Un libro sobre los contrastes y cambios de esta comunidad LINGÜÍSTICA del noroeste del país

En el noroeste de Huehuetenango, en los municipios de San Mateo Ixtatán, San Sebastián Coatán y Mentón, se encuentran diseminadas alrededor de unas 70,000 personas que pertenecen al grupo lingüístico chuj. Cuando se llega a esta región lo que sobresale inmediatamente son los colores y la transformación arquitectónica de sus viviendas. Como el concreto y el vidrio verdoso o azulado se integran a las puertas y ventanas de adornos tradicionales. En algunos casos hay frisos con bajorelieves donde lo mismo se puede encontrar un quetzal que un logo de Nike. Es la tipología de lo que en la actualidad se llama arquitectura de remesa. En San Mateo Ixtatán, por ejemplo, es notable la ausencia de hombres, en su mayoría representados por ancianos y niños. Todos estos cambios forman parte de la vida actual de este grupo cultural que integra la diversidad de Guatemala.
Desde tiempos de la colonización ha sido reconocida la gran habilidad de los chuj para combinar colores y hacer artesanías. Hoy es famoso su güipil, que se extiende hasta la cintura y cubre en forma de media luna los brazos de las mujeres. La mayor parte de la población de esta etnia se ha ocupado históricamente de la agricultura, pero desde el período Clásico, hace más de 1,000 años, también vienen ocupándose de las minas de sal de San Mateo Ixtatán. De la misma manera, la artesanía tiene un peso importante para su economía, en la que son muy valorados los trabajos realizados con hilos de maguey, conocidos como jarcia, bolsas, morrales y redes. El pastoreo de ovejas es otra ocupación importante, al igual que la cerería y la cerámica vidriada. Su religión se acentúa en la fe cristiana, aunque sin perder del todo su influencia maya. De la misma manera que adoran al Cristo de Esquipulas creen en nahuales o hacen pactos con el guardián de los cerros. La cultura del pueblo chuj es rica y amplia en tradiciones, arqueología e idioma. Las mujeres chuj son las indígenas que menos acceso a la educación han tenido en Guatemala, pues solo el 12.5% sabe leer y escribir.
En tiempos del conflicto armado interno, esta comunidad tuvo que pasar al lado mexicano para proteger su vida. En los primeros días de noviembre, los chuj tienen un ceremonial que está precedido por el Maxtol, una autoridad que encarna todos los cambios y también todas las características de este pueblo tan especial. En el Día de los Muertos es una figura principal, que dirige las actividades recordando que para ellos es un día que recuerda un paso más por la vida, que sobrellevará a la muerte y transcurrirá su ciclo más allá de nuestra comprensión.
Los muertos siguen viviendo en comunidad y puede que utilicen el mismo lugar, pero en otra dimensión. Muchos de estos aspectos son tratados en el libro de la reconocida antropóloga guatemalteca Ruth Piedrasanta, quien nos ofrece con esta publicación, una lectura actual de las complejidades y procesos que mantienen la vida de este idioma, su cultura y la relación con el mundo que particularmente representan.
Acerca del libro
Acercamiento a la historia y vida de un territorio maya: el de los chuj.
Propone una perspectiva interdisciplinaria que integra la antropología, la geografía y la historia.
Con este estudio se trató de entender lo que significa el territorio de un pueblo como espacio vital, del cual se ha apropiado a través de diversas estrategias que integran la lógica agrícola, pero sobre todo dan cabida a la lógica cultural.
Es un intento por comprender más profundamente el devenir histórico del grupo étnico chuj y no solamente su historia inmediata.
Ruth Piedrasanta Herrera
Es una antropóloga guatemalteca con estudios de licenciatura en la ENAH (Escuela de Antropología e Historia) de México con maestría y doctorado en la Universidad de París X, Nanterre, Francia. Es además docente e investigadora en México y Guatemala y ha laborado en el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma Benito Juárez, de Oaxaca, así como en Avancso, en la Dirección de Investigaciones de la Universidad Rafael Landívar y en el programa de posgrado en Flacso. Es miembro asociado del Erea (Équipe de Recherche en Ethnologie Amérindienne), del CNRS, y ha colaborado con el Germ (Grupo de Enseñanza e Investigación Maya) en la Universidad de París X. Actualmente colabora en el Idies (de la Universidad Landívar). También ha incursionado en las letras. En 1998 obtuvo el primer premio del concurso nacional de cuento de elPeriódico y Bancafé.
Fuente: dca.gob.gt