y se practica además por otras etnias como los indios Pueblo, de Estados Unidos.
Los mencionados panes son objetos blancos, usualmente de forma cuadrangular, que tienen un bajo relieve de un motivo religioso, como una cruz adosada con dos escaleras. Tradicionalmente, sirven para compartir la visita a Esquipulas con familiares o amigos que no pudieron realizarla.
No faltan las estampas con imágenes del Cristo Negro, así como unos interesantes rostros de Jesús, tallados a la inversa, que dan la sensación de seguir con la vista, cuando quien los observa se desplaza horizontalmente. El recorrido para llegar a la basílica debe hacerse a pie, aunque algunos devotos realizan al menos una parte de rodillas, cuando acuden a pedir algún favor especial. La razón para la caminata es porque así se disfruta mejor de la vista de la basílica, la cual se siente majestuosa conforme se acerquen a ella, con sus paredes y campanarios blancos y sus puertas enormes.

Una vez adentro, a pesar del inevitable murmullo debido al rezo de los devotos, el ambiente transmite tranquilidad, la talla del Cristo Crucificado se impone y lleva de inmediato al visitante a otras eras de la historia de Guatemala.
El olor a incienso, la llama de velas y veladoras, prepara en cierto modo al turista para cuando se acerque al altar y vea, de cerca, a los mudos testigos que han ido dejando los feligreses y que consignan curaciones, favores o incluso algún milagro. Se trata de los exvotos: pequeñas figuritas de cera, que tienen la forma de alguna parte del cuerpo o de algún objeto, como una silla de ruedas. Cada uno, representa una dolencia que ha cesado gracias a la intervención divina. O al menos eso afirman los devotos de la imagen.Con ese motivo, cada 15 de enero, el visitante encontrará a Esquipulas repleta de ventas callejeras, ofreciendo miles de artículos llenos de colorido, producto de finas artesanías.
El recuerdo más común es el llamado sombrerito de Esquipulas, que consiste en un sombrero de ala estrecha, que lleva colgando pequeños objetos de todo tipo, fabricados con toda clase de materiales. También están los denominados panes del Señor, que de acuerdo con el historiador Francis Gall, son tabletas hechas con sílice, alúmina, óxido de hierro, magnesia, sodio, potasio y calcio. La costumbre de comerlas, denominada por él geofagia, es precolombina y se practica además por otras etnias como los indios Pueblo, de Estados Unidos.
Los mencionados panes son objetos blancos, usualmente de forma cuadrangular, que tienen un bajo relieve de un motivo religioso, como una cruz adosada con dos escaleras. Tradicionalmente, sirven para compartir la visita a Esquipulas con familiares o amigos que no pudieron realizarla. No faltan las estampas con imágenes del Cristo Negro, así como unos interesantes rostros de Jesús, tallados a la inversa, que dan la sensación de seguir con la vista, cuando quien los observa se desplaza horizontalmente. El recorrido para llegar a la basílica debe hacerse a pie, aunque algunos devotos realizan al menos una parte de rodillas, cuando acuden a pedir algún favor especial.
La razón para la caminata es porque así se disfruta mejor de la vista de la basílica, la cual se siente majestuosa conforme se acerquen a ella, con sus paredes y campanarios blancos y sus puertas enormes. Una vez adentro, a pesar del inevitable murmullo debido al rezo de los devotos, el ambiente transmite tranquilidad, la talla del Cristo Crucificado se impone y lleva de inmediato al visitante a otras eras de la historia de Guatemala.
El olor a incienso, la llama de velas y veladoras, prepara en cierto modo al turista para cuando se acerque al altar y vea, de cerca, a los mudos testigos que han ido dejando los feligreses y que consignan curaciones, favores o incluso algún milagro. Se trata de los exvotos: pequeñas figuritas de cera, que tienen la forma de alguna parte del cuerpo o de algún objeto, como una silla de ruedas. Cada uno, representa una dolencia que ha cesado gracias a la intervención divina. O al menos eso afirman los devotos de la imagen.
La festividad del Cristo Negro de Esquipulas tambien es conocida como una fuente de turismo para muchas personas que lo visitan pues Guatemala es muy enriquecida en tradiciones, dulces y sobre todo conocida como el país de la eterna primavera.

Publicado por: Yessica Reyes/deguate.com
Fuente: Wikipedia/chiquimulaonline.com